Plurinominales

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#PlumasGurú

Por: Michel Chaín Carrillo
Sin importar la fuente o el momento en el que se haga la consulta, porque esto ya tiene décadas de ser así, de manera constante uno de los actores políticos peor evaluados a nivel nacional, son los legisladores así sean diputados o senadores.  Si a eso se le aumenta que son plurinominales, es decir que entran a la cámara como una cuota proporcional partidista y no ganando un distrito o una entidad federativa, ¡aún peor!  Dado lo anterior, no sorprende que de cara a una elección llena de luchadores, showbussisneros, ex futbolistas, luchadores y políticos reciclados, los diputados sean una pieza de marketing apetitosa para ganar aplausos fáciles.  Desafortunadamente para MORENA, hasta para esto se requiere saber el por qué de las cosas para no acabar exhibidos.

Con todo el escándalo asociado al desastre que ha sido el colapso de la industria eléctrica, y las respuestas del Gobierno Federal y la gerontolizada CFE, no causó mayor escándalo mediático la propuesta hecha por MORENA, o por lo menos por algún sector de MORENA, para eliminar 200 diputados plurinominales de los 500 que, en total, conforman la Cámara de Diputados.  Si bien 500 diputados me parecen un exceso, máxime que tradicionalmente la mayor parte sólo va con la nada noble encomienda de asumirse como “levantadedos” y abonar a la leyenda de los cocodrilos que vuelan, pero bajito.

Para entender el nivel de incongruencia en el que cayó MORENA, es necesario hacer un poco de historia.  Para finales del sexenio de Luis Echeverría Álvarez (LEA), su megalomanía le pasaba facturas al país tanto en lo económico como en lo social y lo político, llevando a que en 1976 José López Portillo ganara la Presidencia de la República sin oposición, dada la negativa del PAN a participar.  Sin embargo, el punto álgido era el crecimiento de las guerrillas, de ideología comunista, que después del movimiento de 1968 (LEA era Secretario de Gobernación), el “halconazo” de 1971 y el asesinato en 1973 de la cabeza del Grupo Monterrey, Eugenio Garza Sada, a manos de la Liga Revolucionaria 23 de Septiembre (con LEA ya en la Presidencia), eran un riesgo real y sensible para la gobernabilidad del país y el sistema de Partido Único construido por el PNR/PRI.

Ante esta realidad, con la llegada del Presidente López Portillo fue su Secretario de Gobernación, el veracruzano Jesús Reyes Heroles, quien detectó que el arraigo de las guerrillas partía de la imposibilidad de izquierda para participar,                                                                                                                   y hacerse escuchar dentro del sistema político formal, ya que los partidos comunistas estaban proscritos.  Anteponiendo la gobernabilidad del país al interés del Partido Único, y dado que los políticos de izquierda no le iban a ganar al PRI hegemónico un escaño uninominal, pero sí representaban a sectores de la sociedad que, aunque minoritarios, eran muy activos y podían decantarse por medios no democráticos y violentos (la guerrilla), consideró medular encontrar un medio alternativo para darles acceso a la arena pública.

Con esta lógica, por primera vez desde la transformación del PNR al PRI, en 1977 se planteó una reforma estructural del sistema político mexicano que culminó con la publicación de la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procedimientos Electorales (LOPPE), la creación de un Colegio Electoral, otorgó el registro a nuevas organización políticas (como el Partido Comunista), abrió los tiempos oficiales de radio y televisión al PAN y a los nuevos partidos políticos y se generaron 114 nuevos escaños, que se sumaban a los 186 ya existentes, a repartirse entre los partidos según el porcentaje de sufragios obtenidos, garantizando de ese modo la presencia parlamentaria de todas las siglas y corrientes, y dando fin a la etapa de “Partido Único” y dando lugar a la de “Partido Hegemónico”.

De esta manera, la Cámara de 400 diputados de finales de los setentas preservaba la lógica territorial de la representación popular mexicana (el Distrito), pero abriéndose a tendencias sociales que si bien no eran mayoritarias, sí reflejaban la conformación de un país mucho más diversa como resultado del 68 mexicano que, tal como sucedió en diversas partes del mundo con sus respectivos movimientos de ruptura, dio lugar a las sociedad explícitamente multicultural y multiétnica de la actualidad.

