Alerta en finanzas públicas por crisis petrolera

RELATIVISMO POLÍTICO
Rafael Lagos Inoriza

El pasado sábado se produjo un ataque con drones y misiles a la refinería más grande del mundo propiedad de la compañía petrolera estatal Saudi Aramco en Abquaiq, Arabia Saudita. El Presidente Trump dice tener información que indica que fueron realizados con armamento iraní, ese país niega haber intervenido y el movimiento Houti, un grupo chií de Yemen apoyado por Irán que está en conflicto con Arabia Saudita por motivos de dominación religiosa e ideológica en la zona del Golfo Pérsico, reivindicó la operación. 

Este ataque disminuyó a la mitad la capacidad de almacenamiento y procesamiento de Arabia Saudita, nación que suministra al mundo el 10% del petróleo que se consume a diario en el mundo y que asciende a más de 100 millones de barriles diarios.

Como resultado, el precio del petróleo subió súbitamente hasta $69.00 dólares por barril, un incremento de 15% en los mercados internacionales, la mayor alza repentina desde que estalló la Guerra del Golfo Pérsico en 1991. Los precios del crudo habían venido subiendo desde los $40.00 dólares en 2016 hasta 2018 que alcanzaron hasta los $85.00, pero durante 2019 las perspectivas económicas mundiales de desaceleración habían mantenido los precios bajos y estables a niveles de los $50.00-$60.00 dólares por barril. La mezcla del crudo mexicano también se elevó 10% en la misma sesión de ayer para alcanzar los $56.54 dólares por barril.

Los precios del petróleo en condiciones de estabilidad política van de la mano del crecimiento económico, si hay crecimiento económico y desarrollo, entonces tienden a subir porque el consumo aumenta y la oferta disminuye, por el contrario, si se preve una falta de crecimiento como sucede en 2019, el precio se mantiene o baja. Incluso la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros países productores estaban “supuestamente reduciendo su producción” (siempre se sospecha que algunos de sus miembros no cumplen los acuerdos a cabalidad) para evitar que los precios bajaran demasiado, lo que podría afectar sus utilidades, pero este ataque no previsto podría cambiar la ecuación y provocar un alza en precios porque se estima que se disminuye a la mitad la capacidad de producción de Arabia Saudita (5.7 millones de barriles), aunque las reservas de ese país, junto con las de China y los Estados Unidos bien podrían cubrir por algunas semanas la falta de producción saudí, pero los daños a las instalaciones de Saudi Aramco son tales que probablemente tarden algunos meses en recuperar su capacidad de producción y ello llevaría los precios hasta niveles de $75.00 dólares, lo que significaría que la mezcla mexicana alcanzaría más o menos los $65.00 dólares por barril.

Una nueva variable que consideran los mercados y que puede complementar la explicación del alza tan abrupta de precio, es la vulnerabilidad demostrada por Arabia Saudita para prevenir y defenderse de un ataque de esta naturaleza y peor aún, se trata de una nueva falla de los sistemas de inteligencia de los Estados Unidos, aliado estratégico de los saudíes. Por ese motivo, Donald Trump declaró que su país está “cargado y listo” para intervenir militarmente, lo que podría aumentar la tensión en la zona y la inestabilidad de los mercados, aunque se ve difícil que el Presidente norteamericano decida tomar la ruta de entrar en este momento en un conflicto en Medio Oriente cuando tiene encima la prioridad de reelegirse.

Si los precios del petróleo se mantienen altos durante el resto del año, podrían complicarse las perspectivas internacionales de crecimiento económico, así como las finanzas públicas de nuestro país, ya que importamos el 77% de los combustibles que consumimos. El saldo de la balanza petrolera es positivo en $569 millones de dólares a julio de 2019 de acuerdo con cifras de Pemex, pero ha sido negativo los últimos dos años, por lo que deberemos estar pendientes de cómo evoluciona este dato en los meses siguientes.

Por este motivo, aunque somos un país productor de petróleo, un alza en los precios de los hidrocarburos nos beneficia en las ventas de crudo al exterior, pero nos afecta en las compras de gasolina que hacemos en Estados Unidos. Esto dará argumentos a López Obrador para defender su proyecto de refinería en Dos Bocas, Tabasco quien seguramente tomará el tema en su mañanera de hoy. He escrito anteriormente que si bien puedo estar de acuerdo con el Presidente en que necesitamos poner al día nuestras refinerías para fortalecer la soberanía energética como dice el nuevo slogan de Pemex, no es en el sureste donde se requiere una nueva refinería, sino en Tula, Hidalgo, que cuenta con todos los estudios técnicos y el terreno para llevarla a cabo.

Particularmente dependemos en gran medida de las importaciones provenientes de los Estados Unidos, por lo que nuestras importaciones de gasolina serán a mayor costo y veremos que decide hacer el Presidente Andrés Manuel López Obrador quien ha sostenido hasta ahora que bajarán los precios de las gasolinas. Para lograrlo con un mercado al alza, mientras no aumente la producción nacional, tendría que subsidiar la diferencia con dinero del presupuesto y como éste es limitado, pues tendría que sacrificar nuevamente partidas presupuestales. Veremos que pasa en las primeras horas de este martes cuando abran los mercados internacionales de petróleo y se empiecen a negociar los precios del crudo. Sabremos si se mantiene la volatilidad o si se retoma la calma ante las posibilidades de que el conflicto no escale a mayores y Arabia Saudita informe que en unas cuantas semanas o meses podrán retomar sus niveles de producción.

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