27 de octubre de 2026
El gobierno que llamó corrupto al INE de Córdova concentró poder en una presidencia afín. Hoy hay auditorías, renuncia y una elección federal en puerta.

Claro y Conciso | Alberto Castelazo Alcalá
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López Obrador pasó años acusando de corrupto y conservador al INE de Lorenzo Córdova. Con Guadalupe Taddei, la institución que su movimiento moldeó vive su crisis de credibilidad más grave. Y esa factura la pagamos todos.
Lo esencial
- De 73 % a 59 %: así cayó la confianza en el INE entre 2022 y 2025, según sus propias encuestas internas.
- Quién decide: la Cámara de Diputados elegirá la nueva presidencia; la ASF investiga los contratos.
- Qué falta comprobar: si hubo daño al erario y quién autorizó cada compra cuestionada.
¿Qué decía López Obrador del INE de Córdova?
Durante años, el discurso fue implacable. Desde la mañanera, López Obrador llamó a Córdova «pieza clave del bloque conservador» y acusó de corruptos a los consejeros que se oponían a su reforma electoral. Incluso llegó a llamarlos «cretinos».
Además, insistió en que el árbitro servía a quienes simulaban que en México había democracia. No eran frases sueltas: el propio Córdova contabilizó que, de 869 mañaneras, el entonces presidente habló del INE en 318. Es decir, más de una de cada tres conferencias tuvo al instituto en la mira.
Sin embargo, ese INE supuestamente manipulado organizó la elección de 2018 que llevó a López Obrador a Palacio Nacional. Córdova lo resumió con ironía: el triunfo del tabasqueño era la mejor prueba de que el México autoritario había quedado atrás.
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Así, el mensaje oficial quedó fijado durante todo el sexenio. El problema del INE, se nos dijo, eran sus consejeros. Por lo tanto, bastaba con cambiarlos para tener, por fin, un árbitro confiable.
¿Qué cambió con la llegada de Taddei?
En marzo de 2023, la Cámara de Diputados eligió a Guadalupe Taddei por insaculación. López Obrador la celebró como una funcionaria profesional y honesta, y desestimó las críticas por sus vínculos familiares con figuras de Morena.
Después llegó un cambio de fondo. En octubre de 2024, la mayoría de Morena reformó la ley para que la presidencia del INE designara por sí sola a directores ejecutivos y titulares de unidades técnicas. Seis consejerías impugnaron la reforma con el argumento de que debilitaba las decisiones colegiadas.
Ese detalle importa. Precisamente en las áreas administrativas se concentran hoy las preguntas. Según una investigación de *Reforma*, un trabajador adscrito a la presidencia del INE aparecía como apoderado de una empresa proveedora.
Además, quien llegó a la Dirección de Administración había representado antes a empresas proveedoras. Taddei negó favoritismos y explicó que esas personas ya no laboraban en el instituto. No obstante, esa respuesta dejó abiertas las preguntas sobre quién las contrató y quién debió detectar los conflictos.
¿Qué revelan las auditorías?
Aquí conviene separar los hechos de los adjetivos. En su informe sobre la Cuenta Pública 2024, la Auditoría Superior de la Federación dejó 66.5 millones de pesos pendientes por aclarar en compras del INE.
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El motivo fue la documentación insuficiente para acreditar servicios. Por su parte, el Órgano Interno de Control observó unos 6.3 millones en honorarios mal comprobados, aunque el instituto ya aclaró una parte.
Luego, el 23 de octubre, la ASF anunció una investigación de oficio por posibles conflictos de interés, colusión y triangulación de recursos. Dos días después, Taddei anunció su renuncia, y este lunes la entregó a la Cámara de Diputados.
Ahora bien, nada de esto equivale a una sentencia. La renuncia no es una confesión y los contratos con esas empresas comenzaron antes de su llegada, desde 2018. Aun así, es la primera vez que una presidencia del INE termina de forma anticipada, con auditores revisando sus compras.
¿Todo lo que toca la 4T se descompone?
Sería injusto decir que el INE dejó de funcionar. De hecho, nadie cuestionó seriamente el resultado presidencial de 2024, y 80 % califica bien la expedición de la credencial para votar. Asimismo, el Consejo excluyó 818 casillas irregulares del cómputo de la Suprema Corte en 2025.
Igualmente, la presidenta Sheinbaum pidió transparentar las contrataciones, y el INE propuso un micrositio para consultarlas. Son pasos correctos, aunque llegaron tarde y bajo presión.
Sin embargo, el patrón es difícil de ignorar. El movimiento que acusó de corrupto al INE de Córdova concentró poder en una presidencia que celebró como propia. Y justo ahí aparecieron auditorías con montos concretos. En mi opinión, el remedio resultó peor que la enfermedad diagnosticada.
Por eso me preocupa el momento. El instituto prepara la elección federal de 2027 con restricciones presupuestales y una presidencia provisional. El árbitro electoral nació de años de lucha ciudadana para que los votos se contaran bien; cuando pierde credibilidad, perdemos todos.




