COLAPSO: DESTRUCCIÓN O RUINA DE UN SISTEMA

salud

RELATIVISMO POLÍTICO

Rafael Lagos Inoriza

A la crisis y el caos le siguen el colapso, la destrucción o ruina de un sistema de cualquier tipo, desde un gobierno hasta un cuerpo humano. Comenzamos esta etapa en México que nos lleva a la ruina personal, a la de las instituciones y a la de la nación entera.

Ya desde el 30 de marzo pasado, el Director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus había advertido que el colapso en el sistema sanitario debido a la pandemia podría aumentar drásticamente las muertes de pacientes de Coronavirus y otras enfermedades por el rápido aumento de la demanda de instalaciones y profesionales sanitarios.

El gobierno federal dice que se preparó con tiempo para la pandemia que se veía venir desde diciembre de 2019, cuando desde China nos llegaban videos escalofriantes de lo que ahí acontecía.

En lugar de prevenir y limitar en enero, febrero o marzo la entrada del virus a través de los puertos, aeropuertos y fronteras, la Secretaría de Salud comandada por el Dr. Hugo López Gatell ante la ausencia de Secretario, tomó la decisión de adoptar una política de salud reactiva. Dejaron entrar el virus y no emitieron medidas de contención porque no se había llegado al nivel de contagios para hacerlo. Dieron por hecho que inevitablemente nos infectaríamos y que las medidas de aislamiento las impondrían muchas semanas después para supuestamente disminuir el golpe a la economía.

salud

Con un sistema de salud vapuleado por la disminución de hasta un 10% de los recursos presupuestales comparados con el año anterior,  la cancelación del Seguro Popular para ser sustituido por un Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) que disminuyó los beneficios para la gente más necesitada del país y con una demora en las adquisiciones de medicamentos provocada por la falta de experiencia de los nuevos funcionarios de la Secretaría de Hacienda que concentran las adquisiciones de todo el gobierno federal y una criminal e irresponsable política de “austeridad republicana” como les gusta llamarla para que sus pobres admiradores les sigan aplaudiendo, los hospitales del sistema sanitario público recibieron la pandemia con la guardia baja.

Hasta finales de febrero, el IMSS compraba guantes de trabajo y trajes de pintor para su personal médico y el 18 de marzo apenas se dieron a la tarea de realizar un inventario de camas y equipo disponible, si, tres meses después de que todos veíamos como el virus se expandía por el mundo, cuando ya México, reconocía tener 118 casos confirmados de pacientes con Coronavirus y el primer muerto de los 2,271 que hoy suman en las cifras oficiales pero que deberían multiplicarse no se sabe si por 8 o por 32 o por 50, para ser más precisos, eso sin considerar que las cifras no son actualizadas, ni siquiera las autoridades de salud se atreven a confirmar un número porque simplemente no se han realizado el número de pruebas necesarias para estar en posibilidades de tener un cálculo matemático acertado.

De ahí, las tragedias de contagios masivos centros hospitalarios del IMSS en Monclova, en el 72 de Tlalnepantla, Los Cabos, Tijuana, La Raza, regional 1º de Octubre, 20 de noviembre del ISSSTE, La Perla en Nezahualcóyotl, Hospital General de México, en la Ciudad de México; Hospital Gilberto Gómez Maza de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas;  a los que se han sumado personal médico de Hidalgo, Sinaloa, Morelos, Baja California Sur, Yucatán, Estado de México y Veracruz que han protestado por falta de equipo, medicamentos, material de protección, insumos y personal. Cabe recordar que trabajadores del sector salud han denunciado amenazas de despido por parte de sus superiores si continúan denunciando; Eugenio Derbez fue duramente criticado por dar voz al personal médico del IMSS en Baja California, hecho que fue confirmado por el propio gobernador morenista Jaime Bonilla quien aceptó que los médicos “están cayendo como moscas”.

Pero el presidente López Obrador como siempre dice que vamos bien, que la curva es horizontal, que tiene domada a la pandemia. Señalan qué hay un 77% de camas libres en los hospitales pero ayer anunciaron que van a utilizar el Autódromo Hermanos Rodríguez, sede de la Fórmula 1, un evento internacional que bien podría celebrarse en noviembre próximo para de paso anunciar al mundo que México está de pie. Si todo va bien porque nos estamos portando bien como dice el presidente y no hay colapso en los hospitales ¿entonces por qué ven necesario utilizar ese inmueble? ¿Otra vez desean atentar contra la celebración de uno de los principales eventos internacionales que tiene nuestro país?

salud

Se suma el colapso financiero de Pemex que trae pérdidas por casi 37 mil millones de dólares, sin contar las pérdidas por la devaluación de la moneda mexicana ante el dólar, y una deuda superior a los 100 mil millones de dólares, lo que sumado a la decisión presidencial de continuar con la construcción de la refinería de Dos Bocas, Tabasco, y la no emisión del Plan de Inversión Energético que debía salir desde noviembre del año pasado y la cancelación de las rondas petroleras, tienen no sólo a la petrolera en la quiebra, sino al país, por lo que ambos recibieron bajas en sus calificaciones crediticias, lo que impacta de inmediato en los ingresos calculados para este año y los que restan del sexenio.

Colapso del sistema de seguridad nacional que se ha visto totalmente rebasado por las organizaciones criminales que bajo la política de abrazos y no balazos personificada personalmente por el presidente López Obrador hace unas semanas al ir a visitar a la mamá de El Chapo Guzmán a domicilio, reparten despensas a plena luz del día, toman videos y la gente agradece a los narcotraficantes su apoyo, mientras las cifras de muertos y de delitos con violencia continúan aumentando.

Colapso de las instituciones a manos del propio presidente y sus correligionarios que pretendían dar un golpe a la división de poderes al darle al primer mandatario facultades que le corresponden a los diputados para alterar el presupuesto a su gusto y con discreción.

Colapso de una institución presidencial que hoy causa fanatismo en algunos y desprecio en otros, burla internacional y preocupación en los sectores productivos e inversionistas como antecedente del conflicto que se aproxima.

Be the first to comment on "COLAPSO: DESTRUCCIÓN O RUINA DE UN SISTEMA"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*