Mientras los líderes globales y los dueños del capital se reúnen en Suiza para redefinir el futuro económico, México deja su silla vacía. La ausencia de la presidenta Sheinbaum en el Foro de Davos envía una señal contradictoria a los mercados que podría frenar la llegada de capitales.
Editorial | Economía
Análisis
Política Gurú
La decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum de ausentarse del Foro Económico Mundial en Davos marca un momento definitorio en su política exterior y económica. Lejos de ser un simple desaire diplomático, esta acción revela una visión aislacionista que podría costar caro al ciudadano de a pie. Mientras el mundo se reconfigura en los Alpes suizos, México opta por mirar hacia adentro.

Por un lado, la mandataria insiste en querer atraer inversión privada extranjera. Sin embargo, rechaza la oportunidad más clara para dialogar cara a cara con 850 líderes industriales y 65 jefes de Estado. En lugar de asistir personalmente para calmar los nervios de los mercados sobre la Reforma Judicial, envía a una delegación con poca capacidad de maniobra real. Altagracia Gómez y Alicia Bárcena acudirán, pero sin el peso político necesario para contrarrestar la incertidumbre.
En contraste, líderes como Gustavo Petro y Javier Milei entienden que la soberanía moderna no es encierro, sino presencia. Ellos estarán ahí, dialogando con figuras clave como Donald Trump. Por consiguiente, Sheinbaum desaprovecha una plataforma dorada para posicionar a México, no solo como maquila, sino como un socio estratégico indispensable.
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Además, el dogma parece pesar más que el pragmatismo. La insistencia en un modelo económico cerrado ignora que el mundo opera bajo un sistema capitalista interconectado. No obstante, la presidenta parece replicar los vicios del régimen anterior: preferir el aplauso local en las mañaneras que la negociación dura en el escenario global.
Para el mexicano común, esto se traduce en oportunidades perdidas. Menos roce internacional significa menos confianza, y menos confianza resulta en menos empleos de calidad. En resumen, mientras el mundo avanza en tren bala hacia la modernidad económica, el gobierno mexicano parece haberse quedado en el andén, confundiendo ideología con estrategia.
Claudia Sheinbaum Davos
Crédito: Esta editorial está basada en: Raymundo Riva Palacio en su columna “Estrictamente Personal” publicada en El Financiero.

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