DATOS DE LA ECONOMÍA: LA REALIDAD LEJOS DEL BIENESTAR

López Obrador

RELATIVISMO POLÍTICO

Rafael Lagos Inoriza

“Todo indica que ya tocamos fondo y que vamos hacia la superficie, vamos a emerger, vamos a crecer, tenemos elementos para decir que ya pasó lo peor en términos económicos. Todavía falta que se den a conocer los datos porque van con demora. Datos sobre crecimiento o decrecimiento económico, ya tenemos información indicios de que ya no se están perdiendo empleos en la misma cantidad”

Andrés Manuel López Obrador, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Para mala fortuna del presidente, la realidad no está en sus palabras ni en sus deseos, sino en los datos, aunque a veces él tenga otros. La verdad está en la información oficial que es pública y que permite muy poca interpretación. 

De acuerdo con reportes del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, las cifras del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), un indicador de tendencia en el corto plazo de la economía, que muestra que el país dejó de producir bienes, servicios e inversiones de forma considerable, lo que se observa al revisar la cifra en términos de la medición mensual aproximada del Producto Interno Bruto (PIB) equivalente al -19.67% al mes de abril de 2020. 

Si bien este indicador muestra la tendencia de la economía al día de hoy, es la foto del momento que obviamente va a ir cambiando en el transcurso del año, pero sirve para ubicarnos en la realidad y así podemos entender que por lo menos hasta el momento, no hay datos que indiquen que vamos hacia la superficie y en cambio parece confirmar las expectativas de los analistas para que el presente año termine con un PIB negativo de alrededor de por lo menos -8.4%, un segundo año con malos resultados para la economía con López Obrador, la OCDE estima una contracción de -7.54%, aunque el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la caída sea del -10.5%, mientras que el promedio mundial será del -4.9% (5.98% para la OCDE) porque la pandemia se ha sostenido más tiempo del esperado.

Recordemos que desde agosto de 2014 no se habían registrado cifras negativas del IGAE hasta marzo de 2019, cuando comenzó a reflejarse la caída de nuestra economía y empezamos a ver números rojos en los meses restantes del año pasado, salvo en diciembre, lo que provocó que el resultado económico del primer año de gobierno de López Obrador terminará con una recesión, es decir, una falta de crecimiento sostenido de la economía, por lo que terminamos en -0.01%, la primera caída anual de la economía desde 2009, producto de una crisis económica global. Para comparar, el último año de Peña Nieto el país había crecido un 2.2%, promediando un 2.4% anual durante su sexenio, superior al 1.7% de Felipe Calderón; al 1.94% de Vicente Fox; inferior al 3.3% de Ernesto Zedillo y al 4% de Carlos Salinas de Gortari, todos del mentado período neoliberal. Cifras que fueron duramente criticadas en su momento por el actual responsable de la nación cuando ofrecía un crecimiento de entre 4% y 6%, de esas promesas de campaña que en el ejercicio del gobierno se topan con la realidad.

López Obrador

Lo anterior fue solamente provocado por factores imputables a las malas decisiones de política económica del nuevo gobierno y principalmente por el discurso torpe e irresponsable de López Obrador para demostrar a los inversionistas, la separación del poder económico del poder político y así fue, quedó muy claro porque se dio un tiro en el pie. Esto sucedió cuando todavía no nos afectaba el Coronavirus, cuando los Estados Unidos se encontraban en un periodo de expansión económica y el precio del petróleo había crecido 29.07% durante ese año, el mismo año en el que Pemex detonó sus pérdidas un 92% que significaron 346 mil millones de pesos hasta diciembre, pero que continuaron al menos hasta principios de 2020. Todo esto provocó que en México la crisis económica fuera totalmente autoinfligida, no solamente por el paro de la actividad económica para dar prioridad a la atención de la crisis sanitaria, sino por los malos resultados con que se tuvo que recibir.

Cada punto del PIB equivale a unos 180 mil millones de pesos en números redondos. Para comprenderlo mejor, el presupuesto del sector salud en 2020 es de 128 mil millones de pesos, lo que quiere decir que una caída de 8.4% anual significaría que el país perdería 1.5 billones de pesos, casi nueve años de presupuesto para el sector salud; el presupuesto de la refinería de Dos Bocas es de 160 mil millones (sin considerar aumento por el tipo de cambio); 139 mil millones de inversión del proyecto del Tren Maya; 95 mil millones del aeropuerto de Santa Lucía contra el de Texcoco que se iba a pagar con la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA), no con recursos públicos; o la pérdida reportada por Pemex durante el primer trimestre de este año que ascendió a 562 mil millones de pesos (equivalente a 3% del PIB). 

