El reconocimiento de la DEA al secretario de Seguridad contrasta con el malestar atribuido al obradorismo tras la cancelación de la visa de López Beltrán.
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El viaje de Omar García Harfuch a Buenos Aires para participar en la cumbre internacional de la DEA reforzó la cooperación antidrogas con Washington, pero también abrió un nuevo frente político dentro del oficialismo, todavía sacudido por la revocación de la visa estadounidense de Andrés Manuel López Beltrán.
El secretario de Seguridad asistió del 18 al 20 de agosto a la 40 Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC). Ahí expuso resultados de la estrategia mexicana y defendió la coordinación internacional con respeto a la soberanía. La participación fue confirmada por la SSPC.
Terrance Cole, administrador de la DEA, presentó a Harfuch como “socio de confianza” y “amigo” de Estados Unidos. El reconocimiento fortalece al funcionario como interlocutor bilateral.
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En contraste, la cercanía pública con la agencia estadounidense incomodó a sectores identificados con el obradorismo, según la información proporcionada a Política Gurú. La tensión no ha sido reconocida oficialmente, pero aparece en un momento delicado para Morena y para el equilibrio interno del gobierno de Claudia Sheinbaum.
La versión surgida desde Palenque
De acuerdo con esa versión, López Obrador habría planteado en conversaciones privadas exigir visa a visitantes estadounidenses “por dignidad” y bajo un criterio de reciprocidad. También habría dicho que la carta enviada por su hijo a Donald Trump fue decisión del propio Andrés Manuel López Beltrán.
No existe confirmación pública de esas conversaciones. Por ello, ambas afirmaciones deben tratarse como versiones políticas, no como decisiones gubernamentales. México tampoco ha anunciado un cambio de requisitos migratorios para ciudadanos estadounidenses, medida que correspondería al gobierno federal y tendría consecuencias diplomáticas, turísticas y económicas.
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El antecedente brasileño sí es verificable: Brasil restableció en abril de 2025 la visa para estadounidenses bajo el principio de reciprocidad. En julio de 2026, Lula confirmó además que negó visas a dos funcionarios de Estados Unidos, a quienes señaló de pretender intervenir en el proceso electoral brasileño. Reuters documentó el caso.
Cooperación o confrontación
La revocación de la visa de López Beltrán también está confirmada por él mismo. Washington evitó comentar el expediente individual por confidencialidad, mientras Sheinbaum afirmó que no conoce investigación mexicana en su contra y calificó el uso político de esas medidas como una cuestión de soberanía. Reuters confirmó ambos posicionamientos.
El episodio expone dos rutas dentro del poder: cooperación operativa con Estados Unidos, representada por Harfuch, y resistencia política frente a Washington, asociada al obradorismo. La disyuntiva no es menor: una escalada migratoria podría encarecer viajes y negocios, mientras una ruptura en seguridad limitaría intercambio de inteligencia contra organizaciones transnacionales.
Por ahora, la visita de Harfuch produjo resultados diplomáticos visibles; la supuesta propuesta de visas permanece sin confirmación. Convertir el malestar interno en política exterior sería una decisión de alto costo. La Presidencia deberá cuidar que la disputa partidista no termine condicionando una cooperación de seguridad que afecta directamente a los ciudadanos.

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