México derrotó 1-0 a Australia en Pasadena con gol de Johan Vásquez. El Tri recuperó apoyo masivo en el Rose Bowl, aunque dejó dudas futbolísticas rumbo al Mundial 2026.
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México volvió a escuchar al Rose Bowl rugir a su favor. La Selección Mexicana venció 1-0 a Australia en Pasadena, a 12 días de la Copa del Mundo 2026, y salió entre aplausos pese a una actuación más emotiva que convincente.
El equipo de Javier Aguirre ganó con un cabezazo de Johan Vásquez al minuto 27. Fue suficiente para resolver un partido áspero, con pocas llegadas y más tensión en las tribunas que claridad sobre el césped.
La noche dejó una señal fuerte: el Tri recuperó público en Estados Unidos. De aquel arranque gris del proceso, con poco más de 25 mil aficionados ante Nueva Zelanda, pasó a un cierre con 78 mil 479 personas en el Rose Bowl.
Eso no es menor. A días del Mundial, México necesitaba algo más que un marcador. Necesitaba ambiente, respaldo y una dosis de fe. La consiguió. Lo que todavía falta es futbol.
Johan Vásquez sostiene y golpea
Johan Vásquez apareció cuando México más necesitaba una jugada limpia. El defensa del Genoa atacó el área, ganó por arriba y firmó el único gol del partido.
Fue su segundo tanto con la selección mexicana. El primero llegó el 23 de marzo de 2023, ante Surinam, en la Concacaf Nations League.
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Su actuación pesa porque no solo cumplió atrás. También resolvió adelante. En un equipo que volvió a sufrir para generar ocasiones claras, ese detalle vale doble.
Vásquez llega al Mundial con un mensaje claro: puede ser pieza seria en defensa y recurso real en pelota parada. Para Aguirre, esa clase de certezas vale oro.
Alexis Vega sigue en la pelea mundialista
Alexis Vega volvió a iniciar como titular y mantuvo abierta su candidatura para estar en la Copa del Mundo. El atacante del Toluca no tuvo una noche brillante, aunque dejó señales de que Aguirre lo sigue mirando de cerca.
Su remate de cabeza, controlado sin problemas por el portero australiano, fue de lo poco que produjo en ataque. Aun así, su titularidad habla de competencia interna.
El Tri no tiene margen para regalar lugares. Cada minuto pesa. Cada partido amistoso ya funciona como examen final.
Ochoa entra y cambia el clima
El momento más ruidoso no fue el gol. Fue el regreso de Guillermo Ochoa.
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El portero volvió a jugar con México después de 561 días y el Rose Bowl se le entregó. No era titular desde el 15 de noviembre de 2024, ante Honduras, en cuartos de final de la Nations League.
Aguirre movió una tecla emocional. Ante un partido sin demasiado brillo, la entrada de Paco Memo encendió nostalgia, identidad y debate.
Su regreso no resuelve automáticamente la portería, pero sí reabre una conversación fuerte: experiencia contra renovación, liderazgo contra presente competitivo.
La afición respondió; también hubo manchas
La Reconquista no fue perfecta. Durante el encuentro se reportaron conatos de bronca en las gradas, con aficionados retirados del inmueble.
El dato incomoda porque la noche buscaba reconciliar al equipo con su gente. México volvió a llenar, sí, pero también debe cuidar la imagen de una afición que acompañará al Tri en el Mundial.
El triunfo sirve. El ambiente ayuda. La ovación pesa. Pero el equipo todavía camina sobre una línea delgada.
México recuperó el aplauso en Pasadena. Ahora tiene 12 días para demostrar que también puede recuperar el juego.

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