¿La Consulta va o no va?

Presidente

#PlumasGurú

Por: Michel Chaín Carrillo

De acuerdo a la Real Academia de la Lengua, galimatías se define como “lenguaje oscuro por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas” o, de manera más simple, como “confusión, desorden, lío”.  Pues bien, la primera consulta que se realiza en México con la posibilidad de que sea vinculante en términos legales, en caso de que reúnan suficientes votos, es todo un galimatías. Aún peor, es un ejercicio costoso que muy probablemente terminará por ser irrelevante para el país y un lastre más con el que tendrán que cargar tanto el Presidente López Obrador como MORENA.

Posiblemente al momento de leer estas líneas no esté enterado que el 1 de agosto se realizará el primer ejercicio de Consulta Popular, organizado por la autoridad electoral, en la historia del país.  En caso de que sí esté enterado, es igualmente posible que le valga un reverendo cacahuate y que, a diferencia de la jornada electoral del 6 de junio, el domingo primero de agosto no tenga considerado salir a sufragar, pese a que se requiere una participación de por lo menos el 40% del Padrón Electoral para que sus resultados sean legalmente vinculantes.

Es tal el desinterés que se percibe por la consulta que a muchos ya les huele a fracaso.  De hecho, el Presidente López Obrador que, tanto a nivel mediático como legal fue el principal impulsor de su realización, en las últimas semanas ha buscado desvincularse de la misma y desde junio declaró públicamente que él no va a votar .  

¿Por qué el poco interés y el desánimo marcan lo que debería ser un interesantísimo momento histórico para la democracia mexicana?, ¿deberíamos sentirnos mal como sociedad por esta aparente apatía?  

Desde mi punto de vista, no hay nada de qué avergonzarnos como sociedad.  Por el contrario, dado que el desinterés por la Consulta tiene más que ver con la razón que con la apatía, creo que en este caso optar por el abstencionismo habla bien del mexicano y mal de la conducción que se le da al país.  A continuación expongo algunas de las razones:

Es innecesaria.  Si en este momento el Gobierno Federal, con el Presidente López Obrador a la cabeza, tuviera evidencia clara e incontrovertible de la culpabilidad de alguno de los ex presidentes o de cualquier otro ciudadano, no hay ningún impedimento legal para que la FGR lo investigue y eventualmente se le enjuicie (de hecho, el Gobierno Federal y la FGR tendrían la OBLIGACIÓN de proceder legalmente).  De este modo, si hay evidencias contundentes de malos manejos en el pasado, lo único que se requiere para que se procese al ex Presidente o funcionario público señalado, es voluntad política.  No se requiere una consulta; se requiere investigación, evidencia y que en Palacio Nacional quieran. 

Es mentirosa.  Mientras de manera dolosa las campañas proselitistas hacen referencia a una consulta para enjuiciar a ex presidentes y en el sitio web juicioaexpresidentes.mx se leen preguntas como “¿Quieres que Salinas, Zedillo, Fox, Calderón (y), Peña vayan a la cárcel? ”, la pregunta aprobada por la Suprema Corte e impresa en las boletas para la consulta es la siguiente: “¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas? ” y las únicas opciones de respuesta son “sí” o “no”.  De verdad ¿alguien identifica con claridad el juicio a ex presidentes en la pregunta aprobada e impresa?

Es muy poco clara.  Derivado de leer la pregunta aprobada e impresa ¿cuáles son las acciones pertinentes?, ¿no es forzoso que todas las investigaciones hechas por las autoridades gubernamentales sean “con apego al marco constitucional y legal”?, ¿las “decisiones políticas” tomadas por los “actores políticos” es un pleonasmo o hay otra interpretación?, ¿quiénes sí califican como “actores políticos” y quienes no?, ¿los “años pasados” comienzan en 2020 y terminan en 1821 con la promulgación de la Independencia de México o, como le gusta al Presidente López Obrador, hay que irnos hasta la caída de Tenochtitlán en 1521 para poder incluir a los reinos de Navarra y Aragón (España todavía no existía como Estado-Nación) y al Vaticano en las investigaciones derivadas de la consulta?  Un verdadero galimatías.

Es insuficiente.  En 2018 el equipo del entonces “Presidente Electo”, Andrés Manuel López Obrador, organizó una consulta tanto irregular como ilegal para decidir el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco (NAIM) en la que se registraron  310,463 votos (el universo de votantes potenciales es de 93 millones, lo que significa que los votos son apenas el 0.33% del total), que fueron la justificación para la cancelación del mega-proyecto que ya llevaba alrededor del 30% de avance.  Con el fin de evitar un absurdo como la descrito, para que los resultados de la Consulta del 1 de agosto sean vinculantes en términos legales, se requiere que vote más del 40% del Padrón Electoral (algo así como 39 millones de votantes). A manera de referencia, en las elecciones intermedias de 2003 participó el 41.3%, en 2009 y 2015 el 44.7% y en las de 2021 un sorprendente  52.13%, por lo que no va a ser sencillo que se supere el umbral del 40%.

Puede ser intrascendente..  Resultado de los cuatros puntos anteriormente expuestos, además de otros muchos que seguramente a mi se me están pasando, la consulta del 1 de agosto termina por ser del todo irrelevante y, lo que es peor, intrascendente.  A menos que suceda un fenómeno social extraordinario que haga que la sociedad mexicana se “enganche” con el tema y se vuelque a votar en las urnas, todo parece indicar que después de 3 años de dimes, diretes, ir y venir de la pregunta del Legislativo al Suprema Corte y después al INE, no va a modificarse el marco legal del país como consecuencia de la Consulta.  

Lo anterior no está tan mal.  Con el actual marco legal se puede investigar y, si hay elementos suficientes, enjuiciar a los ex presidentes y a otros muchos funcionarios tanto de las administraciones pasadas como de la actual.  Si me presionan tantito, hasta a los familiares del Presidente en funciones que se han visto envueltos en escándalos por su manejo de fuertes sumas de dinero en efectivo, se les puede investigar y enjuiciar.  ¡Y todo sin necesidad de Consulta!

El marco legal ya está.  ¿Hay la voluntad política de usarlo?

Presidente
Michel Chaín Carrillo (Puebla, Pue. México. 1976).  Poblano relajado. Autoridad en sobremesas largas y espirituosas, comelón y polemista.  Como el trabajo ennoblece, más allá de estrujarme los sesos por gusto, también lo hago para pagar las cuentas: economista por la UNAM (Mención Honorífica) y MSc Negocios Internacionales por la Universidad de Groninga (Reino de los Países Bajos). Experiencia como docente, funcionario universitario y consultor, además de haber participado en distintas campañas políticas.  Ex Secretario de Trabajo y Desarrollo Económico así como de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial, ambos en el Gobierno del Estado de Puebla.  Ex Secretario de Desarrollo Económico y Turismo en el Ayuntamiento de Puebla.  Candidato a Gobernador del Estado de Puebla en 2018.  Actualmente, Consultor en M&C México.

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