En lo que me parece una incongruencia mayúscula, quien en MORENA haya propuesto la iniciativa de barrer a rajatabla con los con los diputados plurinominales, desconoce los argumentos que, más allá de si los retoman explícita o implícitamente, están en la medula espinal del Movimiento de Regeneración y de todas aquellas corrientes políticas que se consideren de izquierda ya que, al paso de los años, permitieron que hubiera un Gobierno de este espectro político que pudo, por la vía electoral y con toda la legitimidad, alcanzar el Poder por la vía democrática.  Asimismo, si lo que se quería era capitalizar el rechazo que, de manera casi inmediata, se tiene en México en contra del concepto de “legislador plurinominal” había maneras con menos resistencias conceptuales para lograrlo.

Ya con el contexto histórico de lo que sucedía en 1977, la pregunta obligada debería de ser en qué momento pasamos de 400 a 500 diputados.  La reforma de 1986-1987, impulsada por Miguel de la Madrid, estableció la “cláusula de gobernabilidad” para garantizar que, más allá de los votos obtenidos, algún Partido Político lograra tener la mayoría absoluta (entiéndase, el PRI) y, para lograrlo, se requería de más diputados por lo que se que, con al menos el 1.5% de la votación, se podía acceder a un diputado pluri y llevando a que la Cámara de Diputados creciera de 400 a 500 diputados. Resultado de esta modificación quedó establecida la “sobrerrepresentación” que rompió el principio de que todos los votos valen lo mismo, dio lugar a la “chiquillada” de partidos políticos, y permitió que, como sucede actualmente, se construyeran mayorías artificiales que no reflejan lo que votaron los ciudadanos.

De esta manera, para un Partido que se anuncia como de izquierda democrática, es mucho más fácil proponer la desaparición de 100 diputados, lo que de facto rompería con la sobrerrepresentación, y estaría acorde a la “austeridad republicana”.

Aún más, en la Cámara Alta hay otra ventana de oportunidad para ampliar aún más la propuesta de MORENA. En México el Senado existe como representación de las entidades federativas como integrantes de la Federación, independientemente de cuanta gente vive en cada uno de estos o en qué proporción contribuyen al fisco o al crecimiento de la economía.

De esta manera, mientras los diputados plurinominales son una representación partidista que busca reflejar una posición que no alcanza a ser la mayoritaria, pero que sí representa a buena parte de los electores en un grupo de distritos, en el caso de los senadores plurinominales queda clara su representación partidista pero, en realidad, no aportan prácticamente nada a la representación de la Entidad Federativa que está dada por dos senadores de la fórmula ganadora y un senador de la fórmula que haya quedad en segundo lugar.  

De esta manera, la desaparición a rajatabla de los diputados plurinominales sí estaría dejando a sectores importante de la sociedad mexicana a nivel regional sin representación, mientras que si se desaparece a los senadores plurinominales, en realidad, los único que pierden representantes son los partidos políticos. Si se toma en cuenta que cada Senador tiene un mayor impacto presupuestal que un diputado plurinominal, ¡no sólo no se deja de representar la diversidad del país sino que además se abona a la tan cacareada austeridad!

Me encantaría pensar que estas líneas puedan ayudar a orientar la propuesta hecha por MORENA pero esto implicaría, por un lado, reconocer maduramente que su planteamiento es defectuoso y corregirla, pero ya se sabe que ni reconocer ni corregir son cosas que se les den. Por otro lado, y dado que se evidencia que la sobrerrepresentación de 100 diputados es lo que hace posible la mayoría artificial en la Cámara de Diputados, y que es la mayoría con la que hoy gobierna el Presidente.  De manera similar, si se borrara la figura de los senadores y diputados plurinominales, sería muy complicado mantener la concentración regional que hoy hay de operadores políticos y electorales provenientes del sureste.¿Ustedes creen que el Partido del Presidente va a tener un arranque de honestidad intelectual y que, en un acto de congruencia, se va a comprometer con sus electores a quitar a los diputados que hacen posible su mayoría legislativa o a renunciar a darle posiciones políticas a sus principales aliados?  Yo tampoco.

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