MUJERES AMANTES

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El Callejón de las Letras Rotas

Laura Sánchez Flores

María tiene dos hijos pequeños. El padre, si es que así se le puede llamar, se fue alegando que la vida es difícil y que merece algo mejor; vaya forma de justificar su irresponsabilidad. María debe trabajar todos los días para sacar adelante a sus hijos. Cada noche llega a casa alrededor de las nueve de la noche y siempre se pregunta lo mismo: ¿qué habrán hecho sus hijos hoy? ¿Habrán comido? ¿Acaso habrán seguido un poco los cursos por la televisión? Besa amorosamente a ambos pequeños que yacen dormidos en la cama que comparten con ella. Cada día es más difícil descansar porque cada día les queda más pequeña la cama donde duermen los tres. Hay muchas cosas que le gustaría comprar para su pequeña familia, pero hoy se conforma con llevarles algo de comer. Mañana se levantará temprano para prepararles una buena comida con cincuenta pesos que hoy se ganó haciendo mandados después de su trabajo. Si alguien le pregunta que es lo que más ama en esta vida, seguro responderá que a sus hijos.

Hoy cortaron la luz. Carlota mueve la cabeza negando lo que sucede, y no precisamente por el corte, más bien para negar la pobreza en que vive, como queriendo alejar esta mala situación de su vida. Termina de prepararse, toma su pequeña mochila que se echa al hombre y sale rápidamente a trabajar. Tiene dos hijos que se pierden todo el día haciendo nada por la vida mientras ella trabaja. Tiene uno más en el cielo, como ella dice, al cual perdió una noche cuando Joel, su marido, la golpeó porque no le llevó su acostumbrada caguama, Los cuatro viven en casa de su suegra y solo ella tiene un trabajo formal; todos alegan que no hay trabajo por el COVID, pero ella sabe que es por flojera. Joel es un mantenido y su suegra, otra más. Antes de casarse, Joel ya daba señales de que era un completo haragán, pero ella pensaba que todo cambiaría “por amor” cuando se casaran. Estaba completamente equivocada. Para ella, la vida es difícil. Se la pasa trabajando porque así debe ser, pero tal vez en el fondo ella trabaja por amor a todos ellos, aunque nadie se lo agradezca.

Eleonora está en una fría habitación a pesar de la suntuosa decoración. Pasan unos minutos y alguien entra llevando en sus manos una pequeña urna; su madre falleció de COVID. Se limpia las lágrimas y a pesar del dolor, recibe estoicamente la caja donde se hallan los restos de su madre. Desde que recuerda, se dedicó a cuidar de ella, dejando a un lado sus aspiraciones de estudiar. Todos sus hermanos tuvieron estudios universitarios, excepto ella, quien solo terminó la preparatoria. Nadie dijo nada, pero ella sabe bien que no estudió por el hecho de ser mujer debido a la preferencia de su madre por sus hermanos varones, de los cuales, ninguno está ahí, pero no importa, sabía que así sería. Ella toma la urna y se va a casa. El tiempo de cuidar a su madre ha terminado. Siempre la cuidó porque la amaba profundamente a pesar de la discriminación. Hoy decide descansar, pero quizá mañana salga a buscar trabajo. Su madre ya no necesita que la cuide.

Es un día cualquiera de la semana, muy temprano por la mañana. Tres mujeres abordan el metro en diferentes estaciones. La casualidad las hace encontrarse ahí, en el mismo vagón, a la misma hora. Tal vez lucen diferentes entre sí pero las tres portan algo en común: llevan en sus ojos el brillo del deseo de salir adelante. No son mujeres luchonas, son damas que aman lo que hacen porque las dignifica, a pesar de que el mundo las quiere aplastar con discriminación, abuso, abandono, olvido. Ellas aman demasiado como para dejarse vencer por todo eso.

Hoy no es un día más, es un buen día para mantener viva la esperanza. Hoy es el día en que lucharán porque son mujeres que aman. Hoy es el día de las Mujeres Amantes.

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1 Comment on "MUJERES AMANTES"

  1. Flor de Maria Uribe | 16 octubre, 2020 at 22:51 | Responder

    Una realidad!!!! excelente.

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