DECISIONES DIFÍCILES: DOS PRESIDENTES

Calderón
Calderón
RELATIVISMO POLÍTICO

Rafael Lagos Inoriza

El momento actual que vive el mundo y en particular nuestro país, nos permite contrastar la actuación de dos Presidentes antagónicos bajo el principio del filósofo español José Ortega y Gasset de: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, porque siempre he coincidido en que el medio no se puede separar de la persona: el lugar en el que se nace y se cría, la familia, la suma de experiencias, la educación y la cultura, el entorno, sumados la circunstancia presente de la persona definen al ser, es decir, su pensamiento, su forma de ver las cosas y su estilo de enfrentar la vida.

Me ayuda a realizar esta comparación contar con el testimonio personal del ex presidente Calderón a través de su libro titulado “Decisiones Difíciles”, aunque también tuve que utilizar otras fuentes porque el libro no deja de ser un documento autobiográfico en el que se expone solamente el punto de vista de quien lo escribe, además de mi propia percepción por ser una columna de opinión.

Tengo presente por supuesto que el Coronavirus tiene al menos cuatro factores que lo hacen mucho más peligroso que el H1N1 que le tocó enfrentar a Calderón: 1) los síntomas pueden no ser identificables durante 14 días y eso incrementa su capacidad de contagio; 2) Es mucho más contagioso, porque perdura más tiempo en superficies y tampoco parece obedecer a una determinada estacionalidad; 3) su tasa de letalidad es mucho mayor; 4) El H1N1 encontró un medicamento y una vacuna con relativa rapidez y eso evitó que el problema escalara como hoy.

Del H1N1 no se tuvo ningún conocimiento previo, México fue el primer país en reportar la existencia del virus. Mucho tiempo después se dedujo que en realidad había habido algún caso en los Estados Unidos antes que en México, pero las autoridades de nuestro país no tuvieron forma de conocerlo. Cuando surgió y se comenzó a observar un comportamiento atípico en el número de casos de neumonía, el gobierno tuvo que enviar pruebas a laboratorios de los Estados Unidos y Canadá, lo cual ayudó a determinar que el tipo de virus era diferente a todos los conocidos y que se trataba de una amenaza importante. Sin mayor información había la preocupación de que se tratara de una mutación de la influenza aviar que los científicos de todo el mundo temen se vuelva transmisible entre humanos porque sería peor incluso que el Coronavirus. 

El gobierno de Felipe Calderón tomó en cuestión de días medidas para evitar la propagación, cerró escuelas, alertó a la población y pidió restringir las reuniones de personas, incluso recuerdo que usábamos tapabocas y se recomendaba no usar corbata porque podía ser fuente portadora del H1N1. ¿Pudo haber sido más rápido? Tal vez si, pero en todo caso se tomaron acciones en siete días.

El gobierno actual de México tuvo tres meses de ventaja para prepararse. Pudo observar la experiencia del ritmo de propagación, la tasa de contagio y letalidad, el tipo de virus, por lo que acontecía en China y luego en Europa, particularmente los casos de España e Italia. Tuvieron una ventaja que Calderón no tuvo, todo menos la vacuna o el medicamento y el gobierno de la 4T decidió no hacer nada, al contrario, le enviaron equipamiento a China y decidieron esperar a que se incrementara el número de personas contagiadas para comenzar a tomar “decisiones difíciles”. 

El Presidente López Obrador pedía a la población seguir abrazándose, dijo que nuestro pueblo no sería afectado porque nuestra cultura siempre nos salva de las epidemias, luego sacó su detente, y ya cuando sus subordinados de la Secretaría de Salud ya habían declarado la Fase 1 el mandatario pedía no dejar de salir ni tomar medidas exageradas invitando a no dejar de consumir en fondas y restaurantes, continuó sus giras y eventos multitudinarios e incluso besó a una menor y le dio la mano a la mamá de El Chapo Guzmán.

