La Ilusión del Crecimiento y el Empleo

Trimestre
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#PlumasGurú

Por: Michel Chaín Carrillo

Seguramente también han escuchado, hasta la saciedad, que las estadísticas son como los bikinis (el traje de baño que escandalizaba por allá de 1946 y no el atolón donde se realizaban pruebas nucleares) ya que, por mucho que enseñen, la parte que queda oculta es la de mayor morbo.  Por muy trillado que sea, el comparativo hace sentido y más en un año como el 2021, dado que los comparativos estadísticos con un desastroso 2020 van a ser particularmente vulnerables a su utilización engañosa tanto por Presidencia como por sus corifeos habituales.  En este sentido, hay que dejar muy claro desde el principio que las tasas de crecimiento que se esperan para este año son resultado de lo mal que nos fue en 2020 y no de lo bien que lo estamos haciendo en 2021.  Identificar la fuente del crecimiento y sus efectos en la “recuperación” de los empleos resulta ilustrativo y revelador.

¡Finalmente, y después de ocho trimestres consecutivos en los que la economía mexicana vio a su Producto Interno Bruto (PIB) caer, caer, caer y caer, finalmente, el dato oportuno del Producto publicado por el INEGI “rebota” y alcanza un crecimiento del 19.70% al 1er.- Trimestre de 2021 respecto al mismo Trimestre del 2020!  Desde luego, el dato es una gran noticia para el país, pero no significa que ya hayamos alcanzado los niveles previos al impacto del COVID-19 y, mucho menos, que ya nos hayamos librado de una conducción económica del país bastante desaseada y que, desde el 2do. Trimestre de 2019, tenía al desempeño económico de México en terreno negativo.

Será curioso hacer este mismo ejercicio cuando se tengan los datos del PIB para el 2do. Trimestre del 2021, dado que en el 2do. Trimestre del 2020 se registró la peor caída de la economía mexicana en toda la época moderna (-18.9%) y, en teoría, se requeriría de una tragedia de proporciones bíblicas para que la economía mexicana no presente un crecimiento importante el próximo trimestre. 

¿Esto significa que la economía ya dejó atrás sus problemas?, ¿qué PEMEX va tan bien que el país nada en las divisas generadas por la “empresa productiva del Estado” y el espectacular aumento en la extracción de crudo?; ¿qué ya Angela Merkel, Emanuel Macrón, Justin Trudeau, Joe Biden y el resto de los líderes del mundo libre se disculpan con el Presidente López Obrador por no haberle hecho caso respecto al medio ambiente y ahora todos echan a andar programas en sus países para quemar combustóleo?, ¿la India y China ven con desconfianza el ritmo al que crece México? ¿o que, dado que el Gobierno desapareció al INE, un muy animoso Manuel Bartlett declara estar emocionado por organizar las elecciones de 2024 y apunta que “se siente tan bien como la primera vez” en una clara alusión a las polémicas elecciones de 1988 que organizara, en aquellos años, en su calidad de Secretario de Gobernación?

Como todavía no escribo ni ciencia ni política ficción, la respuesta es que no.  Por un lado, el crecimiento que se observa en el PIB y el resto de las variables fundamentales de la economía, aunque ya rebotaron, el impulso no alcanza para regresar al nivel que se tenía previo al impacto del COVID-19 o la llegada del Presidente López Obrador a Palacio Nacional.  De hecho, la economía mexicana está tardando más para regresar a sus niveles previos a la crisis, respecto a lo observado en los episodios de 1994-1995 o 2009-2010, y hasta que no se logre regresar a ese nivel no se podrá hablar, a cabalidad, de una recuperación económica.

Por otro lado, dado que el Presidente López Obrador y su Administración tomaron la decisión explícita de no modificar el Presupuesto de Egresos para apoyar a contener y suavizar los impactos negativos de la crisis en la ciudadanía y, posteriormente, impulsar la recuperación económica del país o, lo que es lo mismo, estamos usando el mismo presupuesto lopezobradorista que, desde 2019, ha sido incapaz de hacer crecer la economía, entonces ¿de dónde está saliendo el impulso para la recuperación que se observa en el país?

Pues tal como sucedió en 2019, cuando la economía no se cayó más allá del -0.1% gracias al dinamismo de la economía estadounidense que, vía el sector exportador, jaló al resto del país para que el desplome no fuera más pronunciado, en la medida que los ambiciosos planes de recuperación consensuados entre el Capitolio y la Casa Blanca comienzan a dar frutos México, y más específicamente  la Administración del Presidente López Obrador, juega el perfecto papel de “free-rider”[1] que, sin haber hecho el esfuerzo político, presupuestal o programático hecho por Washington, hoy empieza a tratar de capitalizar a su favor una incipiente recuperación que no buscaron y que tampoco les costó.

Quizá esto suene algo etéreo para quienes no estén acostumbrados a trabajar de manera regular con conceptos como el PIB o, simplemente, les cueste un poco más de trabajo seguir la argumentación con este tipo de abstracciones.  Por (buena) fortuna para efectos de la explicación (y mala, en términos generales, para el bienestar de la población), algo similar sucede con el binomio empleo/ocupación.A fin de ganar en claridad, aprovecho para señalar que en México no hay nadie que mida el “empleo formal” (es decir, la ocupación o desocupación de puestos de trabajo que ofrecen todas las prestaciones de Ley).  Dado lo anterior, normalmente se utilizan 

las altas y bajas ante e IMSS como un “proxy” que permita conocer el comportamiento de los empleos formales.  De manera mucho más amplia, por medio de la Encuesta Nacional de Ingreso Gasto de los Hogares, que nos permite conocer y analizar las tendencias de la ocupación (es decir, de todos quienes realizan una actividad considerada como remunerable e, incluso, algunas que son trabajo aunque no sea remunerado (como el doméstico).

