El peso de la historia

Colosio
Colosio

#DesdeelMonterreydelasMontañas

Guillermo García

@billyguillermo

Como millones de mexicanos de mi generación, nacidos en los ochentas, este es mi primer recuerdo político: estábamos mis hermanas, mi mamá y yo viendo la serie de “Dinosaurios” transmitida por el canal 5 con el famosísimo “Bebé Sinclair”, cuando sonó el teléfono. Era el 23 de marzo de 1994. Sin avisar, mientras aún hablaba por teléfono, mi mamá cambió de canal y frente a nosotros aparecieron las imágenes que veríamos cientos de veces durante nuestras vidas. El candidato oficial, el heredero al trono priista, había sido asesinado. Tenía 8 años, en algún momento alguien me dijo que el hijo del candidato tenía la misma edad que yo. Mentiría si dijera que me acuerdo cuando vi por primera vez las imágenes del entierro: los niños, el discurso de Diana Laura, como escenografía el típico panteón mexicano descuidado y terregoso y una multitud haciendo bola. Ocho meses después Diana Laura falleció de cáncer. Luis Donaldo Colosio Riojas vivió la peor pesadilla que un niño de 9 años puede tener: quedar huérfano de padre y madre. Los eventos mueven a los hermanos a Monterrey. Como si fuera una obra de Shakespeare, en cuestión de meses, los niños que representaban el escalafón más alto en la burguesía mexicana se convertían en un ejemplo de las tragedias de México del siglo XX y XXI, víctimas de la violencia y rehaciendo su vida en una tierra extraña. 

Si las imágenes del asesinato, el funeral y la muerte de Diana Laura a los pocos meses impactó a la sociedad mexicana, la crisis política, económica y social que desencadenó los eventos de 1994, hizo del magnicidio un tema personal para millones de mexicanos. Quienes perdieron su patrimonio por la crisis del 95 y muchos que han sido víctimas de la violencia en las décadas posteriores, encuentran en ese 23 de marzo de 1994 el momento en donde todo empezó.

Durante décadas, la esporádica aparición televisiva de los hijos de estos mártires nos recordaba que pudo haber otra realidad ¿mejor? que nunca viviríamos. Seguramente los ofrecimientos para entrar a política nunca faltaron. Tengo entendido que desde los 18 años Luis Donaldo ha podido escoger desde diputaciones federales hasta senadurías “pluris”. Útil, por decir lo menos, para cualquier partido político cargar con esa bandera de lo que pudo ser pero no fue. Sin embargo, rechazó uno tras otro ofrecimiento y sorpresivamente en 2018 anunció que contendría por una diputación local por Movimiento Ciudadano. Doblemente extraño. Una diputación local es apenas más que un Regidor y menos poder e influencia que un Secretario de Ayuntamiento de un municipio importante. Además, qué necesidad de contender por ese partido que nunca había ganado un solo distrito en el estado. Lo del partido se explica viendo el trabajo de Dante Delgado quien, por mucho, es el mejor scout de talentos políticos en México. El empezar contendiendo por uno de los puestos más bajos en política manda un mensaje durísimo “no usaré mi nombre como cheque en blanco”. Y es que en 2018 cualquiera podía ser candidato de MC a un distrito local en Nuevo León.

Si no necesitó de su nombre para ser candidato, lo benefició para ser electo. En un distrito panista arrasó la elección sin complicaciones, siendo el único diputado electo popularmente por MC. Fue coordinador de la bancada regresando varias veces por semana a su distrito teniendo reuniones con vecinos. Arriesgando su popularidad por su congruencia, especialmente en un estado como Nuevo León, votó a favor de la despenalización del aborto, sabiendo que era una votación perdida. 

Después, la elección como alcalde contra lo más curtido del PRI. Si la elección como diputado era un cálculo arriesgado, la elección para alcalde parecía una locura. Monterrey es históricamente una tumba política en Nuevo León, sólo Sócrates Rizzo ha logrado ser gobernador después de ser alcalde de la capital. Demasiados intereses económicos y muchos “liderazgos” sociales hacen del alcalde de Monterrey una figura con un poder muy limitado. Le echaron todo lo que se podía en su contra y un poquito más. Con mucho menos dinero y mucho menos “estructura”, pasó como aplanadora por encima de todos. 

La aún diputada independiente será la próxima Secretaria de Ayuntamiento de Monterrey (Foto: Twitter/@LuRiojas)

Hoy tiene el reto más importante de su carrera, hacer un gobierno ejemplar, a la altura de una expectativa que parece inalcanzable. Apenas la semana pasada nombró parte de su gabinete. Como Secretaria de Ayuntamiento su elección fue la diputada Lucía Riojas (quien no tiene ningún parentesco con el alcalde electo). Inmediatamente las fuerzas más conservadoras del estado se fueron a la carga. El hecho de que es lesbiana, chilanga y activista hizo que por primera vez en la historia fuera noticia el nombramiento de una Secretaria de Ayuntamiento. Evidentemente la crítica va cargada de homofobia, intolerancia, y la peor de nuestras características, un orgullo exacerbado por lo “regio”. 

Luis Donado representa una opción distinta porque, mientras la gran mayoría de los políticos tienen que rodearse de complicidades y compadrazgos para llegar a un puesto de poder, a él lo buscan por el peso que tiene su nombre y su historia. De cierta manera, la tragedia de su papá, quien representaba la continuidad, ha dado paso a una opción de cambio. Como toda gran historia no escapa la ironía: Luis Donaldo padre no hubiera podido ser lo que fue sin su complicidad con el PRI. Hoy, por la forma en que dejó de ser, su hijo puede aspirar a lo que quiera sin la complicidad de nadie.  

 1,544 total views

1 Comment on "El peso de la historia"

  1. Me gusto mucho tu artículo !! Ojalá Luis Donaldo termine lo que sus papás empezaron.

Leave a comment

Your email address will not be published.


*