La fiesta de lo absurdo

Morena
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Desde el Monterrey de las Montañas

Guillermo García

@Billyguillermo

No sé si lo ha notado, es difícil darse cuenta, pero en estos momentos México vive un proceso electoral. El próximo domingo 1 de agosto el país está convocado a las urnas para el ejercicio democrático más estúpido y sin sentido que jamás hayamos emprendido como nación: decidir en una elección si se cumple la ley o no. 

Octavio Paz alguna vez comentó de un escritor: “no es un hombre de ideas, es un hombre de ocurrencias”, de AMLO se podría decir lo mismo. La ocurrencia de la consulta se le presenta como la forma de matar dos pájaros de un tiro. Por un lado, tener su presencia en la boleta de 2021 para jalar votos a MORENA, y por otro lado, mantener viva la persecución a sus antecesores para distraer la atención pública de su propio gobierno y mantener asustada a la oposición. 

Sin embargo, como bien decía el general Moltke, “ningún plan, por bueno que sea, resiste su primer contacto con el enemigo”. El primer revés, fue tibio y timorato, pero revés al fin. La Suprema Corte de Justicia de la Nación, en una de sus sesiones más vergonzosas de la historia, primero declaró constitucional la consulta y luego, cambió la consulta al reformular la pregunta. Si usted no entendió, créame que yo tampoco. La pregunta que fue propuesta desde Palacio Nacional: “¿estás de acuerdo o no con que las autoridades competentes, con apego a las leyes y procedimientos aplicables, investiguen y, en su caso, sancionen la presunta comisión de delitos por parte de los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, antes, durante y después de sus respectivas gestiones?”. Terminó diciendo: “¿estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?” 

Al cambiar la pregunta, la SCJN dejó claro lo ilegal que es sujetar a una encuesta la persecución judicial de un ciudadano. Sin embargo, en la dialéctica presidencial poco importa la gramática. Para el presidente el ejercicio del domingo, diga lo que diga la Corte, es una consulta para enjuiciar a sus antecesores. Aun después del revés de la Corte, parecía que MORENA se plantaría en las elecciones de 2021 como la opción para perseguir a la corrupción del pasado, el presidente se subía a la elección intermedia y su presencia arrasaría las pocas posibilidades de la oposición. El problema, la maldita ley. El artículo 35 constitucional es claro, las consultas populares deberán realizarse el primer domingo de agosto. 

Entonces fue el turno del poder legislativo de resistir. En una intentona que duró apenas unas semanas, el grupo parlamentario de MORENA promovió la reforma constitucional para empatar las elecciones intermedias a la consulta ciudadana. La oposición, como pocas veces en esta mitad de administración, actuó como eso, oposición. La propuesta contrariaba la ratio legis que precisamente establecía al mes agosto para las consultas populares para no politizarlas inmiscuyéndolas con la elección. Afortunadamente, no prosperó en las Cámaras. 

En un sin sentido, que raya en la esquizofrenia, el presidente ha declarado que no irá a votar en la consulta. “No voy a votar porque se enjuicie a los ex presidentes, pero tampoco quiero pasar a la historia como tapadera, como alcahuete”. 

Y así, en esta fiesta de lo absurdo que es el gobierno federal, el presidente que se llama austero gasta más de 500 millones de pesos en una consulta inútil, ese presidente que se autodenomina juarista pone la aplicación de la ley a consulta, ese presidente que se dice demócrata viola la ley electoral todos los días. Lo realmente loable y rescatable es que, inesperadamente, el cálculo político le falló al presidente. Primero la Suprema Corte, luego el Congreso y el domingo, el más duro golpe de todos, los mexicanos no saldremos a ser parte de esa farsa y seguramente será un mínimo histórico de participación. Los mexicanos estamos listos para ver hacia delante, ojalá pronto nuestro gobierno nos alcance. 

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