Pedro Rodríguez: La victoria belga en 1970

Pedro

Pedro Rodríguez inició la semana en Bourne, pues había que probar el BRM antes de embarcarlo a Spa, donde el domingo 7 de junio se disputaba la cuarta fecha del año, el GP de Bélgica, en el lado oeste de las Ardenas a pocos kilómetros del Nürburgring.

Ahí se enteró del retiro de Johnny (Georges en realidad) Servoz-Gavin, quien no había clasificado en Mónaco y había aceptado en la televisión francesa que tenía un cierto miedo y un problema de visión por lo cual dejaría de correr.

Le envió un mensaje solidario a través de José Behra y posteriormente cuando hablaron reiteraron la amistad. El martes 2 de junio en la tarde, de regreso en su casa, le avisaron que Bruce McLaren acababa de matarse probando un auto de Can-Am en Goodwood.

Acudió a presentar sus condolencias con el resto del equipo y marchó a Spa, donde muchos periodistas marcaban a Pedro y a Jo Siffert como favoritos después de su duelo en los Porsche 917K unas cuantas semanas antes en los 1000 Kilómetros de Spa-Francorchamps.

Carrera en duda

La Asociación de Pilotos de Gran Premio (GPDA) sesionó el jueves, ya que no se le habían hecho las modificaciones exigidas al circuito. En 1969 habían cancelado el Gran Premio y la mayoría proponía otra cancelación. Ickx dijo que él correría aunque fuera el único y dejó la reunión ante la mirada desaprobatoria de Rindt.

Pedro dijo que él también competiría e hizo un comentario irónico acerca de que no iba a ser una carrera tan rápida ni larga como los 1000 Kilómetros, por lo que no debían preocuparse, pues los competidores de ésta habían sobrevivido. Siffert no habló pero asentía igual que Ignazio Giunti, quien debutaría en el segundo Ferrari.

Rodríguez habló de la tradición del lugar y ante el titubeo de otros como Bell, Peterson y los franceses de Matra, Stewart volvió a la carga platicando los peligros de la lluvia; logró que los pilotos aceptaran una petición a los organizadores para que la carrera empezara el domingo a las 11 de la mañana o en cualquier otro momento antes de las 3 de la tarde siempre y cuando no lloviera.

Se tomó una votación para ver quién quería correr en caso de lluvia y el resultado final fue casi unánime en favor de no hacerlo. Uno se opuso, Pedro Rodríguez, quien asentó que “no dudaría en correr aun cuando una lluvia torrencial azotara Spa o, para el caso, cualquier otro circuito”, y dijo, al aire, que si los demás no competían, eso le iba a hacer más fácil ganar. Asimismo, se aprobó instalar una chicana en el cruce de Malmedy, curva amplia tomada a 250 kph.

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Inician las acciones con cautela

Los ensayos del viernes fueron cautelosos para conocer la chicana nueva que era más bien la glorieta de pasto que existía en la entrada a Malmedy. Stewart puso el mejor tiempo y los BRM tuvieron problemas con la caja de cambios; Pedro opinó que la chicana era más peligrosa que el trazado anterior. La sesión del sábado fue más veloz y Rodríguez igualó a Jackie, pero en la tarde voló el motor e Ickx lo mandó al sexto sitio de la parrilla.

Rindt, segundo, eligió correr el Lotus 49 en lugar del 72 más nuevo que quedó para John Miles. Un especialista en meteorología pronosticó un día soleado para el domingo y dejaron la arrancada en su hora original, las 13:00 horas, y se suspendería en caso de lluvia fuerte.

El domingo Peterson cometió una infracción de tránsito camino a la pista y tras resistirse a la policía fue arrestado; lo metieron a la cárcel hasta que Louis Stanley, director de BRM, llamó al Ministro belga del Interior y consiguió su liberación temporal y lo llevaron al circuito escoltado para participar.

La arrancada

Con Stewart, Rindt y Amon en primera fila e Ickx y Brabham en segunda, Rodríguez hizo una arrancada buena, aunque perdió tiempo cuando Stewart patinó las llantas, lo

que permitió que Rindt y Amon lo pasaran; Pedro iba detrás de Brabham e Ickx, pero en la chicana nueva ya era cuarto y para el final de la primera vuelta Amon iba de líder.

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Rebase maestro

En el giro 3, el mexicano se salió del aire cortado por Rindt y lo superó fácilmente para colocarse tercero y en la vuelta siguiente repitió su “resortera” en Masta y victimó a Stewart y, finalmente, en la cinco repitió la maniobra en el mismo sitio y tomó la punta.

Chris lo recuerda así: “Estábamos todos encaminados rumbo a Malmedy cuando miré en mis espejos y vi un auto blanco chupado atrás de Rindt en cuarto sitio. De repente el auto latigueó pasando a Rindt y se ocultó atrás de Stewart y recuerdo haber pensado ‘¿Quién demonios es ese?’ Luego el auto blanco rebasó a Stewart y se arropó detrás de mí y, al ir recorriendo la recta de Masta, se me emparejó y vi que era Pedro Rodríguez en el BRM.

