LA DIPLOMACIA DE LA 4T EN LA ONU

políticaFoto: @MexOnu
RELATIVISMO POLÍTICO
Por Rafael Lagos Inoriza

El pasado sábado, la Cuarta Transformación hizo su presentación en la 74a Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, que se celebra en su sede de Nueva York, en territorio estadounidense; sucedió sin la presencia del presidente Andrés Manuel López Obrador -para quien “la mejor política exterior es la política interior”, según sus propias palabras-, sino por medio de su representante, el secretario de Relaciones exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón.

Ebrard, ante un auditorio semivacío porque no es lo mismo el interés que genera un representante que un jefe de Estado o de gobierno, pronunció un gris discurso ante la comunidad internacional, que pareciera que tuvo la finalidad de cumplir el requisito; explicó el porqué la denominan “Cuarta” y luego agregó que se trata de un cambio de régimen con cuatro objetivos:

1) Acabar con la corrupción: separar el poder político del poder económico; instalar a las normas republicanas y de austeridad; tener una relación con la sociedad diferente a la que se ha tenido. No comentó que para ejemplificar a la sociedad esto, de la separación del poder político del poder económico, cancelaron la construcción de un aeropuerto tirando a la basura toda la obra ejecutada, más los 71 mil millones de pesos de costo no recuperable por la cancelación de 692 contratos, y están intentando construir otro que estiman costará casi 92 mil millones adicionales. 

Tampoco mencionó que las medidas de austeridad han tenido impacto en la salud de niños con cáncer, ni informó que la llamada nueva relación con la sociedad implica que el Presidente realice acusaciones sin sustento a ciudadanos y exonere sin investigación a cercanos colaboradores.

2) Reducir la desigualdad en el país, que tiene 52 millones de personas en pobreza. Pero no dijo que redujeron el presupuesto del Coneval, organismo responsable de medir la eficacia del gasto social, que eliminaron 18 programas sociales de combate a la pobreza como el de las estancias infantiles para apoyar a madres trabajadoras, el de Apoyo a la Vivienda; Atención a Jornaleros Agrícolas, Empleo Temporal; Comedores Comunitarios y Apoyos para Protección de las Personas en Estado de Necesidad, por citar algunos; mientras que el desempleo ha crecido en el segundo trimestre de 2019 un 3.6 por ciento con relación a un 3.3 por ciento en 2018; es decir, son más de dos millones de personas de la Población Económicamente Activa sin empleo, la peor cifra desde 2016.

3) Acelerar el crecimiento de la economía. Obviamente no presumió que hasta ahora redujeron la tasa de crecimiento del 2.5 por ciento en 2018 al 0.0 por ciento en el segundo trimestre de 2019, y no han dicho cómo le harán para revertir la desaceleración.

4) Sociedad segura. Dijo que se trabaja en alcanzar la paz y la seguridad para las familias, pero no mencionó que de enero a julio de 2019 llevamos 20,135 homicidios, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública, 800 más que en el mismo período de 2018; una tasa de homicidios cinco veces superior a la del promedio mundial, con alzas también en los delitos de secuestro y extorsión, según el análisis semestral de Semáforo Delictivo.

El secretario Marcelo Ebrard enfatizó que “México ha recobrado la confianza en sí mismo”, mas no aclaró a qué se refiere con esta frase, porque por ejemplo, estamos 3.5 por ciento debajo de la meta del índice de inversión de “México, ¿Cómo Vamos?”, calculada en 24 por ciento del PIB; y peor aún, si revisamos la cifra de competitividad en la que estamos, en el 50 de 63 países, y la meta era estar dentro de los primeros 15.

Marcelo Ebrard no dijo nada en ese foro sobre la afirmación del presidente Donald Trump respecto a que está “utilizando a México” para proteger la frontera sur de su país, tampoco lo había hecho el Presidente de México, dejaron pasar esa irrespetuosa afirmación; si bien todos sabemos que es verdad porque nos convertimos en la policía migratoria de Estados Unidos al enviar 27,000 soldados a resguardar la frontera no para un tema de seguridad nacional mexicana, sino del vecino del norte. 

A mi parecer, nuestro gobierno debió emitir al menos un posicionamiento público y no hubo ni siquiera un mensaje velado como un “te digo Juan para que me entiendas Donald”.

El Secretario de Relaciones Exteriores comentó que México se apega a los principios de la tradición diplomática mexicana, cosa obligada porque está estipulado en la fracción X del artículo 89 de nuestra Constitución Política, de no intervención y de derecho de autodeterminación de los pueblos de la denominada “Doctrina Estrada” en honor a Genaro Estrada, quien fuera canciller de 1927 a 1932 en los gobiernos de Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil y Pascual Ortíz Rubio, y que básicamente va en contra de que los nuevos gobiernos de los países tengan que obtener el aval de otras naciones, sobre todo las más poderosas y sus vecinos para otorgarle o no legitimidad al nuevo gobernante. Dijo que México apuesta al diálogo para la solución de las controversias entre países. 

Por eso es que nuestro país se ha abstenido de participar en el Grupo de Lima, que ha condenado la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro, y no participó en la reunión que Donald Trump encabezó el pasado miércoles también en Nueva York, junto con los presidentes de Colombia, Chile, Ecuador, Argentina, Panamá, entre otros, en la que condenaron al gobierno de Maduro, mientras éste buscaba el cobijo de Vladimir Putin en Moscú, quien le advirtió de entrada que reconocía todos los cuerpos de poder legítimo de Venezuela, incluyendo la Asamblea Nacional, y lo instó a negociar la situación política de su país, lo que fue interpretado como un fracaso para el dictador Maduro. Entonces, el liderazgo latinoamericano se está cediendo.

Entendiendo que en política no hay medias tintas, y que si bien la Doctrina Estrada impide a México ofrecer su reconocimiento o desconocer a un gobierno, si queda la posibilidad dentro de la misma Doctrina y dentro de las facultades y obligaciones del Presidente de la República, señaladas la Constitución, la protección y promoción de los derechos humanos, por lo que bien podrían retirar la representación diplomática en Venezuela y al no hacerlo, puede afirmarse que el actual gobierno de México está del lado del dictador Maduro al igual que países como Rusia, China, Irán, Turquía, Cuba y Uruguay, entre otros que lo respaldan.

La política exterior mexicana ha escrito muchísimas páginas de gloria en la historia de la diplomacia internacional. La actuación del embajador Gonzalo Martínez Corbalá durante el golpe de estado de Pinochet, cuando dio asilo en la embajada a más de 2,200 perseguidos chilenos y los ayudó personalmente a salir del país, incluso enfrentando al ejército golpista que amenazó con dispararle; cuando en el gobierno de Lázaro Cárdenas se recibieron a 500 niños y se dio protección en la Embajada a más de 800 españoles; cuando se enfrentaron situaciones como la expropiación petrolera o la primera y Segunda Guerra Mundial. 

Qué lejos está nuestro Canciller de defender el honor y la dignidad de la diplomacia mexicana y más lejos está el Presidente de la política exterior, terreno en el que, por lo visto, no se siente cómodo porque se trata de escenarios donde no tendría éxito al realizar una encuesta democrática a mano alzada.

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2 Comments on "LA DIPLOMACIA DE LA 4T EN LA ONU"

  1. Muy buena columna la de Rafael Lagos!!!! Felicidades.

  2. Creo que no ser parte del grupo de coristas,en la reunión injerencista de DT en New york, es una forma también de expresarse.

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