La gobernadora Layda Sansores vive su momento más bajo. Entre el desplome de su popularidad y un posible pacto nacional que entregaría Campeche a Movimiento Ciudadano, el futuro de la 4T en el estado pende de un hilo.
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El 2026 ha comenzado como una pesadilla política para Layda Sansores. En los pasillos de la política campechana, el rumor de una traición cupular suena cada vez más fuerte. Sin embargo, no se trata de una teoría de la conspiración, sino de un frío cálculo electoral de cara al 2027.
En consecuencia, la gobernadora se encuentra operando a marchas forzadas para evitar que Morena entregue el estado a Movimiento Ciudadano. La oferta es simple: la 4T cedería Campeche a cambio de asegurar su permanencia en Nuevo León, donde la impopularidad de Samuel García ha dejado un vacío peligroso.

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Por lo tanto, el avance de Eliseo Fernández Montúfar en las encuestas ya no es solo una preocupación local, sino una pieza en un tablero nacional. Además, el panorama jurídico de Sansores se desmorona. Recientemente, la Suprema Corte anuló su reforma a la Ley de Obras Públicas, devolviendo la autonomía financiera a los municipios.
Asimismo, el golpe más demoledor no vino de la oposición, sino de Palacio Nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum desautorizó públicamente la detención del exrector de la UAC, José Alberto Abud. Efectivamente, Sheinbaum dejó claro que la justicia no debe usarse como una vendetta política, marcando una distancia gélida con la gobernadora.
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Por otra parte, el ciudadano común percibe este aislamiento. La aprobación de Sansores se desplomó al 42 %, situándola en el lugar 26 de 32 a nivel nacional. Como resultado, el desencanto social y la pérdida de control institucional sugieren que el “Jaguar” se está quedando sin garras.
Finalmente, para el campechano de a pie, esto significa una parálisis administrativa. Mientras la gobernadora lucha por su supervivencia política contra su propio partido, la inseguridad y la falta de obra pública real afectan el bolsillo y la paz de las familias. En conclusión, Layda ya no es el activo que solía ser para la Cuarta Transformación.

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