¿Quién ganó el debate?

Debate
Trump

Rodrigo Hernández Gallegos

La elección presidencial de EE. UU. se da en contexto único, la nueva estructura de comunicación y sus consecuencias para la organización y movilización social, así como para la polarización, han creado un ecosistema político que no se rige bajo las reglas de antaño. 

En este sentido, la respuesta a las dos grandes preguntas que tenemos todos, ¿quién ganó el debate? y ¿a quién beneficia electoralmente de su actuación en el mismo?, deben tomar en cuenta el nuevo ecosistema de la democracia estadounidense. 

La participación de los candidatos 

La falta de estructura en la intervención de los contendientes, refleja las circunstancias del mundo digital y la forma en la que se articulan narrativas en estos espacios, las redes sociales han descentralizado la producción y aceptación de la verdad. Hoy en día, un porcentaje importante de la población no confía en las instituciones que determinaban lo que era verdad o mentira, lo valido o lo invalido, por lo que no existe un acuerdo básico sobre muchos de los elementos de los que se hablaron ayer en la noche. En este sentido, el hacer un análisis “racional” de los argumentos de ambos contendientes sería inútil, también lo sería enfocarnos en las inconsistencias de Trump.

En México experimentamos una dinámica similar en el 2018, frases como el “Ricky Riquín Canallín” que carecen de fondo, se hicieron virales y no afectaron a AMLO. Trump logró aterrizar varios mensajes similares cuando hablaron de la organización de los eventos de campaña, rápidamente los reproductores digitales del mensaje de Trump se encargaron de viralizarlos. El comportamiento del presidente estadounidense estaba enfocado en mostrarse fuerte, brabucón y asertivo, características de comportamiento que le gustan a su base pero que no necesariamente le traerán nuevos votantes.

Reacción de The Typical Liberal, uno de los reproductores digitales más importantes del Trumpismo en Instagram,https://www.instagram.com/p/CFvkwcfnspZmX7fp-xBoS2GVQ58-7PPd1JGUvg0/

Durante los últimos meses Trump, su partido y sus reproductores digitales han buscado articular una narrativa que cuestiona las capacidades mentales de Biden, lo que bajó mucho la expectativa de la participación del candidato demócrata haciéndole un favor. Si bien Biden es propenso a deslices discursivos y con 77 años sería el presidente más viejo en la historia, sus intervenciones mostraron que las críticas a su capacidad mental son desproporcionadas, lo cual reta efectivamente a la narrativa republicana. 

Los mensajes 

Como lo mencionamos en columnas pasadas el mensaje de Trump se centra en temas como el mensaje de ley y orden, la reactivación económica post Covid y el patriotismo estadounidense. Constantemente intentó atraer a Biden a estos temas llamándolo socialista, recalcando que Biden no ha criticado el manejo de las protestas en ciudades con alcaldes demócratas, su visión de subir impuestos, preguntando si alguna organización policíaca lo apoyaba e intentando traerlo al terreno de las guerras culturales.

Biden por su parte, dejó claro que su mensaje no está enfocado en la guerra cultural sino en el conflicto de clases. Su esquema económico es de los más redistributivos y ambiciosos en la historia moderna, se enfocó en la desigualdad, en su plan económico verde, en la crisis económica, en el sistema de salud publico y en la injustica e ineficiencia del sistema tributario. El candidato demócrata logró mantenerse en este mensaje ante los intentos de Trump de llevarlo a temas más controversiales y resaltó el mal manejo de la pandemia. La estrategia demócrata parece ser enfocarse en la economía y salud y convencer al electorado que Biden puede mejorar estos dos aspectos. 

El impacto

De acuerdo con algunas encuestas, más del 80 porciento de los votantes ya decidió por quién votar e históricamente el impacto electoral de los debates es poco o nulo. El mensaje de Trump y su forma, iban dirigidos a su base, mientras que el de Biden buscó ser más amplio con vistas a traer nuevos votantes. Un fenómeno interesante es que las intervenciones de Trump en temas como el de supremacía blanca, entre otros pueden movilizar al voto joven, liberal y progresivo del partido demócrata. Otro punto importante es que en cierto sentido Biden se alejó del ala más radical del partido demócrata habrá que ver si el efecto Trump es suficiente para movilizarlos. 

En resumen, el impacto electoral será mínimo y ambos candidatos cumplieron con mantenerse en mensaje y en ser atractivos hacia sus públicos objetivos. Sin embargo, la narrativa Trumpista no logró hacer ver a Biden como un socialista, en contra de la policía con posiciones extremas y falló en llevarlo a los territorios donde él se sentía cómodo. Pase lo que pase, este tipo de debates llegaron para quedarse, la nueva estructura de comunicación cambio como nos organizamos, como producimos y ahora como hacemos política, para siempre.

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