Crecimiento del 0.1%: mal de muchos, consuelos de tontos

economía
Sobre la marcha…
Por Rafael Martínez de la Borbolla
@rafaborbolla

“Piense en la economía como algo más parecido a un gato que a una lavadora; es decir, las políticas dirigidas a la estabilidad y la ausencia de ciclos están fuera de lugar, el Estado debe ser sólo un mecanismo de urgencia y no una niñera”. Nassim Taleb

La economía mexicana está estancada. Entre abril y junio pasados, repuntó 0.1 por ciento, respecto del primer trimestre del año, 0.4 por ciento a tasa anual. Los datos, revelados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), apuntan a que el país no está en recesión técnica, como pronosticaron grupos financieros.

“No va bien la economía y los riesgos de recesión son todavía muy fuertes. Los de estancamiento ya no son riesgos, ya estamos ahí”, resumió Sergio Kurczyn, directivo de Citibanamex, uno de los grupos financieros que pronosticaban una contracción.

El primer aviso llegó al cierre del primer trimestre del año, cuando el INEGI comprobó que México decreció un 0.2 por ciento. Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia, calificó el desliz como una “cachetadita” para la economía mexicana, algo pasajero que se resolvería a la mitad del año. Andrés Manuel López Obrador -acostumbrado a los gestos para marcar la diferencia respecto a gobiernos anteriores- apuntó hacia la teoría económica y declaró el “fin del neoliberalismo” en México.

López Obrador ha prometido un crecimiento sostenido del 4 por ciento del PIB durante su gobierno. Una meta que se prevé complicada cuando el Mandatario se ha comprometido a no crear nuevos impuestos, ni a subir las tarifas fiscales ya existentes.

Este miércoles, el Presidente ha rebajado su pronóstico y asegurado que México crecerá un 2 por ciento al cierre del año. La realidad económica, sin embargo, lo sitúa ante una escena muy distinta: el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que el PIB mexicano crecerá un 0.9 por ciento al cierre de 2019; es decir, en la mitad del año hemos crecido la décima parte de lo que el Presidente promete crecer al cabo de los 12 meses de 2019.

La economía mexicana siempre ha sido “arrastrada” por el crecimiento de la economía de Estados Unidos, su mayor socio comercial, destino del 80 por ciento de las exportaciones, la cual, pese a las poltíticas económicas de Trump, mantiene el ritmo de crecimiento en el entorno del 2 por ciento anual, notablemente más dinámico que su vecino del Sur, y vive el ciclo de crecimiento más largo de su serie histórica. Ese desacoplamiento, con México en desaceleración económica y EE.UU. en franco crecimiento, es una anomalía: en los últimos años, ambas economías han seguido una trayectoria similar, aunque con un crecimiento notablemente inferior en el país latinoamericano.

Pero, ¿a qué se debe la situación económica de México? En sintesis, para que exista crecimiento sustentable en un país, debe de existir una inflación menor a dos dígitos, la cual existe en México, y la otra es inversión, la cual es pública y privada; además de consumo interno y externo de los productos que una nación fabrica.

En cuanto a la inversión publica, que según Keynes es la que se puede dirigir al crecimiento, la Secretaría de Hacienda reportó que durante el primer semestre del año hubo un subejercicio en el gasto del sector público de 174 mil 484 millones de pesos.


De enero a junio de este año, el gasto se ubicó en 2 billones 775 mil 727 millones de pesos, monto inferior al que se tenía previsto, de acuerdo al “Informe sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública al Segundo Trimestre de 2019”. Es decir, el Gobierno Federal no gasta el dinero, por lo que miles de proveedores privados no pueden ofrecer sus productos o servicios, forzando una desaceleración económica.

La inversión privada esta frenada, la cancelación del AICM y las inversiones anunciadas por el Gobierno Federal en infraestructura en Pemex, principalmente en una refinería que no es prioridad y con dudosa probabilidad de éxito, que costará mucho más de lo planeado; mientras las que existen trabajan a menos de la mitad de su capacidad, las cancelaciones de los contratos de gasoductos por la CFE, que en los tribunales internacionales le darán razón a los canadienses y pone en duda el régimen de derecho existente en el país, lo cual es indispensable para atraer inversiones; el financiamiento a grupos no productivos, privilegiando el populismo electorero que a la viabilidad financiera y el Tren Maya, por ejemplo, que no cuenta siquiera con estudio de Impacto Ambiental, no fueron bien recibidas por los grandes financieros que guste o no mueven al mundo.

La construcción, que es un componente central de la inversión, tuvo una caída de -5.6 por ciento en los primeros cinco meses del año, y retrocedió -10-3 por ciento en mayo.

A la falta de liquidez explicado anteriormente, imposible se incremente el consumo interno y nuestras exportaciones, las cuales actualmente son el soporte de la economía, están a merced de los caprichos, aranceles y guerras comerciales de Mr. Trump. El resultado es un crecimiento económico nulo que, de mantenerse, generaría presión inflacionaria.

El aplaudir que la economía mexicana haya crecido en un 0.1 por ciento, es como celebrar “de los males el menor”, aún con los gobiernos neoliberales que tanto critica la “Cuarta Transformación”, el crecimiento del país fue históricamente mayor. El Salvador, Honduras y Guatemala, a las cuales AMLO les regalará dinero, crecieron más en el mismo periodo.

Cualquier persona con capacidad de análisis puede determinar que la falta de crecimiento no es producto de una crisis global, sino resultado de políticas económicas surgidas de Palacio Nacional que, además de buenos deseos, no tienen ningún sustento y menos eficacia.

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1 Comment on "Crecimiento del 0.1%: mal de muchos, consuelos de tontos"

  1. Rafael Martinez Sr | 17 agosto, 2019 at 21:08 | Responder

    Seria mejor seguir co el AIN en Texcoco modernisar las refinerias existentes para que trabajen a su capacidad y que tomaran en serio las consecuencias que causara la cancelacion por la CFE de los contratos con Canada.

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