HUAWEI: GUERRA TECNOLÓGICA

Huawei
Sobre la marcha…
Por Rafael Martínez de la Borbolla
@rafaborbolla
Se ha vuelto terriblemente obvio que nuestra tecnología ha superado nuestra humanidad.- Albert Einstein

Huawei es uno de los gigantes de la industria tecnológica. Es el proveedor de equipos de telecomunicaciones más grande del mundo, líder en tecnología 5G de próxima generación, y el año pasado superó a Apple como el segundo vendedor de teléfonos inteligentes más grande del mundo, tiene 180,000 empleados en todo el mundo. Más de un tercio de ellos trabajan en los campus que Frayer visitó en Dongguan y en las cercanías de Shenzhen, que se considera el Silicon Valley de China.

Google anunció que ha suspendido la transferencia de software a dispositivos de esa marca -salvo el que esté cubierto por licencias de código abierto- en acatamiento a una orden del presidente Donald Trump, de incluir a la firma china en una lista negra comercial, en el contexto de la ofensiva desatada por la Casa Blanca contra el país asiático.

El temor ante el avance tecnologíco chino, inició ante el abrumador crecimiento de empresas como Huawei, mucha de cuya tecnología fue copiada de las empresas de Silicon Valley; las inversiones masivas de Pekín para subsidiar este desarrollo alarmó cuando se convirtieron en economía de escala, convirtiéndolas en candidatas para desarrollar las tendencias del futuro, habiendo transitado de exitosos copistas a desarrolladoras de punta en áreas estratégicas.

Las sanciones contra Huawei no son un asunto comercial, sino de seguridad nacional para Estados Unidos. Huawei es muy peligrosa, ha dicho Trump para justificar las restricciones al gigante Chino: no puede ser proveedor estratégico de empresas estadounidenses, ni acceder legalmente a tecnología clave. Los militares le temen al espionaje chino, pero también al rápido avance de China en el campo tecnológcio. Ese juego está mucho más que el liderazgo en el mercado de teléfonos móviles: el control del desarrollo de la red 5G.

La tecnología 5G ha demostrado ser mínimo 20 veces más rápida que la 4G. Su implantación será uno de los hechos tecnológicos más relevantes de la próxima década, además de un factor que podría definir quién domina el mundo, qué empresas y qué países. El sistema 5G es una red física de conmutadores y estructuradores, “envuelta” y potenciada por capas de software. El control de esta red del futuro despierta todo tipo de suspicacias: hay un riesgo de vulneración de los secretos personales o industriales. Hay un potencial de uso militar, de dimensiones no vistas hasta ahora.

Está la incertidumbre si las decisiones de Washington aislarán de verdad a Huawei del resto del mundo. La Casa Blanca ha tenido problemas para convencer a la Unión Europea a dejar de comprar el equipo de telecomunicaciones de Huawei, con base en posibles problemas de espionaje (acusaciones negadas por la empresa y el gobierno chino). Huawei ya ha desarrollado sus propios microprocesadores y otras funciones, y ha dicho que ha acumulado equipo para el día en que pierda acceso a la tecnología estadounidenses.

Las restricciones implican que aplicaciones universales propiedad de Google, como Gmail, YouTube, Google Play Store y Google Maps no podrán ser instaladas o actualizadas en los aparatos Huawei. Es probable, por añadidura, que estos dispositivos experimenten limitaciones o interdicciones que les impidan actualizar el sistema operativo Android, que es el que usa la gran mayoría de smartphones, y también ha sido desarrollado por Google.

Y en esta ruta de politización de los intercambios, la Casa Blanca bien podría ordenar a Microsoft abstenerse de surtir sus sistemas operativos a los fabricantes chinos de computadoras, o prohibir a Apple que ensamble sus equipos en fábricas de esa nacionalidad. En contraparte, este golpe de Washington puede impulsar a otros fabricantes a desarrollar sistemas operativos propios, pero también a contramedidas que le resultarían desastrosas, como el cese de las exportaciones de circuitos y microcomponentes chinos a ese país.

El golpe inmediato a la firma asiática ha sido enorme, sus ventas han caído y el líder chino, Xi Jinping, hizo un llamado a su pueblo a que se prepare para situaciones difíciles, dada la naturaleza compleja y de largo plazo devarios factores desfavorables. De momento, han elegido la cautela, aunque saben que pueden aplicar medidas que para empresas como Apple podrían ser negativas. De hecho, la limitación a la exportación de metales raros” podría ser una de esas armas, un conjunto de 17 metales esenciales en la fabricación de teléfonos, pantallas de plasma y autos electrónicos. China produce el 90 por ciento.

De prolongarse esta situación, Estados Unidos tiene mucho que perder en esta guerra. El mundo, también, y China más.

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