Bolton, Pompeo y la agresividad de la política exterior de Trump

BoltonMark Wilson/Getty ImagesMike

Rodrigo Hernandez Gallegos

Las consecuencias de la invasión de Iraq siguen presentes hasta el día de hoy. La inestabilidad de Medio Oriente, cientos de miles de muertos y el nacimiento de actores radicales como ISIS son en buena parte consecuencia de la agresividad en política exterior que caracterizó a la administración de G.W. Bush. La guerra de Iraq también marcó el fin de la hegemonía estadounidense. Tras el conflicto Estados Unidos, perdió más de 3 mil millones de millones de dólares, tres veces el PIB de México, y su credibilidad ante los ojos del mundo disminuyó. Aunado a esto, y hasta cierto punto como consecuencia de, países como China y Rusia comenzaron a ser más asertivos en su política exterior. 

La victoria de Barack Obama y su política exterior no pueden entenderse fuera de ese contexto. Obama optó por un enfoque multilateral para lidiar con diversos retos internacionales y durante su gestión, EE.UU. participó en la coalición para sancionar a Rusia por su anexión de Crimea, negoció el acuerdo nuclear con Irán y fue artífice del Tratado de Asociación Transpacífico. 

En contraste, la administración Trump ha optado por una política exterior más agresiva, rechazando vocalmente el multilateralismo; EE.UU. se ha retirado del acuerdo nuclear con Irán, del Tratado de Asociación Transpacífica y del Acuerdo de Paris. Sin embargo, en el último año, la política exterior estadounidense se ha vuelto más agresiva y detrás de esta nueva fase se encuentran Mike Pompeo, secretario de Estado, y John Bolton, consejero de Seguridad Nacional. 

El papel que juegan estos dos funcionarios es distinto, Bolton busca influenciar activamente la política exterior de Trump, mientras que Pompeo ha optado por implementar la estrategia del Presidente. Se rumora que debido a la influencia que ha logrado adquirir Bolton recientemente, la relación entre Bolton y Pompeo se ha vuelto tensa; sin embargo, ven el mundo de manera similar. 

Bolton, a sus 70 años, ha sido parte de los gobiernos de Reagan, H.W. Bush y G.W. Bush. Apoyó activamente la invasión de Iraq, ha sido promotor de buscar un cambio de régimen en Irán y de un ataque preventivo contra Corea del Norte. En abril, Bolton proclamó que la Doctrina Monroe seguía viva y jugó un papel crucial en el fallido intento de quitar a Maduro del poder hace unas semanas, lo que demuestra su creciente influencia en la administración Trump.

Bolton es el arquitecto de la estrategia de Trump frente a Irán. En la columna pasada mencioné que la estrategia de Estados Unidos podría generar mayor inestabilidad en Medio Oriente, lo que comienza a materializarse. Tan sólo esta semana se han suscitado dos ataques contra la infraestructura petrolera saudí y EE.UU. retiró a todo su personal no crítico de sus bases en Iraq, dada su proximidad a Irán y el riesgo que esto genera. A su vez, hay sospechas de que tanto Bolton como Pompeo podrían estar manipulando inteligencia con respecto a Irán para radicalizar la postura estadounidense. De ser cierto esto, se estarían creando paralelas muy peligrosas con la dinámica que se dio entre el vicepresidente Cheney y el secretario de Defensa, Rumsfeld, antes de la guerra de Iraq. 

Trump y su Consejero de Seguridad Nacional parecen estar en desacuerdo sobre la intensidad de la presión que se debe imponer sobre Irán. En una conferencia de prensa al respecto, Trump mencionó que a veces era necesario suavizar las propuestas de Bolton. Sin embargo, ambos son críticos de instituciones multilaterales como la O.N.U y la Unión Europea. 

Pompeo fue miembro de la Cámara de Representantes y es miembro del Tea Party. En contraste con Bolton parece que Pompeo busca implementar y no influenciar la política exterior de Trump. En este sentido, se rumora que Pompeo busca mantener y amasar capital político para el futuro. 

La importancia de Bolton y Pompeo ha aumentado en un contexto de mayor rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y China. Existe un grupo cada vez más importante dentro del Partido Republicano y el gobierno de Trump que argumenta que China debe de ser tratado como un enemigo. Por ejemplo, un grupo de legisladores y exfuncionarios revivieron el Committee on the Present Danger, el cual estuvo vivo en los años 50 y 70, y en al inicio de la década de los 2000, pero ahora enfocado en ChinaBolton parece estar involucrado en estos esfuerzos. 

A su vez, diversos estudios del pentágono mencionan a China como un rival que busca desplazar a EE.UU de la región Asia-Pacifico. Pompeo tiene mayor visibilidad en la relación EE.UU.-China, es el líder de la campaña internacional en contra de Huawei y amenazó con dejar de compartir inteligencia con aliados que usen equipo de la empresa en su infraestructura de información confidencial. En su visita a Reino Unido, la semana pasada, Pompeo invitó al gobierno británico a vetar a Huawei de desarrollar infraestructura 5G en ese país. En un discurso posterior argumentó que China busca dañar las alianzas occidentales, y obtener prominencia mundial mediante bitsbytes. Esta línea discursiva, que también es artículada por Bolton y otros funcionarios, académicos y militares, argumenta que es imperativo evitar que China juegue un papel principal en el desarrollo de tecnologías del futuro. Esta narrativa es el resultado de las tensiones entre un poder establecido y un poder creciente que pueden caer en la Trampa de Tucídides.

Algunos de los argumentos de EE.UU. en contra de China e Irán son legítimos y compartidos por la comunidad internacional. China comete robo de propiedad intelectual a escalas industriales y atenta en contra de los derechos humanos de minorías. Parte importante del grupo gobernante en Irán es retrograda, corrupto y autoritario. A su vez, sus proxies generan inestabilidad y han ayudado a mantener al genocida Bashar Al Asad en el poder. Sin embargo, si Estados Unidos quiere encontrar soluciones a estos problemas, necesita remplazar el unilateralismo agresivo de Bolton y Pompeo por estrategias holísticas que involucren a la comunidad internacional.  

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