Del “pan y rosas” al nueve ninguna se mueve.

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#CoyunDura

Paola Molina Noguera

La conmemoración del día de la mujer el 8 de marzo se formalizó en 1975 por Naciones Unidas, su origen remonta al movimiento obrero de mediados del siglo XIX, donde la mujer alzó su voz frente a los bajos salarios y las denigrantes condiciones de trabajo que padecían.

El antecedente más cercano a este día se establece en la marcha de mujeres que se vivió en Nueva York en 1908, aquí unas 15.000 asistentes se manifestaron para pedir mejores salarios, menos horas de trabajo y derecho al voto. Las obreras textiles fueron las grandes protagonistas, ya que ellas eran mayoría absoluta en la industria textil.

Un año más tarde, el Partido Socialista de América declara el Día Nacional de la Mujer, que se celebra por primera vez en EE.UU. el 28 de febrero. Asimismo, por propuesta de la alemana  Clara Zetkin en 1910, durante un Congreso Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, se estableció la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, en homenaje a aquellas que llevaron adelante las primeras acciones contra la explotación laboral y visibilizando los derechos de las mujeres.

Hace 108 años (1912) las obras textiles de la ciudad de Lawrence, en el estado de Massachusett iniciaron una huelga que denominaron “Pan y Rosas”, porque una de sus principales banderas era conquistar el pan (simbolizando los derechos laborales) y las rosas (como símbolo de la necesidad de mejores condiciones de vida). “La huelga culminaría con la implementación de la jornada reducida, el aumento de salarios y el reconocimiento de los sindicatos”.

Pasan los años y la ocasión de conmemorar el día de la mujer cada ocho de marzo, nos convoca a visibilizar y retomar las causas de las mujeres, porque la igualdad de género sigue siendo una deuda pendiente generación tras generación.

Aunque hay avances notables en materia de derechos, por ejemplo las brechas salariales entre hombres y mujeres siguen siendo muy altas, los feminicidios en aumento, una de cada tres mujeres en el mundo ha padecido algún tipo de violencia, la representación en cargos de elección popular está por debajo del 30%, por esas y muchas otras razones, el nueve ninguna se mueve en México, en un contexto diferente pero con un sentimiento en común con las mujeres que hace un siglo gritaban “Pan y Rosas”.

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