De la ‘injerencia perniciosa’ a la ‘imposición de funcionarios’: las renuncias de la 4T

Martínez
#CoyunDura
Por Paola Molina Noguera

Si bien ya suman 10 renuncias en los primeros siete meses del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, sólo siete corresponden a miembros de su gabinete. Algunas han cobrado menos relevancia, puesto que el motivo se desconoce y sólo dejaron el cargo por “razones estrictamente personales”.

Particularmente, los casos de Germán Martínez Cázares, quien estaba al frente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) hasta el 21 de mayo, y el del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa Macías, el pasado martes 9 de julio, se han ganado el foco de la opinión pública, ya que ambos funcionarios en sus cartas de renuncia exponen denuncias que comprometen la manera de gobernar de la 4T y alertan al país del camino equivocado, al menos, en materia de salud y economía.

En la carta de Germán Martínez saltaron dos argumentos muy relevantes: “Algunos funcionarios de la Secretaría de Hacienda tienen una injerencia perniciosa en el IMSS y ponen en riesgo la vocación igualitaria, de justicia y, concretamente, de prestación de servicios de salud que tiene el Seguro Social”; además, “ahorrar y controlar en exceso el gasto en salud es inhumano. Ese control llega a escatimar los recursos de los mexicanos más pobres”. Esto evidencia que se está violentando la autonomía de las instituciones de gobierno y que repercute en la calidad de la prestación de los servicios.

Asimismo, las políticas de ahorro dentro de la llamada “austeridad republicana” no deberían incidir negativamente en el presupuesto de un derecho fundamental, como lo es la salud, en un país donde 43.6 por ciento de la población vive en pobreza y el 7.6 por ciento en pobreza extrema.

Por su parte, la carta de Carlos Urzúa no expresa denuncias menos graves, destaca: “Me resultó inaceptable la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la Hacienda Pública”, y agrega: “Discrepancias en materia económica hubo muchas. Algunas de ellas porque en esta administración se han tomado decisiones de política pública sin sustento”.

La renuncia de Carlos Urzúa en los términos expresados coincide con lo dicho por Martínez, prevalece la improvisación en la forma de gobernar, no cobra importancia la selección de funcionarios con perfiles de alto nivel, sino que la prioridad es que respondan a las políticas e intereses particulares de la 4T.

En ambos casos, los funcionarios han sido objeto de ataques en redes sociales y medios por los seguidores y afectos del presidente López Obrador, dejando de lado la trayectoria de éstos y pese a la gravedad de las denuncias que se hacen en ambos escritos, el Jefe del Estado recurre a adjetivos despectivos, calificando a su exsecretario como de “inercia neoliberal”  y de “odres viejos” sin afrontar de manera seria lo expuesto, lo que permea a la larga en su propia credibilidad.

México no tiene la economía de un país bananero, la certidumbre política y económica son claves para el desarrollo de la nación. La renuncia de un secretario prende alarmas rojas en los mercados, incide en la depreciación del peso; por lo tanto, pretender gobernar con extremismos ideológicos y dejando de lado la meritocracia, alejará a la 4T de su anhelado deseo de ser un modelo exitoso para la región.

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