LOS HUESOS TAMBIEN PESAN

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El Callejón de las Letras Rotas

Laura Sánchez Flores

Cada noche, cuando el sol se oculta al final del día, la puerta de la vieja casa se abre despacio y de ella emerge una ancianita. Se acomoda en el enorme escalón que a lo largo del tiempo se ha usado como banca entre los paseantes, los enamorados, y ahora por la cansada ancianita.

Nunca nadie la visita ni tampoco se le ve salir durante el día. La casa pareciera abandonada hasta que ella aparece para sentarse en la entrada. Avanzada la noche, se levanta, recoge la manta con la que cubre sus piernas del frío y entra en la casa. La gente se pregunta si no le da miedo estar a altas horas de la noche ahí, sentada solita, exponiéndose a almas sin escrúpulos, pero nunca ha pasado nada, puesto que a la noche siguiente, vuelve a aparecer tranquila y toma su lugar habitual.

Una ocasión, aprovechando que la calle esta completamente sola, dos tipos de malas mañas se acercan a ella, pensando en sacar provecho de la situación. 

-Buenas noches amable anciana. ¿Qué hace tan tarde, sola, afuera de su casa? ¿Hay alguien allá adentro, al pendiente de usted?

-Buenas noches jóvenes. Vivo sola en  esta casa tan grande y llena de riqueza-. Al oírla decir esto, los ojos de ambos malandrines brillan de codicia. –Es tarde, ¿podrían ayudarme a entrar en mi casa? Uno llega a cierta edad en que hasta los huesos también pesan-. Diciendo esto, se dibuja una ligera sonrisa en el viejo rostro. 

Ambos hombres la ayudan y cierran tras ellos la puerta de la casa. La calle se queda completamente sola y, unos minutos después, un par de gritos ahogados se pierden  en la noche oscura. Días después, se habla de la desaparición de los delincuentes. Nadie sabe lo que sucedió con ellos y tampoco tienen interés en averiguarlo, puesto que el lugar está mejor sin ellos. Con el tiempo, se dan otras desapariciones inexplicables y el lugar se vuelve más  seguro y tranquilo. Los vecinos piensan que es bueno para todos, incluyendo para la vecina que trasnocha sentada en la puerta de su casa. Gracias a esto, las celebraciones de muertos pasarán de manera tranquila.

Una fría noche, más fría de lo normal, la gente se retira temprano a sus casas dejando el lugar vacío. El viento sopla inclemente, pero aún así, la ancianita no abandona su lugar. Una pandilla de unos cuantos jóvenes avanza amenazante. Al percatarse de la presencia de la mujer sentada en su casa, cuchichean y se dirigen hacia ella. Se rumora que ella vive sola y que en su casa guarda monedas, joyas y otras riquezas. 

-¡Anciana! Venimos a hacerte compañía. Levántate y entremos a tu casa a protegernos del frío. 

-Claro que si jóvenes. Mi casa siempre tiene las puertas abiertas para todas aquellas almas necesitadas.

Los jóvenes ingresan uno a uno en la casa. Al final, un chico titubea y no se atreve a entrar. No está de acuerdo con el plan: entre todos van a  lastimar a la anciana y robar sus pertenencias. La anciana nota la actitud del chico y le repite su frase favorita: los huesos también pesan. 

-¿Qué quiere decir con esto?

-No preguntes, y mejor vete. No te va a gustar lo que aquí sucederá.

Al día siguiente, las puertas de la casa están abiertas. Los vecinos, curiosos, entran, y lo que encuentran les aterroriza. Esqueletos vestidos con las ropas pertenecientes a los desaparecidos se encuentran acomodados en el patio trasero. No hay rastros de la anciana ni de las supuestas riquezas, solo los esqueletos. 

Un chico hace guardia en la entrada. Escucha que los policías se quejan de la pesada labor, limpian el lugar según avanzan las investigaciones. Los huesos también pesan, dice uno de ellos. Entonces el chico recuerda que la ancianita dijo esa misma frase. En eso, el chico siente un viento ligero: 

-No te preocupes. He terminado. Prefiero venir antes del tradicional Día de Muertos a llevarme a los de mal corazón. Anoche te regalé una oportunidad. Aprovéchala, has el bien, ayuda a los desvalidos, de lo contrario, volveré por ti.

Después de esto, el viento dejó de soplar. La Parca había terminado su trabajo.

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1 Comment on "LOS HUESOS TAMBIEN PESAN"

  1. Hermosa historia
    Me tenía Emocionada
    Me Encantó

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