LA GRAN DECISIÓN

Ella
Ella

El Callejón de las Letras Rotas

Laura Sánchez Flores

Por un instante y de manera inesperada, volvió a ver ese brillo en la mirada que tanto extrañaba y sintió que se transportaba al pasado cuando todo era mejor.

Sus miradas coincidieron y entonces ella le preguntó mientras se ponía de pie:

-Mi amor ¿ya comiste? Si no lo has hecho te preparo algo en un momento.

Entonces él la tomó del brazo para detenerla, la abrazó, y no pudo evitar que sus lágrimas rodaran por sus mejillas.

-Pero ¿por qué lloras? No lo entiendo.

-No te preocupes. Creo que estoy sentimental… Escucháme, quiero decirte algo muy importante: este es el momento justo de decir que estoy muy agradecido con la vida de tenerte a mi lado y que tengamos una hermosa y larga historia juntos. Gracias por los hijos que me diste y gracias por sur el pilar que siempre me sostuvo. Nunca pero nunca olvides que eres lo mejor y el amor de mi vida.

Entonces ella sonrió, tomó su rostro con sus manos y lo beso tiernamente como siempre lo hacía.

Y entre risas ella comenzó a contar algunas anécdotas graciosas y otras no tanto. Fueron unos pocos minutos que se volvieron eternos con todos los recuerdos que entre ambos sacaron del baúl.

De pronto, ella soltó la mano masculina y quedó en silencio. El brillo momentáneo desapareció de su mirada. Inmediatamente él comprendió que nuevamente ella se había ido de vuelta al oscuro rincón en el cual habitaba desde hacía un par de años y del cual cada vez era más difícil que volviera, así que estaba agradecido de haber presenciado este momento de lucidez.

Después de este afortunado capitulo, tomó las flores de color violeta que había llevado y las puso en el jarrón al recordar la petición de su amada:

¡Qué hermosas flores me has traído!– Dijo ella emocionada –colócalas por favor en el jarrón.

No solo puso las flores en el jarrón, sino que también cerró las cortinas de la habitación, cambió las sábanas de la cama, acomodo las pequeñas zapatillas de noche debajo de la cama y la ayudo a beber su infusión preferida. Al final le puso una pequeña frazada sobre sus hombros, besó su frente y en silencio salió de la habitación, con su paso cansado pero firme, hacia la administración. Necesitaba apresurar el papeleo de su ingreso. No quería perderse del próximo momento de lucidez que se pudiera presentar, así que él se internaría por voluntad propia en la casa de retiro para vivir junto a su amada, aunque la mayor parte del tiempo fuera para ella, un completo desconocido. Estaba decidido a cumplir su promesa de “juntos hasta el final de nuestras vidas”. Tocó a la puerta e ingresó en la confortable oficina. Era el re-inicio de una vida juntos.  

Be the first to comment on "LA GRAN DECISIÓN"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*