Mataron a “El Mencho”: el golpe que reordena la seguridad… y el precio lo paga la calle

Muerte de El Mencho

La muerte de “El Mencho” en un operativo federal marca un quiebre en la estrategia de seguridad: fortalece a Harfuch, abre más cooperación con EU y deja una factura inmediata en la calle, con bloqueos y tensión regional.

Editorial | Seguridad

Análisis

Política Gurú

La muerte de “El Mencho” no es solo un titular de alto impacto: es un giro operativo que reacomoda la conversación sobre seguridad, cooperación bilateral y costos cotidianos. Si el objetivo era mandar una señal, el mensaje fue entregado con contundencia y, además, con consecuencias inmediatas.

El operativo en Tapalpa exhibe un método: inteligencia fina, coordinación militar y ejecución sin margen de improvisación. Según la narrativa oficial, la ubicación se consolidó por intercepciones del Centro Nacional de Inteligencia, y el despliegue se cerró con Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional.

Sin embargo, el punto clave no es el “cómo”, sino el “para qué”. La administración de Claudia Sheinbaum necesitaba resultados verificables en su estrategia. Y, al mismo tiempo, Estados Unidos venía empujando por golpes contra estructuras criminales con valor simbólico y operativo.

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Por eso, la lectura política se vuelve inevitable. Con este golpe, el Gobierno mexicano gana margen para decir que la prioridad es desarticular cárteles y no administrar la narrativa. Además, queda claro que la cooperación con agencias como la DEA y el FBI ya no es un tabú: es una herramienta.

En paralelo, el gran beneficiario interno parece ser Omar García Harfuch. No solo por el rol institucional, sino por la carga simbólica: el atentado de 2020 lo convirtió en antagonista directo del Cártel Jalisco Nueva Generación. Ahora, ese capítulo se cierra con una victoria que lo fortalece dentro y fuera del país.

Aun así, el costo se paga en la calle. Los bloqueos, la quema de vehículos y los disturbios posteriores demuestran que la organización conserva capacidad de reacción territorial. En términos simples: se cayó la cabeza, pero el músculo sigue activo. Y eso significa días —o semanas— de presión operativa.

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Además, el episodio deja otra señal: la supuesta rivalidad entre Seguridad y Defensa pierde fuerza ante un operativo que se presume coordinado. Si hubo fricciones, hoy quedaron subordinadas a un objetivo mayor. Y, por lo tanto, el mensaje hacia adentro es disciplina; hacia afuera, eficacia.

Luego viene la siguiente pregunta: ¿quién sigue? Los nombres que circulan como objetivos prioritarios anticipan que el tablero se moverá en más de una región. Si esa ruta se mantiene, el país podría entrar en una fase de golpes selectivos con reacciones violentas intermitentes.

Mientras tanto, desde Estados Unidos llega otra sacudida: la Corte frenó el uso de la International Emergency Economic Powers Act para aranceles generalizados, y eso obligó a un rediseño vía “Sección 122”, sin eliminar del todo los gravámenes sectoriales. Para México, el alivio parcial importa… pero la incertidumbre sigue.

Y, como telón de fondo, la decisión de la PAOT de reservar información del caso del Refugio Franciscano alimenta la desconfianza pública: cuando se cierra la llave de datos, crece el ruido. Seguridad, economía y transparencia: tres frentes, un mismo termómetro ciudadano.

Crédito: Esta editorial está basada en la columna de opinión de Mario Maldonado, “NegoCEOs”, publicada en El Universal.

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