La OCDE volvió a bajarle el volumen al optimismo económico de la 4T.
Mientras el gobierno promete crecimiento y estabilidad, los nuevos números hablan de un México que avanza lento, se endeuda más y arrastra un déficit fiscal difícil de corregir.
Nacional | Economía
Noticias
Política Gurú
Mientras la narrativa oficial presume un México boyante, la OCDE acaba de bajar la realidad a papel hoy.
Según el Economic Outlook 2025, el PIB mexicano apenas crecería un 0.7 % en 2025, 1.2 % en 2026 y 1.7 % en 2027.
Muy lejos del optimismo fiscal que vende Palacio Nacional.
Además, la organización advierte que el déficit fiscal rondará el 3.6 % del PIB este año y el próximo.
Después solo bajaría ligeramente a un 3.2 % en 2027.
Bajo ese escenario y sin más ingresos públicos, la deuda pública podría llegar a casi un 60 % del PIB en 2027.
Así se diluye el discurso de “finanzas sanas”.
Además, el recorte llega después de que Banxico y otros organismos enfriaron ya sus propios escenarios de crecimiento para México.

Mientras tanto, el gobierno sigue construyendo su Paquete Económico con un supuesto de un 2.3 % de crecimiento.
La brecha con la OCDE y con Banxico ya es imposible de ignorar.
Sin embargo, en el discurso oficial se culpa a los “organismos internacionales” y se recurre otra vez al guion de la conspiración.
Sin embargo, el organismo no solo trae malas noticias.
También reconoce que el bajo desempleo, la moderación de la inflación y menores tasas pueden sostener algo de consumo interno.
Por otro lado, pone el dedo en la llaga de siempre.
Los aranceles, la incertidumbre comercial y la desaceleración de Estados Unidos frenarán exportaciones e inversión justo cuando se presume el milagro del nearshoring.
Además, la OCDE sugiere un cambio serio en el marco fiscal de mediano plazo.
Síguenos en X (antes Twitter) para mantenerte siempre informado
Pide usarlo para reducir el déficit y abrir espacio a inversión en educación y digitalización.
Ahí está la contradicción central del sexenio de Claudia Sheinbaum.
Se habla de transformación, pero se mantiene un gobierno caro, con programas clientelares y poca apuesta real por productividad.
Así, cada nuevo recorte externo no solo pega en los mercados.
También exhibe la fragilidad del cuento económico de la 4T frente a los datos.
Al final, el mensaje de la columna de Yolanda Morales y de la OCDE es directo.
Si México no ajusta cuentas pronto, el futuro económico será lento, endeudado y, otra vez, desperdiciado.
