2020 AÑO DE LA PANDEMIA. 2021 AÑO DE LA ESPERANZA.

Pandemia
Pandemia

Sobre la Marcha…

Rafael Martínez de la Borbolla

@rafaborbolla
“Valor es… levantarse cada mañana para hacer que hoy sea mejor que ayer”.- Proverbio Popular. 

Hace una año la humanidad no imaginaba lo que se le vendría, millones de personas viajando e imponiendo un nuevo récord el numero de pasajeros, la economía mundial estable, pero la caja de Pandora estaba por abrirse. 

A principios de diciembre de 2019, se detectó una neumonía de origen desconocido en la ciudad de Wuhan, China.  En las noticias no se mereció más que una pequeña nota. A raíz de ello, las autoridades sanitarias de China se vieron sorprendidas por una serie de neumonías de origen desconocido que poseía una gran facilidad para su expansión. No se tardó en encontrar cierto paralelismo con las epidemias previas de coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV) producida en 2003 y del síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS) ocurrida en 2012. Esta nueva epidemia provocaba más fallecimientos, aunque con una menor letalidad. Al virus causante, perteneciente a la familia Coronarividae, se le denominó coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2), y a la enfermedad, COVID-19.

La respuesta ante el reto resultó lenta, el 1 de enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) solicitó datos actualizados a las autoridades sanitarias de China para evaluar adecuadamente el riesgo real de la epidemia. Algunas fuentes aseguran que la información que enviaron fue incompleta. En aquel tiempo se consideraron válidas las medidas que previamente se aconsejaban para la gripe y las infecciones respiratorias graves y no se consideró necesario limitar los viajes internacionales.

El 20 de enero el virus había llegado a Estados Unidos, el 26 de Enero en Viena la primera persona fue hospitalizada en Europa por estar contagiada, el 31 de enero se detecto el primer caso de COVID-19 en España, el 28 de febrero el coronavirus apareció en México.

En un principio se pensó que el brote epidémico podría ser controlado a nivel local en China. El 11 de marzo de 2020, ante la rápida y progresiva expansión de la epidemia a nivel internacional, la OMS decretó el estado de pandemia.

Hoy leemos en numerosos artículos, corroborados por diferentes estudios científicos, que los virus que vienen azotando a la humanidad en los últimos tiempos están directamente asociados a la destrucción de los ecosistemas a la deforestación y al tráfico de animales silvestres para la instalación de monocultivos. Sin embargo, pareciera que la atención sobre la pandemia en sí misma y las estrategias de control que se están desarrollando no han incorporado este núcleo central en sus discursos. Todo eso es muy preocupante. Si no actuamos con responsabilidad, la historia tiende a repetirse y de manera cada vez peor. 

De una forma u otra, esta pandemia nos ha dado una pequeña dosis de realidad y cambiará la forma de percibir la enfermedad y la salud que tenemos. No hay que rebuscar mucho en la historia para encontrar enfermedades que han sacudido nuestra sociedad, como por ejemplo el VIH o la peste negra, pero lo que sí que es diferente a las anteriores es que vivimos en una sociedad globalizada, multicultural y mucho más interconectada entre sí de lo que estábamos hace 30 años. Afortunadamente podemos informarnos sobre el sufrimiento ajeno, comprenderlo y defenderlo cuando lo consideramos injusto, la solidaridad nos salva de la desesperanza y nos confirma que la vida tiene sentido cuando nos sentimos en comunidad y cuidamos del otro.

El 2020 será siempre recordado por la Pandemia, nos golpeo a todos diferente pero igual de fuerte, nuestro mundo cambio, de pronto la distancia social, el tapa bocas, la cuarentena, el gel antibacterial, el aislamiento, la incertidumbre se convirtió en parte de nuestra vida diaria. Los primeros cuatro meses fueron los peores, no se sabía a ciencia cierta el modus operandis del virus, y una visión apocalíptica se cernió sobre todos. 

Como en los peores momentos de la historia de la humanidad, surgieron los héroes anónimos, que se encontraban escondidos; hasta que llegó el momento de la verdad, por todos los rincones del planeta: Científicos, médicos, enfermeras, empleados del sector salud, recolectores de basura, trabajadores de las empresas vitales, agricultores, choferes, maestros, esos que pese al riesgo se pusieron de pie y enfrentaron al monstruo para proteger a los otros. 

Están nuestros adultos mayores, que han sido la generación más exitosa en México, que transformaron con su esfuerzo y entereza la realidad en nuestro país, muchos perdieron la batalla, pero no serán olvidados, están presentes en los genes de sus nietos, que muy pronto, saldrán al campo laboral para dar el salto final hacía el éxito que esta nación se merece, ellos que ya tienen dos fuertes experiencias de vida han templado su carácter y de percibir la vida; el terremoto de septiembre de 2017 y este año de la Pandemia. Esos jóvenes son nuestro triunfo presentido. 

Y están los pequeños héroes, nuestros amados niños, esos que les dijimos no podrían ir a la escuela y jugar con sus compañeritos y nos creyeron, los que entendieron que para vencer al malvado covid tenían que lavarse las manos, usar tapa bocas y ponerse gel y se convirtieron en expertos recordándonos de hacerlo cuando nos olvidábamos, los que pese a sus ganas de jugar se quedan en casa y tienen aventuras fantásticas en su cuarto o hasta en el closet, los que de un día a otro no pudieron ir a ver a sus abuelitos, pero les mandan su amor en dibujos con colores y preguntan si están bien, los que escuchaban en silencio la notica que un desconocido virus nos estaba matando y se acurrucaron con nosotros dándonos fuerza, ellos que nos creen cuando les decimos que esto pronto pasara y nos sonríen llenándonos de aliento, los que pese a sus temores tienen esperanza, porque la esperanza al final es la vida defendiéndose, porque ellos son la vida y contaran su historia y la nuestra en estos tiempos difíciles a sus hijos y ellos a los suyos y así de generación en generación hasta convertirse en leyenda de la memoria colectiva. 

Así es que el 2020 termina, un año nostálgico y amenazante, de nosotros depende el futuro, muchos estamos cansados, frustrados, deprimidos, agobiados, de mal humor, con miedo al futuro, la actitud que tomemos ante la vida puede cambiar todo, seamos positivos, muchas personas dependen de nosotros, seamos empáticos, fuertes pero generosos y compasivos, es el tiempo en el que nos tocó vivir, son los tiempos en los que tenemos que asumir nuestra responsabilidad. No hay de otra. Nada está nunca acabado, basta un poco de felicidad para que todo vuelva a empezar.

La Pandemia no ha terminado, estamos en momentos de crisis, no bajemos la guardia, luchemos por sobrevivir, recuerden hay luz al final del túnel, ya hay vacuna. Viene lo mejor. Recibamos el 2021 como una nueva oportunidad, 365 días para ser felices, seamos mejores como Dios nos a imaginado, que todo sea un milagro, que fluyan nuestros sentimientos; no desistir, jamás claudicar, con entereza y un poco de suerte todo puede pasar, reciban mis mejores deseos, pronto podrán besar, abrazar y celebrar con sus seres queridos. Ya casi. El futuro, comienza hoy y dependede lo que elijas ver, por lo que vas a luchar, de lo que quieras recordar y de lo que has decido amar. Dios con ustedes.

¡Bienvenido 2021! ¡No nos falles! ¡Vamos con todo! 

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