Tequila: El shot envenenado de la democracia

Narcopolítica

Lo de Tequila no es una resaca; es un coma etílico institucional. El caso del alcalde Diego Rivera Navarro confirma que el narco ya no amenaza, ahora gobierna desde adentro.

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Claroy Cociso | Alberto Castelazo Alcalá

Opinión

Política Gurú

@Castelazoa

Lo de Tequila no es una resaca; es un coma etílico institucional. El caso del alcalde Diego Rivera Navarro, lejos de ser una anécdota aislada en Jalisco, confirma lo que nadie en Palacio Nacional quiere admitir en voz alta.

Por consiguiente, el modus operandi cambió radicalmente. Ya no estamos en la época donde el narco enviaba coronas fúnebres para amenazar. Ahora, simplemente, imponen al candidato.

De hecho, la narcopolítica ha evolucionado. Antes, la ley era “plata o plomo”. Hoy, organizaciones como el CJNG no pierden tiempo convenciendo a rebeldes; mejor colocan a sus propios empleados en la nómina de partidos como Morena.

Adán Augusto López
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Sin embargo, los gobernadores miran hacia otro lado. Se lavan las manos alegando que son “delitos federales”, dejando a los municipios —la primera línea de defensa ciudadana— en el abandono total.

No es casualidad que asesinen a un alcalde cada dos meses y medio. Las cifras de EL UNIVERSAL son escalofriantes: 119 ediles ejecutados desde el año 2000. Aunque Peña Nieto tuvo el récord, el primer año de Claudia Sheinbaum ya suma 10 ataúdes.

Por lo tanto, la estrategia de seguridad es una coladera. Si el caso de Carlos Manzo en Uruapan fue un grito de auxilio, lo de Diego Rivera es la confirmación de la captura del Estado.

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Además, los municipios ricos en turismo o agricultura son las nuevas “minas de oro”. El crimen organizado ya no solo trafica; ahora vive del presupuesto público y la extorsión institucionalizada.

Tan solo la semana pasada, el terror tocó la puerta en Puebla, Morelos y Veracruz. Balazos a casas, emboscadas y atentados son el pan de cada día para quienes se resisten a entregar las llaves de la ciudad.

¿Cuántos alcaldes más deben caer para que la Federación entienda que el cáncer viene de abajo hacia arriba? La estructura política se está pudriendo desde sus cimientos.

En consecuencia, negar que amplias franjas de México están bajo un cogobierno criminal es vivir en una realidad alternativa. Los partidos se han convertido, queriendo o no, en agencias de colocación para el crimen.

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