El riesgo por incendio en hospitales

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Por Jaime Gutiérrez Casas

Director de desarrollo para Latinoamérica de la NFPA

Por ya casi un año, la atención mundial se ha focalizado en el combate a la pandemia del Coronavirus. No cabe duda de que la pandemia ha sido un reto para proveedores de atención médica y hospitales; Es imposible exagerar nuestro agradecimiento por todos sus esfuerzos desde que se empezó a propagar el COVID-19 alrededor del mundo.

El coronavirus ha impactado la industria del cuidado de la salud en un grado jamás visto antes en nuestra sociedad moderna, sin embargo, es importante destacar que la idea de riesgo no es nueva para el personal médico o aquellos a cargo de la gestión de lugares de cuidado de la salud. Pacientes, personal y visitantes dependen de que las personas a cargo de las instituciones médicas garanticen que se están tomando todas las medidas de seguridad para mantener libres de daño a todos los que están recibiendo cuidado en, trabajando en o visitando un hospital.

Los incendios pueden ocurrir y ocurren en el entorno médico y constituye una seria amenaza para la vida de las personas que se encuentran en los hospitales debido al alto impacto social que pueden generar y al alto costo en vida que pueden representar al tratarse de lugares con una alta concurrencia pública y a la vulnerabilidad en la que pudieran encontrarse las personas ahí internadas, así como la complejidad misma para desalojar a los enfermos en caso de que ocurra un desafortunado incidente como el que acaba de suceder recientemente en Santiago, la capital de Chile.

Este fin de semana, el sábado 30 de enero para ser más exactos, un incendio en el hospital San Borja, en Santiago de Chile, obligó a desalojar a 350 pacientes, 28 de ellos internados por Covid-19, y trasladarlos a otros centros de la ciudad, en una operación de extrema dificultad, pues al menos ocho se encontraban intubados y en estado crítico. El incidente coincide con un momento de rebrote de coronavirus en ese país, donde gran parte del sistema sanitario está trabajando a su máxima capacidad. La alerta se declaró en torno de las 7 de la mañana donde el punto principal de la emergencia se localizó en el tercer piso de la zona pediátrica, específicamente en una de las bodegas. Al lugar llegaron alrededor de 40 camiones de bomberos para combatir las llamas, que provocaron una densa columna de humo, visible desde muchos puntos de la capital chilena. Más de 150 bomberos ayudaron a apagar el incendio. Un amplio dispositivo de policías, elementos del ejército, bomberos y médicos se estableció para ayudar a evacuar a los pacientes desde el interior hacia un estacionamiento o una zona segura a la intemperie fuera del hospital, con las medidas sanitarias adecuadas debido a la pandemia del coronavirus. Gracias a este despliegue afortunadamente no se registraron perdidas humanas, aunque el evento pudo causar una tragedia mayor. El Ministerio de Salud de ese país confirmó daños en 4 pisos del hospital, así como afectaciones en el área de calderas, instalaciones eléctricas y otras áreas de servicio

A principios de año en México, ocurrió otra horrible emergencia en el Hospital de gobierno del “IMSS, Camelinas”, en Morelia, Michoacán que resultó en la muerte de por lo menos 36 personas quienes estaban hospitalizados en el sector de COVID, a consecuencia de una ruptura en la tubería de suministro que se congeló por las bajas temperatura. La fuga comenzó el viernes 1 de enero y se reportó de inmediato, pero no fue atendida por las autoridades del instituto hasta que el domingo 3 apareció una nube blanca en la zona baja de los tanques. Según informes, algunos integrantes del personal comienzan a golpear el tubo que se encontraba congelado, sin embargo, es en ese momento cuando crean una fisura y comienza la fuga mortal.

En otro incidente, el pasado sábado 2 de enero, cuando las festividades por el fin de año habían terminado, se presentó un conato de incendio en el hospital Adolfo López Mateos, ubicado en la Ciudad de Toluca, estado de México. Los hechos se registraron alrededor de las 16:30 horas de este sábado cuando se reportó una conflagración en el piso número cuatro del nosocomio. Inmediatamente se procedió al desalojo del cuerpo médico y pacientes, entre los que se encontraban las áreas destinadas al tratamiento de COVID-19. En tanto, la Secretaría de Salud del Estado de México informó que el incidente fue menor, el cual se originó a causa de un corto circuito. Unos minutos después, este conato de incendio fue controlado, no hay lesionados y el personal regresó a laborar de manera normal.

Ese no fue el caso el 27 de octubre de 2020 en el incendio en el Hospital Federal de Bonsucesso, en Río de Janeiro, donde más de 200 pacientes tuvieron que ser evacuados y trasladados de urgencia a otro pabellón del establecimiento. Durante las operaciones de rescate murió una mujer de 42 años que estaba internada por coronavirus. En medio del caos que reinó, médicos y enfermeras sacaron del lugar a los pacientes en sus camas móviles con ayuda de bomberos. Durante algunas horas un taller mecánico cercano se convirtió en una enfermería improvisada. El sindicato de médicos denunció que el nosocomio no contaba con un protocolo de evacuación de pacientes y de profesionales de la salud.