Él estaba corriendo realmente rápido y manejando extremadamente bien. No podía creerlo, Pedro tan sólo se chupó atrás de mí y me rebasó, nunca había visto a un BRM andar tan bien; él no había sido algo especial en los entrenamientos, sexto en la parrilla y lejos de la punta. Me chupé detrás de él y recibí un arrastre, pero no había forma de que pudiera superarlo sólo con la potencia de mi motor”.

Sin embargo, Amon no estaba preocupado, pues los BRM tenían la reputación de no durar y sus esperanzas se acrecentaron cuando se le informó que Oliver había abandonado por problemas en el motor. Las vueltas pasaban y Pedro se mantenía entre uno y dos segundos adelante del neozelandés, quien recuerda: “Pronto me di cuenta que tenía un gran problema. Yendo solo en las rectas daba hasta 9,400 revoluciones, pero en el aire detrás del BRM estaba siendo jalado hasta 10,000”.

“Lo pasé tan sólo una vez, deslizándome por el interior de La Source, pero la maldita cosa me había vuelto a pasar para el momento que llegamos al puente en Eau Rouge. De ahí en adelante sólo logré emparejar mis llantas delanteras con sus traseras un par de veces en Masta”, sigue Amon.

Duelo en el frente

El problema era que la horquilla de La Source estaba muy resbalosa por el aceite derramado por Stewart y Pedro tomaba una línea muy abierta, por lo que Chris se arriesgó y tomó la línea interior, pero salió tan descontrolado que Rodríguez aceleró y lo rebasó de inmediato. Los comisarios finalmente echaron polvo de cemento ahí y vuelta tras vuelta Pedro pasaba encima formando una nube que envolvía a Amon y frustraba sus intentos de rebase.

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El final, 28 giros, se acercaba y Chris tenía que intentar algo porque la diferencia seguía siendo inferior a los dos segundos. En la última vuelta cruzaron la línea de meta juntos y Amon hizo su intento final: “No había estado tomando la curva de Masta a fondo, casi, pero no totalmente, así que en el último giro me atrasé un poco y la tomé a todo, y no quisiera volver a hacerlo.

Funcionó porque puse la nariz de mi auto adelante, pero en la corrida a Stavelot me volvió a pasar… él me venció al final por un par de segundos. Supongo que el único consuelo es que él había tenido que luchar para superar a Rindt y Stewart antes de que pudiera entablar batalla conmigo”.

Se completa la faena

Pedro ganó por 1.1 segundos y el promedio fue 252.951 kph, el más alto registrado en la historia de la F1, pese a la chicana de Malmedy. El mexicano se colocó tercero en el campeonato con 10 puntos atrás de Brabham (15) y Stewart (13), y había dado un gran domingo 7 (de junio). No hubo accidentes; no obstante, la GPDA se impuso y no se volvería a correr en esa pista en su forma original de 14.1 kilómetros.

Los fosos del equipo BRM estaban llenos de gente que venía a felicitarlos por su éxito, primera victoria de campeonato desde 1966. Pedro envió un disco LP con el himno mexicano a los organizadores, para después aparecer en el podio fresco como si no hubiera acabado de correr.

Pedro Rodríguez declaró a la prensa: “Estoy muy contento. Es grandioso ganar aquí… El motor funcionó maravillosamente, en realidad fue una carrera magnífica. Me gusta este veloz circuito”. Para la televisión mexicana comentó: “Me gustan las curvas rápidas, por eso me gustan los circuitos como Spa”.

Stewart lo había atacado por su entusiasmo por Spa, pero Amon, después de haber pasado 320 kilómetros a unos largos de distancia del BRM, lo define de una manera distinta: “Pedro amaba Spa por la misma razón que yo, Spa era correr un Gran Premio como siempre pensamos que debía ser. Después de una carrera me sentía en las nubes durante horas y Pedro era igual. Manejar a fondo en Spa, lo que ambos hicimos ese día de principio a fin, te dejaba sintiéndote que realmente habías hecho algo. Y la precisión de Pedro era fabulosa. Yo sabía que lo pasaría sólo si cometía un error en algún lugar, y él nunca lo hizo”.

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La celebración se prolongó en los fosos del equipo de Bourne encabezada por el patrón Stanley. Pedro le comentó, mientras cenaban celebrando la victoria, que aunque Amon nunca estuvo fuera de sus espejos, él confiaba en que no se iba a arriesgar y prefería esperar a una falla mecánica del BRM, además de que había estado usando 10,300 revoluciones y no las 10,500 usuales para tener con qué responder si Chris intentaba algo.

Al final Stanley tuvo que dejarlos para ir a abogar por Ronnie Peterson, quien fue apresado de nuevo al terminar la carrera y estaba en custodia de la policía belga.

Al regresar a Inglaterra, Pedro Rodríguez recibió personalmente las felicitaciones de Sir Alfred Owen, dueño del equipo. Stanley estaba feliz, habían salvado a BRM por un año más con esa victoria y podrían comercializar la imagen del equipo más ampliamente, como Lotus.

Yardley quería ejercer la opción para 1971, pero Stanley hablaba de subir el precio, pues BRM era, otra vez, un equipo ganador. Pedro Rodríguez sabía que la victoria en Spa reforzaba su posición para 1971 y empezó a pensar cómo aprovecharla comercialmente.

Con información de fast-mag.com

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