Bernie Sanders: ¿El caballo negro?

SandersDemocratic presidential hopeful Vermont Senator Bernie Sanders gestures as he speaks during a rally at Valley High School in Santa Ana, California, February 21, 2020. (Photo by RINGO CHIU / AFP) (Photo by RINGO CHIU/AFP via Getty Images)
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Sobre la marcha…

Rafael Martínez de la Borbolla
@rafaborbolla

Perder la esperanza no es una opción.”- Bernie Sanders

La campaña del Demócrata Bernie Sanders se impone, hasta el momento, a las viejas lógicas de la política estadunidense, para las cuales el músculo monetario de las campañas resultaba un factor determinante. Así entró a la contienda el multimillonario Michael Bloomberg, ex alcalde de Nueva York, sin más propuesta que inyectar enormes sumas a su promoción. Las primarias han visto el hundimiento del ex vicepresidente Joe Biden, quien apenas ha logrado reunir ocho delegados, y por ahora la competencia se centra en Sanders y en Pete Buttigieg, un joven ex militar y ex alcalde de una pequeña localidad de Indiana, quien ha logrado el respaldo de 20, para obtener la candidatura presidencial se requieren mil 990 delegados.

Sanders es el competidor a vencer por los otros contendientes, o por lo menos a restarle empuje, en las primarias de Carolina del Sur del día de hoy y, sobre todo, en el supermartes (3 de marzo), cuando se disputarán mil 357 delegados al colegio electoral. En los últimos debates, caóticos y mal organizados, se ha visto atacado por todos los flancos por sus contrincantes, una declaración que hizo, sobre que tras el triunfo de la Revolución Cubana Fidel Castro había impulsado decididamente el alfabetismo en la Isla, ha sido tomada como arma en su contra, manipulando su aseveración como un apoyo decidido al régimen Dictatorial en La Habana.

Los adversarios de Bernie Sanders advierten que elegir candidato al autodenominado “socialdemócrata” asegurará la reelección del presidente Donald Trump, aunque un creciente número de votantes del partido ve al senador como su mejor oportunidad de ganar en noviembre.

El Senador por Vermont adquirió un gran impulso en la contienda demócrata al imponerse por amplio margen en las primarias de Nevada con una cantidad significativa de voto latino, conquistar también el voto popular en las de Iowa y Nuevo Hampshire y acumular más delegados que los demás precandidatos. Pero no lo quieren ni el Comité Nacional del partido, ni sus figuras dominantes, como Obama, los Clinton o el también precandidato y ex vicepresidente Joe Biden, todavía favorito de esas instancias para la nominación. Claro, tampoco lo quieren Wall Street ni el país corporativo, donde, para empezar, las industrias de guerra y las grandes empresas farmacéuticas y de seguros se verían muy perjudicadas de llegar a la Casa Blanca.

Su agenda económica, marcadamente socialdemócrata, resulta atrevida al norte del Río Bravo y su tradición liberal, pero no hay revolución alguna que un presidente pueda llevar a cabo por sí mismo desde la Casa Blanca. Las políticas más transformadoras del senador, como el aumento de impuestos a los billonarios, la salud pública universal o el Green New Deal necesitan el visto bueno de las dos cámaras del Congreso, donde no solo los republicanos presentarán oposición, sino que los demócratas moderados también pueden obligar al mandatario a moderar sus iniciativas. 

Más allá de los aspectos ideológicos, estamos observando un nuevo tipo de activismo que prioriza las redes sociales, la organización horizontal y las microcontribuciones –Sanders ha rechazado explícitamente las donaciones millonarias a su campaña– y formas de comunicación que no necesariamente buscan el escaparate de los grandes medios tradicionales.

Resulta paradójico que para México podría convenirle la reelección del Presidente Trump, pese a toda su hostilidad, que el triunfo electoral de Bernie Sanders, el magnate inmobiliario al no tener más ambiciones políticas pudiera terminar de una vez con todas con sus ataques a México y con el Tratado de Libre Comercio renovado y por su propia inercia incentivar el comercio y el crecimiento económico de ambas naciones, mientras que Bernie, quien voto en contra de la ratificación del mismo, pudiera ponerlo en duda con la incertidumbre, ya por todos conocida, que limita las inversiones al Sur del Río Bravo.

¿Pudiera Sanders ganarle a Trump? Es posible, pero poco probable.  Los politologos argumentan que las posibilidades de un candidato que se autodenomina socialista, en un país donde el socialismo por varias décadas ha sido satanizado, son remotas. Dependería de la situación económica de Estados Unidos en la fecha de la elección, de los escandalos que hayan sucedido en la Casa Blanca y sobre todo del nivel de penetración del discurso de Sanders en esos millones de ciudadanos que permanecen ocultos, principalmente jovenes y minorias etnicas, que generalmente no salen a votar. En politica como en la vida todo puede suceder.

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