Las narrativas sobre seguridad entre México y Estados Unidos vuelven a chocar. Mientras Washington presiona por resultados más rápidos contra el narcotráfico, la presidenta Claudia Sheinbaum defiende su estrategia con datos en mano y lanza un mensaje claro: la responsabilidad es compartida.
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Las narrativas sobre seguridad entre México y Estados Unidos vuelven a chocar. Mientras Washington presiona por resultados más rápidos contra el narcotráfico, la presidenta Claudia Sheinbaum defiende su estrategia con datos en mano y lanza un mensaje claro: la responsabilidad es compartida.
El conflicto se hizo evidente tras un comunicado del Departamento de Estado de EE. UU., encabezado por Marco Rubio. Tras una llamada con el canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente, la dependencia estadounidense calificó de “inaceptable” el “avance gradual” de México frente a los desafíos de seguridad. Rubio exige “resultados concretos y verificables” para desmantelar redes de narcoterrorismo y reducir el tráfico de fentanilo.

Desde su conferencia mañanera en el Estado de México, Sheinbaum no tardó en responder. Lejos de aceptar la crítica pasivamente, la mandataria calificó los resultados de la cooperación actual como “muy contundentes”.
Para respaldar su postura, Sheinbaum presentó tres cifras clave. Primero, destacó una reducción del 50 % en las incautaciones de fentanilo en la frontera, según datos de la propia CBP estadounidense. Segundo, señaló el decomiso de 320 toneladas de drogas en territorio nacional. Y tercero, reiteró la disminución del 40 % en homicidios dolosos desde el inicio de su gestión.
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Sin embargo, el punto más álgido no fue solo la defensa, sino el contraataque. Sheinbaum enfatizó que, para que la estrategia funcione, Estados Unidos debe hacer su parte. Esto implica frenar el tráfico ilegal de armas hacia México, combatir el lavado de dinero en su propio territorio y abordar integralmente el consumo de drogas. “El Gabinete de seguridad prácticamente no duerme”, sentenció la presidenta.
Este cruce de declaraciones ocurre en un contexto de creciente presión. Medios como The Washington Post y The New York Times han revelado la insistencia de EE. UU. para que México acepte ayuda directa de sus agencias antidrogas o militares, incluyendo el uso de drones. Ante esto, Sheinbaum ha sido tajante en su negativa, defendiendo la soberanía nacional y limitando la colaboración al intercambio de información e inteligencia.

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