La fractura interna: Huachicol, fiestas en Polanco y la guerra civil de la 4T.

Ramírez Cuevas

Entre manjares, música de banda y presuntas maletas de dinero en Polanco, se gestó una de las crisis más graves del oficialismo. La disputa abierta entre Julio Scherer y Jesús Ramírez Cuevas revela nexos peligrosos con el crimen organizado que ya están en la mira de la justicia estadounidense.

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Análisis

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En los pasillos del poder, la lealtad suele ser una moneda de cambio volátil. Sin embargo, lo que hoy presenciamos entre las figuras más prominentes del obradorismo no es un simple desacuerdo, sino una fractura expuesta que amenaza la estabilidad del nuevo gobierno. La reciente publicación del libro de Julio Scherer Ibarra ha destapado una cloaca que vincula, presuntamente, a la comunicación oficial con el crimen organizado.

Por consiguiente, es vital analizar el epicentro del escándalo: las “fiestas de Polanco”. Según testimonios y documentos de inteligencia citados, el fallecido Sergio Carmona, conocido como el «Rey del Huachicol», no era un empresario cualquiera. Al contrario, se perfilaba como el gran mecenas financiero de Morena en el norte del país. En un lujoso departamento de la calle Calderón de la Barca, Carmona agasajaba a la cúpula morenista con banquetes, música de Julión Álvarez y, lo más grave, dinero en efectivo.

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No obstante, la trama se complica al involucrar directamente a Jesús Ramírez Cuevas, actual Coordinador de Asesores de la Presidencia. Las acusaciones sugieren que fue él quien abrió las puertas de Palacio Nacional a Carmona. De hecho, existen señalamientos sobre grabaciones ocultas —realizadas por el propio Carmona y vecinos vigilantes— que documentarían la salida de funcionarios con maletas sospechosas.

Mientras tanto, la respuesta institucional ha sido tibia. La presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por una defensa basada en la nostalgia y el compañerismo universitario, desestimando las implicaciones legales. A pesar de ello, el riesgo es mayúsculo. No se trata solo de política doméstica; Estados Unidos mantiene investigaciones abiertas en cortes de Texas y Nueva York por lavado de dinero y financiamiento ilícito, donde el nombre de Ramírez Cuevas ya figura en los expedientes.

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Por otra parte, la reacción del exvocero ha sido atacar al mensajero, acusando a Scherer de extorsión. Así, dos de los hombres más cercanos a López Obrador se destruyen mutuamente, validando la teoría de que la verdadera oposición de la 4T está dentro de su propia casa. En consecuencia, la narrativa de la “honestidad valiente” se desmorona ante la evidencia de una guerra intestina por el poder y la impunidad.

Finalmente, el ciudadano común debe preguntarse: ¿Quién gobierna realmente cuando las decisiones se toman entre fiestas financiadas por el huachicol? La corrupción no se ha ido; simplemente cambió de código postal a una zona exclusiva de Polanco.

Editorial basada en la columna “Serpientes y Escaleras» de Salvador García Soto; publicada en El Universal.

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