Cruz Azul tuvo las mejores ocasiones, pero no pudo romper el cero ante un Keylor Navas decisivo. Pumas resistió y llevará la final viva a Ciudad Universitaria.
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Cruz Azul tuvo la final en sus pies, pero no la metió. Dominó, empujó, cargó el partido hacia el área de Pumas y aun así salió del juego de ida con un 0-0 que le sabe a deuda.
La Máquina fue mejor durante casi toda la noche. Ganó metros, presionó alto y encontró caminos para lastimar. El problema apareció donde no hay margen para discursos: frente al arco.
Pumas, en cambio, resistió. Y lo hizo porque Keylor Navas convirtió una noche de supervivencia en una actuación de jerarquía. El costarricense sostuvo el empate con al menos cuatro atajadas clave y dejó viva una serie que parecía inclinarse hacia el lado celeste.
La lectura táctica: dominio sin filo
Cruz Azul jugó más tiempo en campo rival, movió la pelota con intención y obligó a Pumas a defender muy cerca de su área. Hubo amplitud, centros, remates y segundas jugadas.
Faltó el golpe final.
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El aviso más claro llegó con Carlos Rodríguez, cuyo disparo terminó en el poste derecho de Navas. Esa pelota explicó el partido completo: Cruz Azul llegó, pero no cerró.
Los cambios de Gabriel Fernández, Luka Romero, Amaury Morales y Andrés Montaño intentaron acelerar el cierre. No alcanzó. La Máquina insistió, aunque cada minuto sin gol empezó a jugar también en su contra.
Keylor Navas sostuvo a Pumas
Pumas no necesitó brillar para salir fortalecido. Le bastó con sobrevivir.
Navas fue el punto de quiebre. No solo atajó. Bajó el ritmo, ordenó a su defensa y apagó el impulso emocional de un Cruz Azul que empezaba a frustrarse con cada oportunidad perdida.
Para Pumas, el empate tiene valor estratégico. No ganó, pero sacó del partido el resultado que necesitaba para trasladar la presión a Ciudad Universitaria.
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Pumas atacó poco, pero avisó al final
La ofensiva auriazul quedó muy lejos de su mejor versión. Juninho salió al minuto 57 y el equipo perdió presencia en el último tercio.
Aun así, Robert Morales mandó una pelota al travesaño en el cierre. Fue una llegada aislada, pero también una advertencia: Pumas puede castigar aunque no controle el partido.
El grito homofóbico escuchado contra Navas volvió a manchar la noche y recordó que la Liga MX todavía arrastra un problema que no desaparece con protocolos.
La vuelta queda abierta en CU
El domingo, a las 19:00 horas, Pumas recibirá a Cruz Azul en el Estadio Olímpico Universitario con la serie intacta.
La Máquina llegará con una obligación clara: convertir el dominio en gol. Pumas, con otra: hacer valer la localía.
Cruz Azul dejó pasar una oportunidad grande. En una final, eso rara vez sale gratis.

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