Estos son los temas más importantes de la mañanera: Sheinbaum confirmó ayuda a Cuba sin combustibles, rechazó un “Plan B” ante el ruido del T-MEC con Canadá y defendió la vacunación por el repunte de sarampión.
Conferencia del Pueblo | Claudia Sheimbaum
Análisis
Política Gurú
Estos son los temas más importantes de la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum: el nuevo envío de ayuda humanitaria a Cuba, el ruido alrededor del T-MEC y la presión sanitaria por el sarampión, que ya obliga a afinar mensajes y prioridades.
En Palacio Nacional se intentó dibujar una línea “humanitaria” muy clara: sí a alimentos y apoyos, no a petróleo. Y aunque la explicación se presentó como prudencia, el subtexto fue evidente: en política exterior, el riesgo se está midiendo con calculadora… y con miedo.
La presidenta confirmó que el próximo cargamento a Cuba incluirá alimentos y “otras solicitudes” del gobierno cubano. Sin embargo, recalcó que no se enviarán combustibles. La frase se vendió como decisión técnica, pero también sonó a contención preventiva ante el castigo comercial.
El elefante en la sala se llamó Donald Trump. Aunque no se dramatizó, quedó claro que la amenaza de aranceles funciona como un cerco psicológico: condiciona qué se manda, cómo se nombra y hasta qué tan alto se defiende una postura. La soberanía, cuando tiembla la economía, se vuelve narrativa.
Sheinbaum remató con una crítica: México no está de acuerdo con imponer aranceles a quien venda petróleo a la isla. No obstante, el movimiento real fue otro: se evitó el punto exacto que podría detonar represalias. Ayuda sí, pero sin tocar el botón que dispara. Y eso, para muchos, es política exterior a la defensiva.
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Luego vino el segundo acto: comercio y tratado. La mandataria explicó la visita de empresarios y funcionarios canadienses en el contexto de la revisión del T-MEC, y negó que exista un “Plan B” ante versiones de que Estados Unidos podría tensar o incluso romper el acuerdo.
El mensaje buscó tranquilidad: se fortalecerá la relación con Canadá, se impulsarán inversiones y se ampliará el intercambio, en especial con productos agroalimentarios mexicanos. Además, dijo que hoy recibiría al ministro de Comercio canadiense y parte del gabinete para dar seguimiento a lo firmado con Mark Carney.
Aun así, el problema no es la visita, sino el contexto: cuando se repite “el tratado va a permanecer”, suena menos a certeza y más a conjuro. Porque, si el socio más grande amenaza con salirse, el resto no “revisa”: se prepara. Negar el Plan B también es admitir que el Plan A está bajo presión.
El tercer bloque golpeó distinto: salud pública. Con casos al alza, el gobierno defendió la estrategia de vacunación contra el sarampión y aclaró por qué a mujeres embarazadas no se les aplica la vacuna: se trata de una formulación con virus vivos atenuados y, según se explicó, existe riesgo de transmisión al bebé a través del cordón umbilical.
El subsecretario Ramiro López dijo que, si una embarazada presenta síntomas, en hospitales existe una alternativa para potenciar su inmunidad. Además, se señaló que algo similar aplica para personas inmunocomprometidas, como quienes están en quimioterapia. El punto fue clínico, pero el trasfondo fue político: la crisis sanitaria exige precisión y empatía, no solo cifras.
Por su parte, Eduardo Clark reiteró que se dará preferencia de vacunación a niñas, niños y personas de 13 a 49 años, y sostuvo que quienes ya se vacunaron o tuvieron la enfermedad hace años “ya están protegidos”. Aun así, el choque social ya se asoma: mayores de 50 reclamaron negativas en módulos.
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La recomendación se concentró en entidades con más contagios o mayor urgencia: Jalisco, Sinaloa, Ciudad de México, Puebla, Colima, Nayarit, Tlaxcala, Durango, Chiapas, Tabasco y Sonora. Además, se recordó que el brote arrancó con reportes iniciales en Chihuahua.
El dato duro se soltó como ancla: 410 casos en la última semana y un acumulado de 9,487 confirmados desde 2025. El gobierno insistió en que la incidencia es relativamente baja por la cobertura histórica. Sin embargo, cuando un virus prevenible regresa, no regresa solo: vuelve con desconfianza, rezagos y sistemas locales rebasados.
Conclusión editorial del día: hoy la presidenta intentó sostener tres frentes con un mismo recurso: control del relato. En el exterior, Cuba se volvió un “sí” condicionado por el fantasma de aranceles; en el comercio, el T-MEC se defendió como si repetirlo lo blindara; y en salud, el sarampión obligó a justificar límites y prioridades. El gobierno no solo gobierna: negocia con presiones, administra riesgos y pide fe.

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