Va a faltar dinero y los proyectos del presidente no se van a cancelar. Estas cifras son importantes porque los planes de la actual administración se hicieron obviamente sin considerar una caída del PIB a esos niveles y en lugar de que nos informen de dónde va a salir el dinero para tapar el boquete en las finanzas públicas que dejará el 2020, nos dicen que vamos bien y que ya vamos a mejorar. No son malos deseos, son números reales. 

Lo peor que puede pasar para la economía de un país, es que quienes llevan el timón no tengan credibilidad. Ellos tienen los datos, desgraciadamente otros datos la mayoría de las veces, los que conviene a su discurso pero que no generan crecimiento económico ni empleos. Así es que cuando el presidente anuncia que ya tocamos fondo en lo económico me hace recordar cuando dijo que el 19 de abril terminaría el confinamiento, o cuando señaló quien ya había domado la pandemia, o cuando hace consultas patito y dice que son democráticas, o cuando dice que ya no hay corrupción y muchos de sus cercanos colaboradores tienen dificultades para explicar la procedencia de su riqueza, o cuando dijo que tomó la decisión de bajar los precios de las gasolinas cuando en todo el mundo bajó por la disminución de los precios del petróleo.

Por lo anterior, México salió del top 10 de los mercados más atractivos para los inversionistas globales, de acuerdo a la encuesta que la consultora PwC realiza entre CEOs, luego de que las calificadoras Moody´s, Fitch Ratings y Standard & Poor´s bajaran su calificación crediticia a nuestro país y a Pemex, lo que debió alentar al presidente a poner mayor atención en la economía y buscar un mayor acercamiento con los inversionistas, pero lejos de eso López Obrador anunció que creará un nuevo índice para medir la felicidad.

Hoy para la población la mayor preocupación es la economía, incluso sobre el tema de la salud en medio de la pandemia de Coronavirus, seguido por la inseguridad que se ubica en tercer sitio. El INEGI en la Encuesta Telefónica sobre Confianza del Consumidor señala que el Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) tuvo una caída de 13.2 puntos en mayo de 2020, esta es la forma como la sociedad percibe la economía en su entorno familiar y personal. El 14.1% siente que está peor que el año anterior.

La OCDE estima que las cicatrices del confinamiento se verán reflejadas en una caída en los niveles de vida, alto desempleo e inversión débil. El presidente sabe bien que el golpe económico provoca un desencuentro entre sus promesas de campaña y toda esa esperanza que generó contra la realidad que viven hoy millones de ciudadanos de todas las clases sociales quienes están sufriendo ya las consecuencias de sus decisiones y del paro de la economía mundial y nacional por el COVID-19. Ya empiezan a incomodarle los reclamos de la gente en cada una de sus giras, en redes sociales y las denuncias de sectores diversos de la población. Para gobernar hace falta mucho más que sentido común y ser honesto, hace falta capacidad, hace falta empatía con la gente, no solamente conectar con el discurso.

El Coneval estima que los pobres aumentarán de 6 a 10 millones, la mayoría gente de clase media urbana que pasará a aumentar las filas de la pobreza moderada, la que había aumentado en 2.2 millones en el sexenio de Peña Nieto, porque 2.1 millones habían superado el rango de extrema pobreza, esas son las víctimas del desempleo y la falta de apoyos. 

¿Qué podría evitarlo? La intervención del gobierno en la economía para evitar que quiebren empresas y se pierdan empleos, que las personas tengan al menos para cumplir compromisos de pago y subsistan durante el periodo de cierre económico. Para darnos una idea: Alemania ha destinado 36% del PIB a apoyos para empresas y otros; Estados Unidos 14.8%; Chile 10.3%; Canadá 9%; Colombia 9% y México… 0.4% según cifras de la OCDE, aquí seguimos con los mismos programas que ya se tenían para el bendito bienestar y unos miserables microcréditos de 25 mil pesos que no se reflejarán en la economía. Muchos estados están brindando apoyos muy superiores a sus comerciantes y empresarios.

La pobreza que se está generando es responsabilidad completa de la administración de Andrés Manuel López Obrador y los más dañados serán quienes más esperan de él. La promesa de bienestar y felicidad topará con el muro de la realidad.

Visits: 1211 Visits: 9

1 Comment on "DATOS DE LA ECONOMÍA: LA REALIDAD LEJOS DEL BIENESTAR"

  1. Arturo Garcia Torres | 2 julio, 2020 at 15:20 | Responder

    Bien documentado y mejor explicado a donde va la economía mexicana bajo el desgobierno de lopez

Leave a comment

Your email address will not be published.


*