Habiendo dicho lo anterior recordemos como, a consecuencia de la decisión gubernamental de no desviarse de sus prioridades en el Presupuesto no hubo ninguna protección ni apoyo para evitar que negocios, sin importar su tamaño (es decir, desde los grandes corporativos hasta negocios de barrio como zapaterías, verdulerías, papelerías o tienditas), cerraran sus puertas lo que, de manera lógica, generó una crisis del empleo que disparó la tasa de desocupación del 2do. Trimestre de 2020 al 5.2%.

Si bien para el 2do. Trimestre de 2021 parece haber una tendencia clara en favor de la recuperación de la ocupación y, al momento de levantar la ENOE se estimó una población ocupada de 55,242,748 personas en el país, todavía hay un déficit de cerca de 200,000 empleos respecto a los datos al inicio de ésta y, quizá más importante, hay cambios cualitativos al interior de la población ocupada que le hacen más vulnerable y afectan en el sentido negativo la calidad de vida de las familias mexicanas.

De acuerdo a la misma ENOE, la tasa de informalidad laboral mostraba una tendencia a la baja previo al impacto en México del COVID-19 y llegó a caer hasta 55.9% en el 1er. Trimestre de 2020. Para el 2do. Trimestre de 2020 cae al 50.9, pero como consecuencia del cierre masivo de empresas y la enorme cantidad de puestos de trabajo, formales e informales, destruidos.  A partir de ahí su tendencia es claramente ascendente y, al 2do. Trimestre de 2021 se ubicó en el 56.2%.  Por su parte, la tasa de subocupación (la gente que sí tiene un trabajo remunerado, pero cuta paga no le es suficiente y querrían poder trabajar más tiempo) reflejó de lleno el impacto de la crisis al pasar del 8.4% en el 1er. Trimestre de 2021 a 25.1% en el 2do. Trimestre de este 2021.  Al 2do. Trimestre del 2021 se ubicó en el 13.3%.

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De esta manera, se observa como en términos globales hay una recuperación del nivel de ocupación en el país pero con un cambio cualitativo fundamental: la crisis destruyó miles y miles de empleos formales ante la pasividad de las autoridades y, dado que en México no hay un esquema de “ingreso mínimo vital” o “seguro de desempleo”, ante la necesidad de seguir obteniendo algún ingreso para subsistir, la población afectada tuvo que ocuparse aún a costa de renunciar a las prestaciones de Ley, por lo que aumenta el empleo informal, o por sueldos que les son insuficiente, con la esperanza de poder obtener algún otro empleo que les permita completar su ingreso,  por lo que aumenta la subocupación.

Finalmente, y dado que la mayor parte de los empleos que se destruyeron fueron en el sector servicios (comida y alimentos, actividades turísticas, comercio, et.) donde, de manera histórica es mayor la participación de las mujeres, son ellas quienes más han resentido la crisis del empleo que se detonó a raíz de la combinación de la inadecuada conducción económica del país aunada al impacto de los efectos económicos de la pandemia del COVID-19 y que, pese al repunte de los datos globales de ocupación, subsiste.

Para el 2do. Trimestre de 2020 la ENOE reportaba que el número de mujeres que de manera activa buscaban emplearse era del 3.9%.  Para el 2do. Trimestre de 2021 la misma ENOE reporte que estas mujeres ya eran el 4.2% lo que, en términos de mexicanas buscando un ingreso para salir adelante (en muchos de los casos junto con sus familias) son casi un millón y 219,991 más que hace un año.

En México no sólo continúa la crisis del empleo, sino que parece hacerlo de manera silenciosa en buena medida ante la displicencia del Gobierno Federal.  Es una crisis que precariza la ocupación, favorece la informalidad y, de manera estructural, profundiza la discriminación en contra de las mujeres.  ¿Es así el México que queremos construir para enfrentar el resto del Siglo XXI?

Michel Chaín Carrillo 

(Puebla, Pue. México. 1976).

Poblano relajado. Autoridad en sobremesas largas y espirituosas.  Comelón y polemista.  Como no siempre puede uno estarse estrujando los sesos de a gratis, el trabajo ennoblece y, además, de algún lado tiene que salir para pagar las cuentas, economista por la UNAM (Mención Honorífica) y MSc Negocios Internacionales por la Universidad de Groninga (Reino de los Países Bajos).   Ha picado piedra como docente, funcionario universitario, servidor público, consultor, miembro de consejo, asesor, “jefe de culpas” y, además, metiche en distintas campañas políticas.  Ex Secretario de Trabajo y Desarrollo Económico así como de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial, en el Gobierno del Estado de Puebla.  Ex Secretario de Desarrollo Económico y Turismo en el H. Ayuntamiento de Puebla.  Candidato Ciudadano a Gobernador del Estado de Puebla.  


[1] Por alguna razón la traducción literal de “free rider” a “polizonte”, en mi cabeza suena a Popeye el Marino y me distrae.

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