Napoleón Gómez Urrutia. ¿El nuevo Fidel Velázquez?

Gómez Urrutia es desde 2002 presidente y secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y similares de la República Mexicana
Columnista Política Gurú
Por: Rafael Martínez De La Borbolla

Su padre Napoleón Gómez Sada, permaneció 40 años al frente del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos. En diciembre de 1999, Gómez Sada enfermó y él, se quedó al frente de la organización. A su muerte, en octubre de 2001, Gómez Urrutia se quedó al frente del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSRM) y fue hasta mayo del 2002, cuando le dieron la toma de nota, por el periodo 2002 – 2008. Su llegada a esa organización sindical no fue bien vista por el Comité Ejecutivo, ya que muchos de sus integrantes no estaban de acuerdo en que se estableciera una monarquía sindical.

El 19 de febrero de 2006 la mina Pasta de Conchos —operada por Grupo México— explotó y ocasionó la muerte de 65 mineros que quedaron atrapados. Gómez Urrutia, ya desconocido legalmente como picudo del sindicato, acusó al gobierno y a la empresa de Germán Larrea de haber cometido un “homicidio industrial”. Gomez Urrutia tuvo que salir de huida a Canada, acusado de un fraude de 55 millones de dólares en contra de los trabajadores mineros, entre otras cosas. 

En la XXXV Convención del sindicato, en el 2008, salió reelegido para seguir presidiendo la organización hasta el 2014. Demostro su fuerza pues se encontraba en el exilio y y tenía órdenes de aprehensión y acusaciones de fraude.

¿Quién tan poderoso lo apoyó para enfrenar la persecución política, empresarial de Grupo México?, ¿cómo pudo enfrentar a 15 despachos de abogados para encarcelarlo? ¿Cómo enfrentó 11 órdenes de aprehensión a lo largo de casi 12 años?

Napoleón Gómez Urrutia durante su exilio en Canadá, hizo amigos en las centrales de trabajadores de ese país, Estados Unidos (AFL-CIO) y en el Partido Laborista inglés, uno de cuyos líderes tiene nexos familiares. Napito se apresta a la conquista de los sindicatos mexicanos bajo las siglas de una nueva central, donde se agruparían los sindicatos de actividades primarias.

En 2018 llego al Senado de la República por Morena y preside la Comisión de Trabajo y Previsión Social, donde esta conformando una nueva central obrera, siendo actualmente las de mayor representacion en el país, el Congreso de Trabajo (CT), en donde se encuentras las federaciones y sindicatos de la CTM, la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesionos (CROC) y la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM) todas de ascendencia PRIISTA y que a partir de la alternancia en el poder del año 2000 han venido perdiendo liderazgo y representividad.

Con el objeto de crear contra pesos, el Presidente Andres Manuel Lopez Obrador  cabildea la conformación de una nueva y poderosa central, la cual estaría encabezada por Gómez Urrutia, refundando de facto el corporativismo sindical y dandole una capacidad de presión y movilización a Morena como la tuvo el PRI del siglo pasado. 

La pregunta es si el legendario Fidel Velázquez se reeditará en la persona de Napoleón Gómez Urrutia y si el esquema de López Obrador aguantará a este nuevo priismo… sin PRI.

1 Comment on "Napoleón Gómez Urrutia. ¿El nuevo Fidel Velázquez?"

  1. Andres Manuel Lopez Obrador siempre añoro tener a su favor policía una central obrera tipo CTM, con la cual pude presionar a los empresarios, poder inmenso de movilización y voto corporativo. A través de Napoleon Gomez Urrutia puede lograrlo. Uno de los negocios más rentables en México, al que pocos tienen acceso, es el de la “defensa de los intereses” de los trabajadores; los líderes sindicales en México, a base de negociaciones con las estructuras de poder, han podido conformar una clase social y política aparte: viven como reyes y son inamovibles.
    Su perpetuidad y enriquecimiento se encuentra amparada en el laxo marco jurídico que no obliga a los sindicatos a la rendición de cuentas. A la fecha, la transparencia es solo un recurso opcional al que pueden acogerse o no las centrales gremiales de todo el país. El corporativismo sindical y el poder siempre han ido de la mano. No causa sorpresa, era de esperarse, Morena es el PRI del Siglo XXI.

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