NADIE SABE LO QUE SE LLEVA CARGANDO EN EL ALMA

Niña

El Callejón de las Letras Rotas

Laura Sánchez Flores

Ahí va, caminando en silencio con  sus pasos lentos y cansados. Acaban de pasar las fiestas de Navidad y Año Nuevo pero siempre se le ve solo. Algunos dicen que se lo merece porque seguramente no fue un buen marido o un buen padre; otros se alejan al verlo aproximarse. Muy pocos le dan un Buenos Días y al parecer, nadie sabe su nombre… Y tampoco nadie sabe lo que lleva cargando en el alma.

Era un diciembre de hacía unos 45 años. A la postre, él debió tener unos 30 años y su esposa tres menos. Su pequeño acababa de empezar la escuela primaria y él,  hacía poco, ascendido en su trabajo, así la familia se tenía merecidas unas buenas vacaciones. Ese día subieron en su flamante Opel modelo 70 e iniciaron el viaje. Salieron de la gran ciudad y se detuvieron en el pequeño pueblo de Tres Marías, famoso por sus puestecitos para almorzar a la orilla de la carretera. En el lugar hacían parada aquellos viajeros que deseaban disfrutar de algo calientito salido del comal. La pequeña familia comió con tranquilidad y reiniciaron su viaje. Estaban seguros que esa sería una semana fenomenal, pero el destino tenía otros planes. 

Al llegar a las peligrosas curvas, poco antes de llegar al puerto, el tráfico se volvía lento y estresante. Numerosos camiones y autobuses con turistas hacían difícil el trayecto por la estrecha carretera. Mamá comenzó a sentirse mal a causa de las curvas, y necesitaba que se detuvieran. Atento a su querida esposa, nuestro protagonista detuvo el auto en la primera oportunidad y bajó presuroso del auto para conseguir un poco de agua para ella y el niño. El espacio se usaba como un improvisado parador donde otros conductores también se habían detenido para  relajarse del pesado viaje. Lo que después sucedió, salió en todos los periódicos de la época. Un camión que igual se dirigía al puerto salió descontrolado de la carretera. Venía tan rápido que en su camino  arrastró varios autos, entre ellos el de la pequeña familia. Ante sus ojos, el auto familiar fue golpeado por el pesado camión, y con ello, su familia perdió la vida al instante. Sus tres amados seres, fallecieron en el lugar, incluyendo a su pequeño bebé en gestación.

Pasó el tiempo y, para olvidar, el solitario hombre se dedicó a trabajar sin parar, logrando éxito en su trabajo debido a su enorme dedicación e inteligencia. Nunca volvió a tomar vacaciones y mucho menos a entablar relaciones de ningún tipo. Poco a poco su cabello cambió de color y también cambió la gente de su alrededor, que básicamente se limitaban a ser sus compañeros o subordinados de trabajo. Así pasaron muchos años, hasta llegar al inicio de esta historia, al día en que camina solo por la calle hacia la pequeña tienda cerca de su casa. Ha pasado la fecha de Reyes y algunos niños juegan tranquilamente en la calle con sus regalos. El solitario hombre se sienta en una banca y observa a los niños. De pronto, una pelotita color de rosa llega a donde él está sentado. Una pequeña niña se acerca tímida e inicia una charla con el anciano, mientras los otros niños observan la escena con recelo.

– ¿Me puedes dar mi pelota? 

– Vaya. Qué bonita sorpresa. ¿No me tienes miedo como el resto de tus amiguitos?

– Claro que no. Ellos no entienden que tú eres un hombre bueno, aunque solitario.  

– ¿Por qué dices que soy bueno?

– Porque te pareces a mi abuelito, y él es muy bueno, así que pienso que tú debes ser bueno. Él vive lejos y dicen que nunca lo volveré a ver. Entonces, ¿te puedo pedir algo? ¿Podrías ser tú mi nuevo abuelito?

Al escuchar esto, el hombre sonríe y de sus ojos sale una pequeña lágrima. Sin pensar, acepta ser el abuelito de esa niña que perdió al suyo. Y así inician una bonita relación que lo lleva a volverse parte de una familia que amorosamente lo adopta, porque entendieron que él no era malo como todos suponían; solo era un hombre que sufrió la pérdida de los que más amaba. Y a partir de ese día, se volvió el abuelito de todos los vecinos, quienes lo llegaron a querer profundamente por su enorme corazón. La vida fue dura con él, pero con esta niña, su familia y los vecinos, le fue devuelto un poco de lo mucho que un día perdió. 

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