2020, la década millenial

Por Rodrigo Hernández Gallegos

Hay décadas que pasan a la historia por acontecimientos catastróficos, como guerras mundiales o crisis económicas y otras por hechos extraordinarios como la caída del muro de Berlín o la democratización del smartphone.

Lo que tienen en común las décadas que trascienden es que marcan un cambio estructural o al menos generan la promesa de uno, la historia juzgará si la década pasada será una de ellas o no. Sin embargo, está en nuestras manos que los nuevos años 20s sean una década de cambios estructurales que abran camino a una organización social que, aproveche las posibilidades del nuevo ecosistema tecnológico para ser más sustentable en términos, políticos, económicos y medioambientales.

Para que este objetivo se materialice es necesario un esfuerzo en el que cada generación tendrá una labor indispensable, hoy me gustaría hablar del papel que podríamos jugar los millienials si nos organizamos para estar a la altura del reto.

Existen muchas razones para argumentar que la categorización por generaciones no es afortunada, ya que ni siquiera hay consenso sobre los años que marcan la diferencia entre una generación y otra. Aun así , considero que hay cambios estructurales tan profundos que logran generar patrones de comportamiento colectivo en grupos que nacieron en ciertos periodos históricos.

En el caso de los millenials (aprox 80s-2000s) los factores determinantes son la forma ´´nativa´´ en la que interactuamos con el internet, así como nuestra adaptación a la internacionalización de la fuerza laboral, el estado y la economía.

El internet ha marcado nuestra generación de forma radical ya que cambió profundamente la forma en la que nos relacionamos con nuestros círculos cercanos y lejanos de una manera que nos diferencía de la generación X (aprox 60s-80s) y la generación Z (2000s en adelante).

Somos una generación que ha aprovechado el ecosistema digital para manifestar críticas hacia los modelos económicos, la inequidad de generó, la discriminación, la devastación medioambiental, la crisis de representación política y hemos culpado a los que vinieron antes de heredarnos estos problemas. Sin embargo, esta será la primera década, y una decisiva, en la que tendremos las herramientas para pasar de la queja a la acción, de la inactividad a la determinación y de la incertidumbre a la dirección.

Círculos de protección y protesta en la Plaza Tahrir Cairo durante la Primavera Árabe

En la década pasada nuestros homólogos en países árabes tumbaron gobiernos en sus momentos de primavera, en México sacudimos la estructura mediática hasta sus cimientos con el Yo Soy 132 e hicimos del sexenio pasado y lo que va de éste los más escrutados de la historia, en Hong Kong luchamos por democracia y en Chile por equidad económica. En el 19s fuimos de los primeros en responder y usamos la tecnología para empoderar con solidaridad. Somos una generación que grita, que sacude pero que aún no se puede organizar para cambiar su entorno.

Dinámicas de recate y auxilio durante el 19s

Ya hicimos escuchar nuestra voz, ya tiramos gobiernos, ya transformamos industrias, ya demostramos que nos podemos organizar de manera distinta, ya estamos en el juego, en esta década nos toca cambiar sus reglas. 

Para aprovechar el nuevo contexto, tenemos que encontrar modelos de organización que nos permitan tener una dinámica digital, de diálogo y construcción de consensos, a gran escala para definir prioridades que podamos ejecutar mediante el poder creciente que ejerceremos como agentes político-económicos.

En esta década cimentaremos nuestra posición como el componente más grande dentro de la fuerza laboral en México y el mundo, lo que nos dará la capacidad de premiar a las compañías que contribuyan a la sustentabilidad de toda la cadena de valor y castigar a las que no.

Los incentivos que hemos creado como consumidores ya incrementan las tendencias pro-reciclaje y generan más conciencia ecológica en muchas empresas, aunque aún nos queda mucho por hacer.  

En términos políticos, los millenials más jóvenes participarán en elecciones en todo el mundo por lo que la ecuación política que le daba más valor a las generaciones mayores estará a nuestro favor.

En el 2018 el voto millenial fue importante en la definición de la contienda electoral en México, pero en las siguientes dos elecciones será determinante. Nos toca dejar de ser receptores de proyectos políticos y transformarnos en productores de estos. Somos una generación que se formó políticamente en el ocaso de la meta narrativa liberal y ahora se encuentra sin rumbo.

Tenemos en nuestras manos la oportunidad y responsabilidad de participar en la creación de una nueva meta narrativa que tome lo mejor del status quo para generar algo que inspire y aproveche las posibilidades del ecosistema digital, para generar un nuevo modelo de organización.

Me gusta entender las grandes revoluciones del pasado como momentos donde el colectivo se da cuenta que se puede organizar de manera distinta y lucha por la materialización de nuevas formas de organizarse.

Las luchas por el final de la esclavitud y la servidumbre, por la representación y participación política, por parlamentos y constituciones, son luchas por parte del colectivo para tener mayor injerencia en la determinación de objetivos que no se pueden cumplir sin nuestra participación política y económica.

Esfuerzos ciudadanos en el 19S

Por tanto, esta lucha milenaria aún queda inconclusa en las páginas de la historia, ahora nos toca sentar las bases de cómo se llevará a cabo en este siglo. Tal vez en esta década nos toca usar lo que hemos aprendido en nuestro camino a la injerencia al servicio de un poco de una nueva utopía.

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