SE VENDE PRODUCTO MILAGRO

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Entre Visiones del Poder

Miguel Ángel Solís

Nos vendieron a un presidente milagroso. De santos, escapularios, estampitas y amuletos. Nos dijeron que salvaría al país de las garras de la corrupción, que desterraría la inseguridad, que nos llevaría a tener un sistema de salud como en Finlandia, Dinamarca y Canadá, que acabaría con el mal de males: el neoliberalismo.

Nos ofertaron a un profeta que al final resultó falso por mentiroso y leguleyo. Nos engañaron. Resultó un producto milagro. Millones de mexicanos lo compraron con la fe ciega y la esperanza de que ese producto sanaría todos los males del país. El slogan del producto: “por un cambio verdadero”.

Me imagino a un merolico en el metro (vagonero) vendiendo ese producto acompañado con un librito gratuito – regalo para el bienestar – de recetas mágicas para salir de esta crisis que nos alcanzará a todos, de la que nadie se salvará, dice con grito alentador el vendedor de ilusiones ya entrada la pandemia que nos invade. Ese librito lo firma alguien que cambiaría la historia de México y cuya litofotografía aparece al lado de Morelos, Juárez e Hidalgo, y dice: el procer de la cuarta transformación, Andrés Manuel López Obrador.

Al cabo del tiempo ese producto y el librito evangelizador resultaron ser un “bálsamo” barato que nada curó: nos dieron gato por liebre.

El engaño tiene nombre y apellido,  marca y empaque. Debajo de la envoltura, el producto milagro dice en letras chiquitas casi imperceptibles: puede ser nocivo para la salud del país. Y sí, así fue. Lástima que muchos de quienes compraron ese productazo no leyeron esa inscripción diminuta que resultó tan grande, como la verdad inscrita: no-ci-vo para la salud del país.

En la cajita del producto milagro encontramos sorpresivamente un catálogo que dice para qué sirve: crear 22 millones de empleos en cuatro meses, ayudar a 1.5 millones de mexicanos que tienen changarros, continuar con la construcción Dos Bocas, el Tren Maya y el Aeropuerto de Santa Lucía. También en negritas, cursivas y rojo trae una advertencia: no apto para PYMES, empresarios, profesionistas, ni para quienes pagan impuestos.

Como todo producto milagro hay fórmula: Contiene el 1, 2 3. Uno, enfrentar la crisis con inversión pública para el desarrollo y el bienestar del pueblo, dos, buscar el pleno empleo, y tres, honestidad y austeridad republicana.

Como dice el refrán popular: “prometer no empobrece”.

La terquedad obstinada del hacedor del producto por venderlo todos los días, especialmente por la mañana, apareció en televisión nacional – a manera de infomercial – durante 53 minutos, mismos que desaprovechó. 53 minutos que pudieron cambiar el rumbo de las contantes mentiras ofrecidas por el producto milagroso. 53 minutos para pasar las pruebas sanitarias y dejar atrás el rosario de milagros ya insostenible. 53 minutos para reivindicarse, y eso – como dice el clásico – no sucedió, no sucedió.

Mientras, en el la plaza pública, se arremolinan los compradores del producto milagro que todo cura, esperando que además del librito gratuito que ofrece bienestar para todos, logre con el bálsamo de la sanación, redimir de todo mal con su mágica solución, a más de 50 millones de mexicanos.

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About the Author

Miguel Ángel Solís
Politólogo. Consultor político. Experto en estrategia y comunicación política para campañas electorales, de gobierno y comunicación organizacional. Ex servidor público e investigador universitario. Apasionado del orden, la disciplina y la organización.

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