VENEZUELA: NICOLÁS MADURO SE AFERRA AL PODER

Rafael Martínez de la Borbolla
Rafael Martínez de la Borbolla
@rafaborbolla
Sobre la marcha….

“Estados Unidos no tiene amigos ni enemigos permanentes, sólo intereses”. Henry Kissinger

El pasado 24 de enero, el opositor y presidente de la Asamblea Nacional Venezolana, Juan Guaidó, se proclamó presidente interino del país con el objetivo de convocar unas elecciones libres. Estados Unidos de inmediato lo reconocio. Días después, el Parlamento Europeo sacó adelante una moción para reconocer a Guaidó como presidente. A esta declaración le siguió el reconocimiento explícito las principales potencias.

La caída de la Dictadura se veía inminente, pero pese a todos los pronósticos dos meses y medio después, la situación es la misma: Maduro está aferrado al poder y no tiene la más mínima intención de convocar elecciones, mostrando a quien esté enfrente como advertencia una pequeña Consitutución, como si se tratara de un árbitro sacando la tarjeta roja. Guaidó, que quizá peco de ingenuo al autofijarse fechas fatales, sigue con todo el apoyo extranjero, pero sin pueblo ni recursos que gobernar, así como López Obrador cuando se declaró Presidente Legítimo, aunque ahora con la posibilidad de ser arrestado; sin otra opción que apelar a la ciudadanía, la misma a la que cubre la sombra de la desesperanza como un fantasma recurrente. Guaidó entiende que la presión interna es la que puede marcar la diferencia; la batalla por la opinión pública, la perdió Maduro hace tiempo. Pero lo más preocupante, la crisis humanitaria venezolana sigue intensificándose. Como históricamente sucede, ante los pronósticos que no se cumplen los miserables pagan. 

La frase de Donald Trump de que todas las opciones estaban sobre la mesa, fue eso. Una frase que busca meter presión a Maduro, a Diosdado Cabello y a la cúpula de la Fuerza Armada. La opción militar no contó con el respaldo ni del Grupo de Lima, ni de Brasil, ni de Europa, y ahora Estados Unidos la aplaza, en el entendido de que no hay condiciones para ello. Los Republicanos entienden que cauaquier intervención militar no justificada implicaría su derrota en las próximas elecciónes. Pero de llevarse acabo la invasión, Guaidó perdería toda legitimidad. Los riesgos de hacer de Venezuela la Siria Latinoamericana, afortundamente parecen estar fuera de cualquier opción, por el momento.  

Mientras los militares apoyen a Nicolás Maduro, éste podrá dormir tranquilo, aun cuando los apagones sistemáticamente paralicen casi las tres cuartas partes del país, no existan medicinas en los hospitales, comida en los hogares y la crisis económica alcance niveles jamás imaginados ni por los más negativos de los economistas, debiéndose reconocer ademas del fracaso del populismo, la mano invisible del Imperio del Norte que aprieta cuando y donde le conviene. 

El Parlamento de nuevo intentó persuadir a los miembros del cuerpo castrense con un “Acuerdo para la incorporación, reinstitucionalización y fortalecimiento de la Fuerza Armada”,en el que pide a los militares desobedecer a la Revolución Bolivariana, asegurando que se les respetarán todos sus derechos, tanto grados como condecoraciones y amnistía plena. Esta nueva petición de los opositores a la Fuerza Armada se suma a las que hace casi a diario Guaidó. 

Maduro está rodeado de algunos de los militares del círculo íntimo de Hugo Chávez, que acompañaron al expresidente en el fallido golpe de 1992 y otros que presuntamente se encuentran vinculados con el narcotráfico, por lo que de caer el Régimen ellos tendrían más que perder. Algunos analistas destacan que la estrategia de Guaidó debería estar enfocada a los mandos medios militares, en las cirucunstancias actuales difícilmente los generales desertarán, y menos aún con el apoyo mostrado por Rusia y China. 

Mientras tanto, Venezuela se pierde en el laberinto de la geopolítica, Rusia ha enviado militares a Caracas y aterrizaron algunos bombarderos, como respuesta más que a los vínculos comerciales o a las amenazas de Trump, a la creciente influencia militar de Estados Unidos en la región báltica y Ucrania. De forma sostenida, Ucrania se está alejando cada vez más de Rusia, mientras se acerca a los Estados Unidos y la Unión Europea. La estabilidad de Ucrania, la segunda exrepública soviética más importante, es estratégica para la Federación Rusa, siendo además una nación conectada históricamente con el pueblo ruso. Si Estados Unidos apoya a Ucrania, Rusia lo hará con Venezuela. El equilibrio de la Guerra Fría está de regreso. ¿Estados Unidos está dispuesto a retroceder en Ucrania si Rusia hace lo mismo en Venezuela?

China es el acreedor más importante de Venezuela. De 2007 a 2016, los bancos estatales del gigante asiático otorgaron 17 préstamos a Venezuela por un total de 62 mil 200 millones de dólares. Esa cifra fue más de lo que otorgó a cualquier otro país latinoamericano, de caer Maduro se pondría en riesgo el pago de estas deudas. Pero si se garantiza el pago de los adeudos y como incentivo terminara, o al menos se limitara la guerra comercial impuesta por Washington su apoyo a Caracas pudiera esfumarse, y ya viéndose solos los militares venezolanos tomarían con más prudencia e interés la amnistía ofrecida por Juan Guaidó. Quizá los días del régimen de Maduro están contados, pero a veces el tiempo es muy largo y más aún para el que lo sufre.

1 Comment on "VENEZUELA: NICOLÁS MADURO SE AFERRA AL PODER"

  1. Es comprensible que, sobre todo los que viven en Venezuela, no puedan asimilar con objetividad las victorias obtenidas en el camino recorrido. La crisis energética y de agua ocupa y preocupa a la gente. Se ha ganado mucho en poco tiempo. Sin embargo, si creemos que hay nervios e impaciencia en la mayoría del pueblo venezolano e incluso en parte de la dirigencia que lidera el cambio en Venezuela, podemos decir con seguridad que los nervios y la impaciencia de los usurpadores es mucho mayor. Ellos saben que no tienen futuro. El chavismo sabe perfectamente que no hay forma de salir del laberinto. Ellos saben que la inmensa presión que los asfixia tanto interna como externamente resulta insostenible en el tiempo.

    China y Rusia no se la están jugando por Maduro, mucho menos los chinos. Lo único que procuran es asegurar sus inversiones y la inmensa deuda que tienen en el país. En ese proceso, es lógico que las señales enviadas contradigan los objetivos de Juan Guaidó. Es comprensible que incluso el silencio, precisamente es lo que ha hecho China, resulte sospechoso. La realidad es que debe resultar alentador. Por otro lado, el apoyo y la participación rusa podrían resolverse en última instancia a través de una mesa de negociación con la administración Trump.

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