En Guerrero ya se juega 2027: Félix Salgado arropa a Claudia Sheinbaum en público y, con eso, vuelve a encender el choque entre antinepotismo y sucesión familiar.
Editorial | Elecciones 2027
Análisis
Política Gurú
En Guerrero 2027 ya empezó la precampaña, aunque nadie lo admita en voz alta. Este fin de semana, Félix Salgado y la gobernadora Evelyn Salgado se acomodaron en primera fila durante la gira de Claudia Sheinbaum. Y, además, el senador soltó el elogio perfecto para redes: “La mejor presidenta del mundo”.
Sin embargo, el gesto no es solo cortesía. Es un mensaje interno: “Aquí sigo, aquí mando y aquí muevo gente”. En Atoyac de Álvarez, entre productores de café y aplausos, Salgado midió músculo territorial. Por eso, cada porra y cada selfie funcionan como termómetro de poder.
Ahora bien, el telón de fondo es más incómodo: el antinepotismo que Sheinbaum ha empujado —al menos como línea política para 2027— choca con la intención del senador de suceder a su hija. Y aunque la reforma legal se ha estirado en el Congreso, el costo reputacional no se aplaza. De hecho, el ciudadano común solo escucha una cosa: “Se hereda el cargo”.

Mientras tanto, en Palacio se interpreta que la lealtad pública se usa como escudo preventivo. Si el padre se muestra alineado con la presidenta, entonces cualquier freno interno se vende como “traición” o “injusticia”. Además, esa narrativa busca poner a Morena en modo disciplina: nadie quiere pelearse con el aparato local que controla movilización y estructura.
Además, la disputa no ocurre en el vacío. Hay otros grupos y aspirantes midiendo terreno, y cada señal desde la Presidencia reordena apuestas. Por eso, el “quién” importa tanto como el “cómo”: no es lo mismo competir con reglas claras que con padrinazgos.
En ese tablero aparece Esthela Damián como pieza nueva y estratégica desde la Consejería Jurídica. Su llegada, cercana al grupo de Omar García Harfuch, se lee como operación fina: ordenar el juego, bajar conflictos y, sobre todo, evitar que la sucesión se convierta en pleito de familia. En cambio, se buscaría una ruta “institucional” con candidato competitivo y sin sombra de linaje.
Síguenos en Threads para mantenerte siempre informado
¿Y esto en qué le pega a la gente? Primero, porque Guerrero no puede darse el lujo de un gobierno distraído en grilla: seguridad, reconstrucción, empleo y servicios básicos no esperan a 2027. Segundo, porque cuando la política se vuelve herencia, se reduce la rendición de cuentas: si el poder “se queda en casa”, la presión social pesa menos.
Además, la disputa interna consume recursos y tiempo. Cada operador que hoy arma porras mañana debería estar resolviendo problemas concretos. Y, por si fuera poco, la pelea por candidaturas suele abrir la puerta a pactos opacos que el ciudadano paga con impunidad y burocracia.
Finalmente, el mensaje es claro: Morena en Guerrero tendrá que decidir si presume “transformación” o tolera dinastías. Sheinbaum necesita gobernabilidad, sí; pero también necesita coherencia. Porque, al final, la credibilidad no se construye con aplausos, sino con reglas que se cumplan.

Be the first to comment on "Guerrero 2027: Félix Salgado se pega a Sheinbaum y reabre la pelea por la sucesión"