¿Quién paga los costos de la Guerra Comercial Estados Unidos-China?

Estados UnidosDonald Trump
Sobre la marcha…
Por Rafael Martínez de la Borbolla
@rafaborbolla
“Ninguna nación fue arruinada jamás por el comercio” .- Benjamín Franklin

Nadie puede negar que cualquier teoría economica es debatible y todas poseen desventajas con relación a otras; sin embargo, existen modelos que han logrado mayores beneficios para la sociedad. Con el libre comercio se enriquece económica y culturalmente a los pueblos, los mercados se vuelven más grandes, por lo que se requiere una mayor cantidad de productos para satisfacer la demanda de los clientes, lo que se traduce como una obtención de ganancias mucho mayor cuando se compara con negocios limitados por sus propias fronteras. Al haber más productos en el mercado, su costo se reduce, por lo que el consumidor tiene dinero para otros consumos que de otra manera hubiera gastado.

La manera más fácil de incrementar el comercio es eliminar los impuestos a la importación de productos de otros países. Si los socios comerciales hacen lo mismo -tal es la base de un tratado de libre comercio-, las exportaciones entran al mercado externo sin pagar impuestos. Esto significa una especialización en ciertos productos en los cuales, por diferentes ventajas competitivas, un país puede producirlos a menor costo y traer a su mercado interno, productos que de fabricarse en el país resultarían más caros para el consumidor. 

Donald Trump acaba de hacer otra apuesta global arriesgada: intensificar una guerra comercial con China al imponer aranceles adicionales a los productos chinos en medio de negociaciones comerciales que presuntamente se desarrollaban en buenos términos, y ni él ni nadie más pueden estar seguros de lo que sucederá a continuación.

El xenofóbico personaje cree realmente en el proteccionismo económico y lograr la reducción drástica de sus importaciones, principalmente de China, Europa, Japón y México, ya que aunque resulten todas la gama de productos importados más baratos y de mejor calidad para el norteamericano de a pie, la globalización ha causado que se pierdan miles de empleos en su país y que presenten un déficit comercial (mayores imortaciones a sus exportaciones), al cual denomina fiel a su estilo como saqueo. Su estrategia es imponer aranceles fomentando el incremento productor de ciertos sectores, haciendo a un lado el factor que dentro de la cadena productiva se golpearan otros.  

La táctica de Trump refleja su seguridad de que la fuerte economía de Estados Unidos le da margen de maniobra para doblegar a los productos, trabajadores y consumidores de China, y obligará a sus líderes a ceder y aceptar nuevas concesiones. También conoce a su principal electorado rednecks, intuyendo que por su ignorancia aplaudirán esta estrategia nacionalista”,sin reflexionar en sus implicaciones. Diplomáticos extranjeros señalan que el estilo impulsivo de Trump hace que sea casi imposible predecir la política estadounidense, un factor que se suma a la inestabilidad global.

Estados Unidos exportó en 2018 bienes por unos 120 mil millones de dólares a China, importando en tanto unos 540 mil millones en productos del gigante asiático, según datos del United States Census Bureau (Oficina del Censo de Estados Unidos). Este déficit de 420milmillones de dólares es el señalado constantemente por el presidente estadounidense como motivo del inicio de la Guerra Comercial.

Al imponer cualquier país un arancel a un producto de otra nación, suceden dos cosas: que el comerciante o importador, decida con base en el nuevo precio y las necesidades de sus clientes, si ese producto sigue siendo competitivo; entendamos que no todos los productos a los que se le impone arancel son productos terminados y listos para la venta, muchos son productos necesarios dentro de una cadena productiva, como es el caso del acero, minerales, productos químicos, fibras, textiles, dispositivos y componentes, los cuales son integrados en manufactura con otros de origen nacional para transformarlos en un último producto, de no hacerse la importación, este deberá ser remplazado por otro similar ya sea nacional o extranjero, generalmente con un costo mayor y menor calidad. 

De mantenerse la importación, al momento de entrar al país el importador, no el país de origen, paga a la Tesorería de la Nación el arancel impuesto y el producto entra al consumo interno ya con el costo del arancel, traspasándolo al manufacturero y/o vendedor final, que es el que absorbe el costo, por lo que deberá tomar la decisión de aumentar su precio final de venta o disminuir su margen de utilidad. Resulta obvio que en el 90 por ciento de los casos su decisión será aumentar el precio de venta del producto manteniendo su utilidad, por lo que el consumidor final en todos los casos, paga el arancel. 

En 2018, los consumidores estadounidenses pagaron casi el costo total de los aranceles comerciales de Estados Unidos, impuestosa las importaciones de China y los otros países. En realidad, los aranceles hacen poco por ayudar a las empresas nacionales de Estados Unidos y China y, por el contrario, terminan beneficiando a exportadores en terceros países. De hecho, según los cálculos de la ONU, delos 250milmillones de dólares en exportaciones chinas sujetas a aranceles estadounidenses, aproximadamente el 82por cientose desviará a empresas en otros países.

El estudio indica que las exportaciones de la Unión Europea, como conjunto, son las que aumentarán más, capturando alrededor de70mil millonesde dólares delcomercio bilateral entre Washington y Pekín (50milmillones de dólareslas exportaciones chinas a Estados Unidos y 20milmillones de las exportaciones de EE.UU. al país asiático). Mientras que México, de no derrumbar la “Cuarta Transformación”,la estructura económica lograda en los últimos 30 años será la gran beneficiada del continente americano, con una ganancia por nuevas exportaciones que supera los 26milmillones de dólares.

Como era de esperar, China contrataca y con los aranceles impuestos a los productos norteamericanos como represalia, estratégicamente la mayoría productos agrícolas para golpear a los simpatizantes Trumpistas, pone en jaque a muchas empresas exportadoras y sus empleos, California es donde se concentra el mayor número de empleos amenazados por la guerra comercial: 152,830. Pero hay también mucha gente trabajando en el sector exportador vinculado a China en Texas (92,310), Washington (76,460), Nueva York (64,760) e Illinois (57,570).

Los mercados también hablan y ante la incertidumbre, el gran gurú de la economía mundial, éseque no se equivoca;Wall Street ha venido a la baja con la perdida que esto representa para los inversionistas, la mayor parte de ellos norteamericanos. Donald Trump esta aprendiendo que las guerras comerciales son un boomerang. 

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