TRUMP: EL COLAPSO.

Trump

Sobre la Marcha…

Rafael Martínez de la Borbolla
@rafaborbolla

“Está trastornado, desquiciado y es peligroso. Debe irse”.- Nancy Pelosi

A solo días de consolidarse la derrota electoral de Donald Trump y los republicanos en ambas cámaras del Congreso y la Casa Blanca, se anunció que hay más de 100 arrestados y 200 más bajo investigación federal por la intentona golpista de la semana pasada, y la FBI eleva la alerta nacional ante posibles protestas y ataques armados de agrupaciones derechistas en todos los estados y la capital.

Después del histórico segundo impeachment –la aprobación de cargos formales para el juicio político del presidente– que se realizó el miércoles en la Cámara de Representantes, el caso ahora se envía al Senado, que actuará como tribunal, y los senadores como jurado, para determinar la destitución del mandatario. Todo indica que esto no empezará hasta después de que Trump concluya su periodo, el 20 de enero a las 12 del día,  ahora privado de los vastos recursos presidenciales que usó, y de los que ciertamente abusó, para defenderse de una infinidad de acusaciones políticas y penales en los pasados cuatro años. 

Adicionalmente enfrenta el repudio mayoritario en el ámbito de los negocios. Importantes bancos y empresas han manifestado su determinación de no hacer más negocios con las empresas propiedad del todavía presidente, lo que podría significar que al colapso político se agregara un colapso financiero de su imperio.

Trump encarna al fascismo y no es dato menor que 71 millones lo hayan votado y muchos lo sigan ciegamente, pero ésta es una coyuntura que el ala progresista del Partido Demócrata, sin la cual Biden-Harris no habrían alcanzado su resonante victoria ni hubieran ganado los dos cargos senatoriales por Georgia, debe aprovechar para activar programas de gobierno atractivos y eficaces para la sociedad en su conjunto. Si no, el fascismo podría volver fácilmente a la Casa Blanca en 2024, con Trump u otro demagogo.

El legado atroz y negativo que ha dejado el gobierno de Trump no es cualquier cosa. Las amenazas abiertas a la transición política en los Estados Unidos agregan un componente de inestabilidad muy importante que limitará el proceso de recuperación económica, social y política.

Limpiar de raíz el nuevo pensamiento estadounidense costará más de lo que se quiere aceptar. La insurrección es más que una invitación a la secesión o al desconocimiento de las instituciones, es la prueba que confirma una sintomatología expresada durante años y que ha sido ignorada por generaciones.

Pensar que el problema está fuera de las instituciones o fuera las fronteras estadounidenses es un grave error, fortalece la división y no suma a la reconstrucción de las instituciones que además de ser urgente es fundamental para poder atender los retos prioritarios que enfrenta el nuevo gobierno. A Trump le sobrevive el trumpismo, sembrado en las mentes de un importante sector que a consecuencia de frustración acumulada; odian, amenazan y creen cualquier teoría conspirativa por increíble que esta sea para justificarse. 

Estudios realizados en Estados Unidos muestran que los convencidos de estas teorías de la conspiración se muestran aún más convencidos después de haberse confrontado con pruebas que rebaten su veracidad. Estas teorías de la conspiración son tremendamente importantes para la identidad de los que creen en ellas. Son una auténtica declaración de cómo funciona el mundo. Y así se explica todo. No existe la casualidad y todos los engranajes encajan. La fe y la difusión de las teorías de la conspiración supone destacarse entre la multitud y sus teóricos reclaman  “haber comprendido cómo funciona realmente el mundo. Han despertado y abierto los ojos mientras los demás permanecen inactivos”. Por eso, su identidad depende tanto de la creencia en estas teorías.

Las teorías de la conspiración son, a menudo, un fuerte impulso conservador en el sentido que tratan de preservar un orden amenazado o se trata de volver a un orden abolido por presuntos conspiradores. Hay paralelismo con el populismo: “Hacer América grande otra vez”. Los teóricos de la conspiración, como los populistas, están impulsados por una nostalgia del pasado. Si observamos los miedos de los ciudadanos blancos en Estados Unidos, estos ven cómo su posición social está cada vez más socavada. Incluso cuando eran pobres estaban por encima de los otros que no eran blancos. Y también sobre las mujeres. Ahora ellos mismos se ven desafiados. Es una reacción de defensa contra un cambio social que uno no quiere aceptar y encuentra una buena explicación en una teoría conspirativa. Entonces, es perfectamente legítimo actuar contra ella, porque estás oponiendo resistencia a un complot.

En definitiva, Estados Unidos no será la misma nación de siempre. Una democracia que representa mal y elige por medio de un sistema que ciclo tras ciclo reproduce y profundiza la polarización, haya habido fraude o no. A propósito, solo 45 mil votos que hubieran ido para Trump en lugar de Biden en Arizona, Georgia y Wisconsin lo habrían reelegido. Tengamos cuidado, el discurso moderado Demócrata ni los excesos del inquilino en la Casa Blanca fueron los que derrotaron a Trump, fue la pandemia. 

Los simpatizantes de Trump permanecerán, y el hoy dividido partido Republicano, tendrá la tentación de nutrirse de ellos con posturas políticas populistas y conspirativas, los Demócratas lo saben, y es por eso su urgencia de aplastar de una vez por todas al magnate y su mito. Resulta irónico que los más beneficiados por la intentona fallida de golpe de estado, que evidenció las consecuencias del discurso de odio del tirano, sean los recién electos Presidente y Vice Presidenta. 

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1 Comment on "TRUMP: EL COLAPSO."

  1. Rafael Martinez Sr | 17 enero, 2021 at 16:24 | Responder

    En unas elecciones tan reñidas en las que fue derrotado Donald Trump, quedan muchas cosas no aclaradas, la más importante fue la reacción tardía del Presidente Trump en el manejo de la pandemia y sus inverosímiles desacuerdos con las recomendaciones de los científicos, también será de suma importancia como los demócratas lidiaran con el Trumpismo.

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