A López Obrador le preocupa tanto como a Calderón la economía, seguramente también la salud del pueblo, ni siquiera me atrevo a dudarlo, pero es ahí cuando las dos personalidades se pueden contrastar y se puede apreciar bajo una circunstancia similar su capacidad para la toma de decisiones difíciles, las que conlleva el cargo de presidente de cualquier país. El dilema entre la salud y la economía, cómo y en qué momento decidieron sacrificar la economía en aras de la salud.

Calderón actuó relativamente rápido. ¿Pudo haber sido más rápido? Tal vez si, tal vez no. Se enteró un 17 de abril según escribe en su libro, el 23 de abril conoció el resultado de los análisis del virus, y para el día 24 dice Calderón que ya se habían reportado mil casos y 68 fallecimientos, una semana después. 

Llama la atención que el primer caso de COVID-19 se informó el 28 de febrero y se alcanzó la cifra de 1,094 casos confirmados y 28 muertes el 30 de marzo, treinta días después. O sea que con un virus más peligroso se presentaron menos contagios y muertes. Si suponemos que no dice la verdad Calderón y que tuvo los mismos treinta días en vez de siete, entonces podríamos continuar preguntándonos por qué la cifra es equivalente con un virus mucho más peligroso.

Como opositor al presidente Calderón, López Obrador reclamó apoyos a los pequeños y medianos empresarios, se quejó en una entrevista con Carlos Puig el 5 de mayo de 2009 que cien negocios cerraban diariamente lo que significaba “desempleo y desempleo significa inseguridad y violencia”. Argumentaba que el 80 por ciento de los empleos los generan los pequeños y medianos empresarios y reclamaba que no les de daban apoyo. Si, no escribí mal, me refiero a Andrés Manuel López Obrador. Ahora como Presidente, declaró que si las empresas quiebran es responsabilidad de sus dueños y socios.

Tenía razón el López Obrador opositor, que reclamaba apoyo a los empresarios para salvar el 80 por ciento de los empleos, comparto el juicio de que no hubo un manejo ideal de la economía en esos tiempos, tenía razón cuando señalaba que advirtieron que venía una crisis económica y al menos en percepción fue minimizada esa amenaza por el entonces gobierno panista y no tanta razón cuando decía que en algún otro país a Carstens y a Calderón ya los hubieran corrido por ineficientes, pero eso dijo. ¿Imagine que diría aquel personaje del presidente que tenemos hoy y del manejo de la crisis sanitaria y la economía? Se deduce que si López Obrador fuera honesto con sus ideas y sus palabras ya habría renunciado.

Ahora como Presidente López Obrador se ha olvidado de ser él mismo, ahora parece que piensa igual que Calderón. Lo ha vencido su propia circunstancia y con ello se traiciona. Se aleja cada día más de lo que quiso ser y no podrá: “el mejor presidente de México”. Tal vez traicionarse sea la más difícil de sus decisiones o tal vez ni siquiera esté consciente de que cada día se convierte en el peor presidente, en el más autoritario, antidemocrático e incapaz de la historia de México. Ya sólo falta que también resulte corrupto, ojalá esa decisión no le resulte difícil y pueda al menos mantener su imagen de honestidad, parece que es todo lo que le queda.

Visits: 2762 Visits: 6

1 Comment on "DECISIONES DIFÍCILES: DOS PRESIDENTES"

  1. Lejos está de tener una imagen de honestidad cuando alberga a lo más corrupto de los partidos hoy opositores, cuando da licitaciones directas desde un principio a puros cuates de él, cuando cacaraquea, que va tras los criminales y los protege descaradamente, cuando ya no toca lo del huachicol y las pipas que compro, cuando hace negocio con Bartlett descaradamente, cuando no le jala las orejas al estúpido gobernador de Puebla ni al dirigente de morena. Etc.etc.

Leave a comment

Your email address will not be published.


*