The Economist sostiene que el mayor problema económico de Claudia Sheinbaum no proviene de Donald Trump, sino de decisiones internas que han debilitado la inversión, el crecimiento y la certidumbre para el sector privado en México.
Internacional | Economía
Análisis
Noticias
Política Gurú
The Economist puso el dedo en una herida incómoda para el gobierno de Claudia Sheinbaum: el freno económico de México no puede explicarse solo por Donald Trump ni por la incertidumbre externa. Según el semanario británico, el problema de fondo está dentro del propio país: baja inversión, crecimiento débil y un entorno regulatorio que desalienta al capital privado.
La tesis no es menor. Mientras el discurso oficial suele enfatizar el riesgo de las decisiones de Washington, la publicación sostiene que la principal barrera está en las señales que emite el propio Estado mexicano. En ese diagnóstico entran las reformas impulsadas por Morena, la elección popular de jueces, el debilitamiento o desaparición de organismos autónomos y el mayor control estatal sobre sectores estratégicos, especialmente el energético.
El punto central es simple: cuando una economía genera dudas sobre sus reglas, los inversionistas se frenan. Y cuando la inversión se enfría, el crecimiento pierde fuerza. Eso termina pegando en el empleo, en los salarios y en la capacidad de las familias para mejorar su nivel de vida. En otras palabras, no se trata solo de una discusión entre tecnócratas o empresarios; se trata de cuánto se mueve, o no, el bolsillo del ciudadano común.
Te puede interesar: Noroña niega hostilidad contra Grecia Quiroz, pero su versión deja más dudas que respuestas
Los datos recientes ayudan a entender por qué este señalamiento encontró eco. Inegi reportó que el PIB de México creció 0.8% en 2025, una cifra muy modesta para una economía del tamaño mexicano y una revisión al alza frente al cálculo preliminar. Aun así, el ritmo sigue siendo débil. El FMI había proyectado un crecimiento de 1.0% para 2025, mientras la OCDE advirtió que el avance estructural del PIB per cápita en México ha sido históricamente muy bajo.
Aquí aparece la paradoja mexicana. Por un lado, el país sigue mostrando fortalezas claras. Estados Unidos mantiene a México como un socio comercial crucial, con un intercambio de bienes que en 2025 rondó los 872.8 mil millones de dólares. Además, la Secretaría de Economía informó un récord de 40,871 millones de dólares de inversión extranjera directa en 2025. Sin embargo, esos números positivos no se han traducido en un despegue económico sostenido para la mayoría de la población.
Síguenos en Facebook para mantenerte siempre informado
Eso explica por qué el debate importa. No basta con presumir exportaciones récord o relocalización industrial si el clima interno sigue generando dudas. La inversión productiva necesita certidumbre jurídica, árbitros confiables, reguladores con autonomía real y reglas que no cambien según la coyuntura política. De lo contrario, el capital entra con cautela, se concentra en sectores específicos o simplemente pospone decisiones.
También hay un ángulo político delicado. Si Sheinbaum permite que el debate económico quede reducido a culpar a Trump, corre el riesgo de subestimar factores internos que sí dependen de su gobierno. Y si no corrige el entorno de inversión, el costo no será abstracto: menos empleos formales, menor expansión de empresas, más presión fiscal y una economía que avanza demasiado lento para un país que necesita crecer más y mejor. Esa, en el fondo, es la advertencia de The Economist: el verdadero desafío de México no está solo afuera, sino en las decisiones que toma en casa.

Be the first to comment on "The Economist pega donde más duele: el freno económico de Sheinbaum no está en Trump, sino en México"