El lunes 1 de julio de 2019, personal del Hospital de Alta Especialidad de Zumpango, en el Estado de México, dentro de la zona conurbada de la Ciudad de México, fue desalojado por el incendio de uno de los plafones del nosocomio, luego de que se registrará un corto circuito entre una luminaria y un plafón en uno de los patios. Una gran columna de humo negro se hizo visible desde diversos puntos cercanos al hospital. Personal de Protección Civil acordonó el área del afectada ya que parte de la lámpara y el plafón caían en llamas. En tanto que personal médico y de Protección Civil estatal desalojaron a pacientes internados que se hallaban en el edificio con contiguo al incendio. Al lugar llegaron elementos del cuerpo de Bomberos del municipio de Zumpango quienes laboraron en controlar el incendio, el cual en 25 minutos pudo ser apagado. Así como ambulancias de la Cruz Roja del Estado de México quienes auxiliaron en el desalojo y resguardo de los pacientes, familiares y personal que labora en ese nosocomio. Gracias a que se aplicaron todos los protocolos de seguridad, el incidente no pasó a mayores y los pacientes fueron reingresados al edificio de hospitalización para continuar con sus cuidados, la zona afectada quedó aislada y las autoridades del Hospital resguardaron en todo momento la integridad de todos los pacientes, sin reportarse otros incidentes.

Estos son sólo algunos ejemplos de incendios en hospitales en Latinoamérica. Los incendios en hospitales han sido causa de grandes tragedias alrededor del mundo y donde Latinoamérica no se encuentra al margen como pudimos ver. Además de la lamentable pérdida de vidas, suministros esenciales y registros hospitalarios que pueden destruirse, así como las propiedades y equipos que pueden dañarse, lo que ha representado pérdidas económicas difíciles de calcular en los eventos que se han presentado.

En todos los casos anteriores, el análisis de estos lamentables eventos reveló una serie de elementos en común – el desconocimiento o la desestimación del peligro, las reacciones de pánico y estampidas entre los concurrentes. Los incidentes también muestran el uso inadecuado de materiales inflamables y tóxicos, la ausencia o ineficacia de las medidas de seguridad básicas, la deficiencia en los marcos regulatorios y la falta de entrenamiento en planes de evacuación, entre otros. Todos estos componentes de seguridad y algunos otros tienen que abordarse si vamos a reducir los riesgos.

La seguridad es un sistema, un sistema que hay que tomar en serio, especialmente en hospitales donde una gran parte de los ocupantes no puede evacuar por cuenta propia o sin equipo de ayuda. Oficiales de cuidado de la salud, líderes regulatorios y socorristas deberían usar el reciente brote de incidentes en Latinoamérica y el Ecosistema de Protección contra Incendios y Seguridad Humana de la NFPA para evaluar si están atando los cabos de la seguridad hospitalaria.

En el 2016, los Centros Estadounidenses de Servicios de Medicare & Medicaid (CMS) hicieron justamente eso. En mayo de ese año, CMS requirió que las instalaciones de cuidado de la salud cumplieran con los requisitos de las ediciones 2012 de NFPA 101®, Código de Seguridad Humana y NFPA 99, Código de Instalaciones de Cuidado de la Salud. Desde 1970, hospitales, geriátricos, centros quirúrgicos ambulatorios e instalaciones relacionadas en los EE.UU. han tenido que demostrar que sus programas de seguridad humana y protección contra incendios cumplen con diferentes ediciones de NFPA 101 para cumplir con los requisitos de Condiciones de Participación (COP), tal como lo define CMS. Proveedores de cuidados de la salud que participan en programas federales de reembolso tienen que cumplir con las expectativas de COP. En septiembre de 2016, CMS anunció que su reglamentación de preparación para emergencias requeriría un conjunto coordinado de requisitos a ser creados por varios proveedores. La gama de preparación para emergencias se extiende al público, quienes dependen de las varias organizaciones que proveen diferentes niveles de cuidado médico o bienestar social, así como al personal y bienes físicos de planta que forman parte del sistema de entrega. Según la reglamentación, hospitales, centros de trasplante, hospitales de acceso críticos e instalaciones de cuidad a largo plazo tiene que evaluar cuidadosamente sus sistemas de energía de emergencia y de reserva. Específicamente, tiene que inspeccionarse, probarse y mantenerse en cumplimiento con la edición 2010 de NFPA 110, Norma para Sistemas de Energía de Reserva y de Emergencia, además de las ediciones 2012 de ambos NFPA 99 y NFPA 101.

La NFPA puede ayudar a los funcionarios de salud pública a navegar en forma proactiva los cambios necesarios para garantizar que los hospitales y otras instalaciones de cuidado de la salud latinoamericanas tenga una infraestructura sólida de seguridad. 

Con la autorización de la Dirección de Desarrollo de la NFPA para Latinoamerica

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